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ABC MIÉRCOLES 1 12 2004 63 Félix Grande gana el premio Nacional de las Letras por el conjunto de toda su obra Destituyen a Felipe Garín al frente de la Seacex, quien será sustituido por María del Carmen Cerdeira Morterero El dibujante inclinó su cabeza, se frotó los ojos y se emocionó. Lloró y miró a su ángel de la guarda, Isabel. Ayer veía editado uno de sus grandes sueños: El Quijote, ilustrado por él. Antonio Mingote ha dedicado los dos últimos años y más de 600 dibujos a esta labor Mingote: El Quijote me pone TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: JAIME GARCÍA Niños de Harbin participan en una fiesta nacional, tras la Revolución Las aventuras de un chino en China J. P. Y. Li Zhensheng nació en la provincia de Liaoning. A los tres años perdió a su madre. Un hermanastro que se unió a las fuerzas de Mao murió luchando. El padre era cocinero de un vapor y pasó a ser agricultor. A fuerza de estudios consiguió entrar en la escuela de Cine de Changchun, reconvertida al fotoperiodismo. Viajó por las inmensidades chinas para hacer fotos científicas y consiguió ingresar en el Diario de Heilongjiang en 1963, fue enviado a zonas rurales para conocer el mundo campesino y estudiar el pensamiento de Mao. En la primavera del 66 regresa a Harbin, le sorprende el estallido y ante las presiones de todo tipo empieza a enterrar los negativos, con su brazalete de prensa, volvió al campo a otro periodo de reeducación... ríe en todo momento y soportó las diversas preguntas con paciencia oriental. Junto a fotos de depuraciones, enormes desfiles con abundancia de banderas, paredes repletas de carteles, los famosos dezibaos, o politizados ballets y obras de teatro, en honor del gran camarada... hay fotos de la vida cotidiana, campesinos cultivando un campo, lugares apacibles que permanecen al margen del hervor revolucionario, miembros de su familia... Algunas fotos resultan enternecedoras, en una hoguera arden valores y libretas bancarias confiscadas en registros domiciliarios, en otra se ve un grupo de nadadores estudiando el libro rojo de Mao. La pesadilla empezó a despejarse el 9 de septiembre de 1976, a las 00,10 horas falleció El Gran Timonel... jote que resiste el peso de la armadura, los apaleamientos, acosos de los malandrines y derribos del caballo, noches al raso (a veces, en camisa de once varas) ayunos largos, descansos cortos y largas caminatas. Difícilmente un Quijote anciano, como a veces se pretende, hubiera aguantado esos trotes. El bigote se lo ha colocado Mingote al hidalgo como Cervantes manda: negro y caído, y nada de enroscado o con puntas hacia arriba, como si fuera el de un espadachín aclara el ilustrador, que tampoco ha pintado al escudero como un gordo ridículo: Sancho es ágil y fornido, capaz de resistir una vida dura y ajetreada. Es un campesino gordo del siglo XVII; de una gordura dudosa según nuestros cánones Mingote los ha humanizado. Confiesa el académico que de ningún modo ha pretendido superar a los ilustradores quijotescos que le han precedido: Desde el formidable Doré hasta mi admirado amigo José Ramón Sánchez, cuyo Quijote, minuciosamente documentado y magistralmente dibujado, me ha servido de mucho, sin olvidar a Urrabieta Vierge, Segrelles, Lorenzo Goñi, Enrique Herreros y tantos más dibujantes y pintores Pero sí ha pretendido resaltar lo que hay en el libro de cómico: El Quijote es el más alto ejemplo de humor. Puede el lector reírse, como reía el estuMingote y su hidalgo, al que pinta como Cervantes manda diante que, según el rey que lo miraba, o estaba loco o leía el QuijoEl dibujante ha sido Don bigote de la Mancha te, y puede llorar al leerlo, como dice fiel a la narración de No era don Miguel- -cuenta Mingoel poeta Heine que lloraba, si tiene la te, el mejor psicoanalista del manco adecuada sensibilidad Cervantes y ha creado de Lepanto, pues se conoce la obra El Quijote ilustrado por Mingote, y pintado unos tan bien como el Madrid en el que con texto anotado por el académico personajes fieramente amanece todos los días a las 6 de la Martín de Riquer (que elogió el trabamañana- -muy riguroso en los detajo del dibujante y agradeció que, por humanos lles, ni minucioso en las descripciovez primera, un humorista ilustre un nes. Ya en la primera página habla de libro repleto de humor como es el Quiun mozo de cuadra que así ensilla el jote) ha sido editado por Planeta en De ningún modo he rocín que toma la podadera, mozo que edición de lujo, con una tirada limitano vuelve a aparecer en el resto del da a 3.000 ejemplares. La obra fue prepretendido superar a libro; y si el autor desdeña la existensentada ayer en la Casa de América los ilustradores que cia del mozo, bien puedo yo olvidarpor Alfonso Ussía, que agradeció a me de la penosa mutilación de la denme han precedido, sino Miguel de Cervantes que su texto estadura del personaje principal té a la altura de los dibujos de Antoresaltar lo que hay de Ni rocín flaco ni héroe enclenque: nio Mingote Presidió el acto José cómico en el libro Mingote, fiel a Cervantes, fija un quiManuel Lara Bosch. MADRID. A don Mingote de la Mancha el Quijote le emociona, le llena, le maravilla y me pone, como dicen ahora los jóvenes Hace dos años- ¡a mi edad! -se puso a ilustrarlo, sin duelos ni quebrantos, línea a línea, página a página, capitular a capitular. Volcó en ello devoción y amor. Estudió al detalle y al milímetro paisajes, palacios, trajes, utensilios, arreos y personajes que Cervantes expone al desocupado lector. Y se lo ha pasado, quijotescamente, de fábula. Pero su trabajo no hubiera sido posible sin el apoyo constante de su ángel de la guarda, su esposa Isabel. Don Antonio, fieramente humano ayer, ha sabido ser un fiel escudero de Isabel. Se ha ganado el bálsamo de fierabrás. En esta epopeya de cuerda locura que es el Quijote, como escribe Su Majestad el Rey en el prólogo de la obra, el Quijote se agiganta con las ilustraciones de un genio contemporáneo. El lápiz de Mingote ha delineado la extravagancia y grandeza de la obra cervantina, las actitudes y los sentimientos del alma de sus personajes, las reacciones y las conductas de los seres. Sólo en una ocasión ha traicionado a Cervantes, cuando al héroe le apean de sus dientes en una pedrea: Me he negado a dibujar a Don Quijote desdentado Cervantes le habría aplaudido.