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40 Madrid MARTES 30 11 2004 ABC MADRID AL DÍA ÉXTASIS IGNACIO RUIZ QUINTANO a capital vive en éxtasis. Por un lado, el anuncio de los cuatrocientos actos que bajo el pomposo título A vivir del muerto prepara la Comunidad para la piñata de Don Quijote. Y por el otro lado, el chavismo rampante, que ha venido a llenar de ideología esa apoteosis de las calabazas que representa el régimen de Rodríguez. La izquierdona está que no se lo cree, y por la calle hay que andar con la culera pegada a la pared para que ningún progre te eche la pata encima. ¡Qué bárbaro, Chávez! ¡Cómo excita ese hombrón a los tíos y tías de progreso! Los más engorilados, los estudiantes de la Complutense, por cuyas aulas no pasan las décadas. En ellas siempre se ligó poco y mal, pero de ellas sale uno sabiendo que Bambi es el rey de la selva, que Héctor es el rey de la Biblia y que Cervantes vivió en Argel como Goytisolo en Marraqués, es decir, como un cura. Los estudiantes de la Complutense, donde cuesta lo menos cinco años aprender a descifrar un menú de McDonalds, se abrazaron con el coronel venezolano como los clientes de El Almendro en Navidad. La literatura de Boris Izaguirre, que en la Complutense ha desplazado a Cervantes, ha sido la lluvia fina que ha hecho posible este milagro. Un poco más allá, en Toledo, la cosa cambia. Bajaban Bono, el Demagogo del Tajo, y Chávez, el Gorila Rojo, por la calle de Alcalá (ya me figuro que en Toledo no hay calle de Alcalá, pero yo me entiendo) cuando, de pronto, divisaron a un obrero. Un obrero armario de luna. Un pedazo de obrero. Y el Demagogo del Tajo y el Gorila Rojo se pusieron como motos, pero el obrero, ay, salió corriendo como un bambi muerto de vergüenza ajena. Es igual. Chávez, el soldado, y Bono, el minijtro sintieron el rijo del izquierdismo como hacía mucho tiempo, y tardará en disiparse de sus cabezas la estampa de aquel obrero toledano que, por si acaso no se trataba de otro simulacro, se negó a acompañar a los líderes progresistas en la francachela de la Fiel espada triunfadora que ahora brillas en mi mano... Primer bombazo chavista de Rodríguez: el rumasazo de la reforma judicial. L DIMES Y DIRETES ELY DEL VALLE PERIODISTA DIGNIDAD CONEJO ESCORIA La autora se pregunta qué tienen que ver algunas de las palabras que se han colocado en los adornos navideños del paseo de Recoletos con la Navidad bsolutamente perplejo. No encuentro otro adjetivo, como no sea el de completamente atónito para definir cómo se ha quedado el personal ante la decoración navideña que han colgado en el paseo de Recoletos. En un primer momento creí que era cosa mía, porque siempre he sido de natural torpe para entender el arte conceptual. Vamos, que me planto delante de un cuadro de Arakawa y me quedo con cara de guardia del palacio de Buckingham, o sea, ni frío ni calor, pero en seguida llamé a una vecina que es psicóloga infantil y, por lo tanto, un fenómeno en esto de la interpretación simbólica y resulta que ella tampoco se entera de la misa la media. Así que me he tranquilizado: mi incapacidad para descifrar el mensaje de esas ristras de palabras luminosas no se debe a la dureza de mi mollera sino a una dificultad generalizada para entender lo que sospecho que solo es capaz de captar Eva Lootz que, por lo visto, es la madre de la criatura. Por si ustedes todavía no han pasado por Cibeles, les contaré que la decoración de este año, consiste en unas ti- A ras de luces que penden de parte a parte del paseo en las que se pueden leer palabras que según la Lootz- -austriaca de nacimiento y ganadora del Premio Nacional de artes plásticas- -están relacionadas con la Navidad. Hasta aquí, nada que objetar. De hecho, hay media docena de palabras que hasta el más memo asociaría con estas fechas tan entrañables: Turrón, ternura, adorno, alegría, alubias... ¿alubias? pues sí señor: las que le salen a uno en el roscón de reyes (digo yo) Lo complicado es cuando leemos garaje A ver... ¿qué tiene que ver un garaje con la Navidad? ¿Debemos suponer que la artista tiene problemas para aparcar el coche durante las fiestas o es que asocia el portal de Belén con una cochera? ¿Y qué me dicen de serpiente ¡Pero si esa era de otro capítulo de la Biblia! Lo de billete tiene un pase; a fin de cuentas a más de uno le gustaría salir zumbando de viaje para no tener que pasar el traguito de los cuñados y las uvas, y otro tanto se puede decir de resaca que sin duda alguna alude al peaje que hay que pagar por hacer el bestia y soplarse los benja- mines a pares. El problema grave de verdad se le plantea al ciudadano de a pie cuando tras leer de tirón reserva almíbar y casi se encuentra con estupro ¡Toma ya! Esto no lo encaja en un crisma ni el Tato, que diría Rajoy. Y encima ¿qué se le dice al niño cuando te pregunta qué es eso? ¿Una de las especias que llevaban los Magos de Oriente? Sí, cariño: oro, incienso, mirra y estupro Es una opción; tampoco nadie sabe lo que es la mirra y llevamos toda la vida escuchándolo tan panchos. De cualquier manera, es un papelón, oigan, porque detrás de estupro llega lujuria y, a poco espabilado que esté el niño, se dará cuenta de que son demasiadas especias para tan poco rey. Desde luego, si la intención de la artista era la de sorprender, tenemos que reconocer que lo ha conseguido de lleno, porque te ves a los madrileños recorriendo Recoletos con una cara de pasmo que les va a durar hasta el verano. Es lo que tiene el diseño vanguardista aplicado a la más pura tradición: que hace que las neuronas te chirríen como grillos. Acostumbrados como estamos cada diciembre a desatar nuestro espíritu más kitsch a golpe de musgo y espumillón, lo de la conceptualidad nos desorienta a tope. Quizá en otros lugares, esta sopa de letras simbólica se asimile sin causar trastornos emocionales entre la población, pero aquí, qué quieren que les diga, estamos demasiado acostumbrados a la zambomba y al turrón de yema, como para que podamos cambiar de golpe y porrazo el paz a los hombres de buena voluntad de toda la vida, por dignidad conejo escoria rechazo Aunque bien pensado, lo del fun, fun, fun, del villancico también es bastante surrealista y nadie se inmuta.