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ABC MARTES 30 11 2004 35 Madrid Detenidos 19 neonazis, 12 de ellos menores de edad, por agredir a un hombre que parecía sucio Aguirre frena la remodelación del Gobierno mientras Granados se resiste a dejar Transportes Dirigentes del PP creen que la presidenta regional está presa de sus palabras y compromisos b La jefa del Ejecutivo autonómico esperará hasta después del puente de la próxima semana para tomar una decisión sobre el cambio de consejeros MARIANO CALLEJA MADRID. Se resiste como gato panza arriba Así define un miembro del Gobierno de Esperanza Aguirre la situación de Francisco Granados ante la posibilidad de dejar la Consejería de Transportes e Infraestructuras, después de ser elegido este fin de semana secretario general del PP de Madrid. Lo cierto es que la remodelación del Gobierno, anunciada con cierta precipitación por Aguirre, se ha quedado en suspenso, a la espera de que la presidenta regional tome una decisión sobre los cambios que quiere introducir, algo que, de producirse, sería después del puente de la semana que viene. Granados se mostraba tranquilo ayer, en su primer día como secretario general. Por la mañana estuvo con Aguirre en Génova, sede del partido, donde tuvo la primera reunión con sus compañeros, y después siguió trabajando en la Consejería. Él da por hecho que continuará en el Gobierno, y con más tiempo libre del que tiene ahora para dedicarse al PP. Quiero seguir en el proyecto de Esperanza Aguirre, pero también tengo la obligación de servir a los intereses del partido comentó a ABC. Respecto a la posibilidad de que acabe siendo consejero de Presidencia, aseguró que ese cargo no le sabe a poco Hay mucho que hacer en cualquier responsabilidad y lo haría con toda ilusión añadió. No obstante, no descarta en absoluto que continúe en Transportes e Infraestructuras. Más bien es lo que más desea, aunque no lo diga en público. Fuentes del Gobierno autonómico aseguran que Aguirre está ahora mismo presa de sus palabras y compro- go con muy pocas competencias, pero que le permitía seguir en el Gobierno. Algo es algo, y Granados se mostró mucho más optimista, aunque no dio la batalla por perdida para continuar en la Consejería de Transportes. La decisión de Aguirre de desvestir a un santo para vestir a otro tuvo críticas entre algunos dirigentes populares. Pero el compromiso de la presidenta de remodelar el Gobierno ya estaba hecho. Ayer, la nueva presidenta del PP puso en cuarentena su decisión de relevar a Granados de Transportes. Nadie en la Comunidad fue capaz de confirmar siquiera este relevo, y mucho menos su nombramiento como consejero de Presidencia. Ahora mismo no hay nada decidido y todo está abierto comentaban en la Comunidad. Callejón sin salida Fuentes del Ejecutivo autonómico comentaron que Aguirre y su equipo más cercano se han metido en un un círculo absurdo, un callejón sin salida por lo que creen que debe tomarse una decisión con rapidez, incluso antes del Consejo de Gobierno del jueves. Rozaría lo kafkiano que Granados llegara al Consejo con cuatro o cinco medidas de su Consejería, cuando ya se ha anunciado que no va a seguir en ella añadió la misma fuente. Cuatro o cinco no llevará, pero Granados tiene previsto llevar al Consejo la adjudicación de dos tramos de carreteras. Por otra parte, en la Puerta del Sol, sede del Gobierno regional, han negado que la posible salida de Granados de la Consejería para ser secretario general del PP tenga que ver con un pulso político con el vicepresidente primero, Ignacio González. En el Ejecutivo regional se destaca la buena relación que existe entre ambos- -como pudo verse en el congreso regional de este fin de semana, cuando salieron juntos muy sonrientes para acallar rumores- -y se apunta a cierto sector del PP como el origen de las intoxicaciones Aguirre, con su consejero de Transportes, Francisco Granados misos, ya que su discurso de los últimos meses se ha basado en que el secretario general del PP debía dedicarse a tiempo completo a las tareas del partido. Sin ir más lejos, el sábado pasado por la mañana, apenas unas horas después de decidir que Granados sería el número dos del PP madrileño, proclamó ante los medios de comunicación que iba a proceder a un cambio del Gobierno para nombrar a un nuevo consejero de Transportes. Que a Granados no le sentó bien su JULIÁN DE DOMINGO elección como secretario general estaba claro. No había más que verle el gesto en los pasillos del Palacio Municipal de Congresos. Su intención era terminar la mayor ampliación de Metro de la historia de la Comunidad y llegar a 2007 con los deberes hechos. Lo suyo es la gestión y la política de primera línea, según ha explicado en numerosas ocasiones. Por eso, se revolvió y se resistió a dejar el Ejecutivo autonómico. Unas horas más tarde, tenía la oferta de ser consejero de Presidencia, un car-