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56 Sociedad MARTES 30 11 2004 ABC Educación La reforma educativa francesa pretende restaurar la autoridad de los profesores Tras 25 años de intentos fallidos, el Gobierno galo quiere huir de propuestas burocráticas e ineficaces b El ministro Fillon pretende restau- rar normas de conducta y valores básicos y favorecer un aprendizaje más rápido de la lectura, la aritmética, la historia o las lenguas JUAN PEDRO QUIÑONERO. CORRESPONSAL MADRID. La enseñanza media francesa se encuentra en una encrucijada histórica. Veinte años de reformas han incrementado de manera espectacular, al mismo tiempo, las inversiones estatales y el iletrismo, el número de bachilleres y el número de jóvenes que abandonan la escuela y los institutos privados de toda calificación, mal preparados para buscar trabajo, víctimas de un sistema burocrático tentacular. Con la defensa, la educación nacional tiene uno de los presupuestos más grandes del Estado, absorbiendo en torno el 7 por ciento del PIB, con unos resultados educativos, sociales y culturales bien conocidos y sencillamente catastróficos. Durante los últimos quince años, los efectivos del ministerio de Educación en maestros, profesores, vigilantes y administrativos han crecido en 279.000 personas, un aumento del 10 por ciento del personal. Al mismo tiempo, disminuía de manera significativa el número de alumnos: un millón de alumnos menos en la enseñanza Primaria; y otros 200.000 alumnos menos en la Secundaria. Paradójicamente, con más maestros y profesores, con más inversiones públicas, el sistema educativo francés produce hoy un 12 por ciento de iletrados, alumnos que entienden poco o mal textos básicos. Además de iletrados, el modelo educativo francés tiene una lacra bien conocida: unos 161.000 alumnos abandonan escuelas e institutos privados de toda calificación laboral. Ha crecido el número de bachilleres. Pero el título ha quedado devaluado. gre) o centristas (Luc Ferry) se han visto forzados a dimitir o a renunciar a las reformas, víctimas de la presión callejera de los sindicatos de maestros y profesores de Enseñanza Media, que constituyen uno de los lobbys más poderosos de Francia. Con el paso del tiempo, todos los indicadores prácticos del modelo escolar insisten en los distintos frentes de la misma crisis, que las estadísticas de la OCDE resumen con un solo dato muy elocuente: entre 32 democracias industriales, Francia apenas ocupa el puesto número 15 en el terreno sensible de buenos resultados escolares en materia de lectura. La producción de iletrados está acompañada de un descenso trágico en la calidad de la lectura, en un país históricamente literario. Ante tal situación de crisis de fondo, François Fillon, ministro de Educación (conservador moderado) ha propuesto la enésima reforma de los últimos veinticinco años, que tiene una característica sorprendente. Enterrar oficialmente un catálogo impresionante de reformas epidérmicas y burocráticas para intentar conseguir resultados prácticos en terrenos sencillamente capitales: recortar el iletrismo, conseguir una formación de base, reducir la violencia escolar, favorecer la La reducción de la violencia, uno de los objetivos prioritarios de la reforma francesa Formación Profesional, restaurar la autoridad, revalorizar el Bachillerato, mejorar el funcionamiento práctico de las escuela, aumentar las becas para los mejores estudiantes y promover el gusto por el trabajo. ron sucesivas reformas contradictorias. En 1979 (Beullac) 1983- 84 (Savary) 1985- 86 (Chevènement) 1986- 87 (Monory) 1988- 89 (Jospin) 1991- 92 (Jospin) 1992- 93 (Lang) 1993- 94 (Bayrou) 1997- 98 (Allègre) se lanzaron grandes proyectos reformistas. Implacablemente fallidos, con infinitos matices. Con tales antecedentes, devastadores, para varios de sus protagonistas, François Fillon ha preferido lanzar un gran debate de reflexión nacional, prolongado durante casi dos años. Desde el otoño de 2003 hasta hoy, varias comisiones y grupos de trabajo especiales han intentado identificar los problemas sugiriendo líneas de trabajo. A Objetivos fallidos Objetivos tan aparentemente modestos tienen como fin esencial, e inconfesable, enterrar piadosamente veinticinco largos años de reformas fallidas, burocráticas, inaplicadas, ineficaces, improductivas, favoreciendo una penosa burocratización del sistema escolar. Desde hace veinticinco años, sucesivos ministros de educación intenta- REFORMAS VECINAS JOSÉ LUIS GARCÍA GARRIDO D Proyectos sin consenso Desde finales de los años 80 del siglo pasado, una decena de ministros de educación, socialistas, centristas o conservadores, han intentado reformar la educación, pero jamás han conseguido ningún consenso con unos sindicatos de maestros y profesores que continúan reclamando el aumento de puestos de trabajo, el aumento de inversiones públicas. En varias ocasiones, ministros socialistas (Claude Alle- urante la pasada década, la preocupación por mejorar la calidad de la educación ha sido ostensible en el seno de los principales sistemas educativos europeos, aunque las concretas acciones de reforma se han mostrado parciales y escasas. Parece, sin embargo, que algo comienza a moverse. Dos informes relevantes han visto la luz estos últimos días en países bien significativos: Francia y el Reino Unido. El francés es de carácter más general (bajo el nombre de Por el éxito de todos los alumnos mientras que el británico se ciñe a la etapa que ha padecido estos años una crisis mayor Reforma del currículo y de las titulaciones de los alumnos de 14- 19 años Pese a sus contrastes de perspectiva y de forma, ambos rezuman sin embargo preocupaciones bastante comunes, no muy distantes por lo demás de las que también en España nos han asaltado estos años pasados. Las diferencias fundamentales que separan a ambos de nuestro caso son, en primer lugar, su fundamentación en medidas que ya hace algún tiempo vienen siendo aplicadas en los dos países y, en segundo, su clara determinación de rectificar rumbos que el tiempo ha demostrado erróneos. Es todo lo contrario de lo que nos ocurre aquí, donde no sólo no se ha hecho todavía nada en la práctica (el intento teórico ha acabado en aborto) por corregir los errores de la Logse, sino que corremos el riesgo de remacharlos tras un prometido año de espera y, en consecuencia, de acumular nuevos retrasos. Se trata de informes muy ricos de contenido, que no pueden analizarse a la ligera. Pero vale la pena destacar su coincidencia en recomendar que se aplique a los alumnos a partir de los 14 años (en el caso francés incluso un año antes) una clara diversificación de itinerarios curriculares, sin olvidar desde luego la necesidad de dotar a todos de competencias comunes totalmente necesarias y apostando por la mayor dosis posible de tratamiento personalizado y flexible. Aquí hemos empleado el término itinerario mientras que los respectivos informes hablan de parcour (recorrido) y de main learning (línea principal de aprendizaje) Pero estamos diciendo exactamente lo mismo. O sea: que el menú curricular único hasta los 16 años, ya abandonado en gran parte en los dos países vecinos y en muchos otros, y que aquí amenaza todavía con eternizarse, fue una mala experiencia de la que conviene salir pitando. Así de claro.