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ABC MARTES 30 11 2004 Nacional ATENTADOS DEL 11- M Jordi Jané Portavoz de CiU Aznar ha creado la teoría del 4 de marzo al sostener que si hubiera convocado las elecciones el 7 de marzo, estaríamos ante un 4- M Una cosa es que la matanza influyó y otra que se comete antes de los comicios, de manera voluntaria, para alterar el resultado COMPARECENCIA DE JOSÉ MARÍA AZNAR 13 Contrasta la postura de Aznar de que el 11- M pretendía un vuelco electoral con su deseo de que no se busquen justificaciones al terror Ni el flequillo, ni la corbata ni el propio compareciente se movieron un centímetro del guión que el ex presidente había preparado minuciosamente AP Más de diez horas y media duró la comparecencia de Aznar sin que la reiteración de preguntas, respuestas y argumentos hiciera mella en la composición del nudo de su corbata. Como si fuera un trámite- -lo que para Aznar significa algo muy importante- -pasó con superioridad el interrogatorio Yo sólo era el presidente POR PABLO PLANAS Primera providencia: el Gobierno no mintió. Segunda: no hubo imprevisión respecto a la capacidad criminal del islamismo radical. Tercera: que se investiguen las conexiones entre ETA y los terroristas islamistas. El guión del ex presidente del Gobierno fue seguido por los comisionados, por todos, sin que ninguno de ellos lograra eludir el constante retorno a las tesis de José María Aznar. La obstinación aznarista en términos dialécticos resultó tan eficaz como el hieratismo de Acebes para disolver, como mínimo en el plano teórico, todas las sospechas sobre la actuación gubernamental antes y después del 11- M. Tras lo de ayer en la sala internacional del Congreso, la comisión parlamentaria parece abocada a la extinción por ausencia absoluta de hipótesis sanas. Aznar resistió un pseudo acoso que en el segundo turno para los comisionados consistió en repetir los mismos argumentos interrogatorios que en la primera vuelta sin que el ex presidente se deslizara, ni por lo más remoto, hacia la contradicción. Eso ya había pasado con el ex ministro del Interior Ángel Acebes, del que se dijo entonces que parecía un madelman por su resistencia física y mental en una sesión que duró diez horas. La de ayer se prolongó de nueve de la mañana hasta las ocho menos diez, o sea más de diez horas y media (con sólo dos pausas tasadas en cinco minutos) sin que el flequillo de Aznar cayera más de tres milímetros de su posición inicial. Ni el flequillo, ni la corbata ni el propio compareciente- -quien manejaba las gafas en actitud doctoral y escuchaba a sus interrogadores con el puño izquierdo en la sien- se movieron de un guión que deja a la comisión, oído este testimonio, en la tesitura de gestionar su misma clausura, a no ser que se insista en recrear en sede parlamentaria las peripecias de confidentes y policías mientras prosigue la investigación judicial. O eso, o lo que Aznar planteó con insistencia de gota malaya: ¿quién ideó lo del falso suicida o que el PP estaba dispuesto a dar un golpe de Estado? entre otros interrogantes. A la hora de responder, a Aznar se le iba el índice de la mano derecha a subrayar que o bien ya había contestado la tal pregunta; que nadie puso más empeño en contextualizar el peligro terrorista islámico que él tras el atentado de las Torres Gemelas de Nueva York; que la retirada de las tropas de Irak no ha reducido la amenaza, luego ese no era el trasunto del 11- M; que se trasladó la información a la ciudadanía en tiempo real y en ocasiones contra el criterio policial; y que quienes mintieron fueron otros, hasta dar asco a través de una cadena radiofónica. El ex presidente también tenía preguntas: sobre presuntos suicidas y teóricos golpes de Estado Tajante, sin circunloquios y con la misma actitud que cuando ejercía de presidente, Aznar tuvo a favor el efecto boomerang de algunas teorías de los interpeladores. Jordi Jané, de CiU, sugirió que cuando el río suena... lo que sirvió al ex presidente para decir que llevaba piedras de tal calibre que habría que investigar de dónde partieron las convocatorias para manifestarse contra las sedes del PP el 13- M. Joan Puig, de ERC, le puso en bandeja citar a Carod- Rovira en un puñado de ocasiones y los vericuetos de una tregua para Tarragona que no vale para Castellón. Olabarría, del PNV, lanzó el epígrafe de las relaciones con Bush y a Llamazares tuvo ocasión de recordarle que en el proyecto de ley de indemnizacones a los muertos en misiones militares se explicita que la intervención en Irak fue amparada por tres resoluciones de la ONU. Incluso el comisionado socialista Cuesta no pudo eludir el espeso tejido interpretativo de Aznar, profesoral y ferviente partidario de la pedagogía de la reiteración. La clave estuvo en el gesto, en la propia comparecencia de Aznar, quien respondió con que yo sólo era el presidente del Gobierno cuando Jané le reclamó detalles sobre unas pesquisas policiales. Decía lo que le trasladaban. Manejaba antecedentes, pero se ceñía a los datos policiales. Él no fue quien acuñó lo del comando dixán para descalificar una operación policial contra presuntos terroristas islamistas. Él sólo era el presidente del Gobierno y, además, no se presentaba a la reelección.