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ABC MARTES 30 11 2004 97 Laporta pide que Antiviolencia analice los actitudes racistas de algunos aficionados en Getafe La Federación Española de Atletismo rechaza la acusación de haber ocultado casos de dopaje MADRID 2012 Me siento miembro de la candidatura a título personal y como institución OBJETIVO Deseamos convertir a la Federación en la empresa de servicios del baloncesto ACB Quiero hablar con la Liga y compartir ideas para que no sea como un objeto extraño al margen de la Federación LA CANTERA Incrementaremos el seguimiento, mejora e información de los jugadores en esas edades JUGADORES El jugador español es la clave de mi mandato. Quiero trabajar para que los clubes sean cada día más fuertes y así los jugadores serán mejores ellos dijeron que se iban a desvincular de las canteras y nosotros las íbamos a asumir. Al final no ha sido así y tuvimos que reconducirlo. Lo que queda es un trabajo de cada día, con más personas en el gabinete técnico para el seguimiento, mejora e información de los entrenadores y jugadores en esas edades y, después, mucha competición para ellos. El jugador español debe competir mucho y a alto nivel. Torneos internacionales en todas las edades. ¿Su relación con la Asociación de Jugadores? -Muy buena. Nuestras diferencias han sido enriquecedoras y siempre hemos llegado a acuerdos y así va a seguir. El jugador español es la clave de mi mandato. Quiero trabajar para que los entrenadores y los clubes sean cada día más fuertes y para que su producto final, que son los jugadores, sean mejores. ¿El baloncesto femenino mantendrá su progresión? -Afrontamos una renovación importante, porque hay una generación de jugadoras que está llegando al final. Se plantea un trabajo a cuatro años, similar al que estamos haciendo en el masculino. Sabemos que en algún momento no podremos obtener los mejores resultados inmediatos, pero se trabaja para un futuro de continuidad con unas generaciones fantásticas. Las cadetes son maravillosas, competitivas y buenísimas. Las júniors se han clasificado para el Mundial. Uniéndolas a todas- -unas más maduras, otras más jóvenes- en tres años, tendremos una generación tan buena o mejor que la del 80. Andy Roddick y los Bryan, contra la polivalencia hispana en la Davis En esta edición, hasta cinco jugadores españoles han logrado puntos D. P. SEVILLA. El equipo americano y el español son, sobre todo, dos conceptos diferentes. El cuadro estadounidense se basa en su número uno, Andy Roddick y en su doble formado por los hermanos Bryan. A lo largo de 2004, en las tres eliminatorias disputadas, Estados Unidos, que ha jugado todas las rondas en casa, ha conseguido 13 de los 14 puntos disputados (5- 0 a Austria, 4- 1 a Suecia y 4- 0 a Bielorrusia) y de esos 13 puntos, ocho los cosechó su número uno y cuatro su pareja de doblistas. Es lo que podría considerarse una estructura clásica en la Copa Davis: un número uno intocable y un doble solvente. Es apostar sobre seguro. Tanto que a lo largo de todas las eliminatorias, Patrick McEnroe, el capitán, sólo ha convocado a cuatro jugadores, cada uno con su rol claramente delimitado: Roddick y los Bryan no puede fallar y Fish debe intentar robar algún puntito. En casa y en su superficie ha funcionado el sistema. El equipo español basa su poder en otra forma de entender la Davis. El G- 3, Jordi Arrese, José Perlas y Juan Bautista Avendaño, a veces forzados por las circunstancias en forma de lesiones o ausencias, otras por cuestiones estratégicas, ha preferido apostar por la polivalencia. Once triunfos A lo largo de las tres eliminatorias previas los capitanes han utilizado a cinco jugadores que se han repartido la cosecha de puntos casi equitativamente. Puede decirse que no hay un número real por mucho que el ranking indique lo contrario. España llega a la final habiendo ganado 11 partidos (2- 3 a Chequia, 4- 1 a Holanda y 4- 1 a Francia) y los méritos se han distribuido de la siguiente manera. Juan Carlos Ferrero, tres puntos (todos en Feliciano López abraza a Rafael Nadal después de un entrenamiento individuales) Rafael Nadal, tres (los de la victoria en Brno y Alicante, más el doble ante los galos) Tommy Robredo, tres (uno en dobles) Carlos Moyá, dos, y Feliciano López, uno (importantísimo porque fue el que empataba la eliminatoria a dos frente a los checos) Así, el número uno español en cada una de las eliminatorias no REUTERS Los actos sociales coparon ayer la actividad de los tenistas No fue un día perdido, pero sí demasiado agitado para lo deseable. Mientras que los americanos se entrenaban intensamente por la mañana y por la tarde, los españoles limitaban su trabajo a la sesión matutina que, sin embargo, debieron interrumpir durante unos minutos para departir con el secretario de Estado de Deportes, Jaime Lissaveztky, que visitó al equipo para desearle suerte, además de hacerle un pequeño obsequio. Por la tarde, ninguno de los miembros del grupo pudo ejercitarse, pues su agenda social estaba repleta de actos. Es un peaje que, en cualquier caso, pagaron con gusto en la promoción de la imagen de su deporte. Hubo firmas de autógrafos (Robredo) en un centro comercial; charlas en unos grandes almacenes en San Juan de Aznalfarache (Moyá y Nadal) y en el R. C. T. Betis (otra vez Robredo) y una exhibición en unos hoteles (Ferrero) ha tenido casi peso. Es la ventaja de jugar con cuatro grandes individualistas, lo que no le ocurre a McEnroe. Hay que considerar que si se lesionaran Roddick o Fish deberían jugar alguno de los Bryan que están muy lejos de los 100 primeros del ranking mundial. Sin embargo, el G- 3 se muestra feliz por la situación y procura explotar unas características que hacen más fuete al grupo. Así, en Chequia, sin Moyá ni Ferrero, el uno hispano fue Robredo, que puso el 1- 1 al vencer a Stepanek, aunque luego fue sustituido en una hábil decisión técnica por Feliciano. Rematando la faena Nadal. En Palma y Alicante, frente a Holanda y Francia, el número uno correspondió a Carlos Moyá. Sin embargo, el héroe de la primera fue Ferrero, que ganó sus dos choques y puso el 3- 1. Y en la segunda quedó encumbrado Rafa Nadal, artífice de una grandiosa victoria en el dobles que significaba el 2- 1; así como de la consecución del punto clave (el 3- 1) al no poder jugar ni Moyá (con el hombro derecho mal) ni Ferrero (una dolorosa llaga en la mano derecha)