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ABC MARTES 30 11 2004 Opinión 5 Leña y fuego La presentación de la nueva campaña de promoción del uso de preservativos provocó ayer un nuevo roce entre Iglesia y Gobierno. Tras tachar de irresponsable la doctrina de los obispos, que apuestan por la fidelidad conyugal para frenar el avance del sida, la ministra de Sanidad, Elena Salgado, echa nueva leña a un fuego que parecía haber sofocado, el día anterior, José Blanco. Cosas nuestras No toca mañana entrevista con algún otro exótico representante de esa diplomacia alternativa que viene liderando España. El presidente del Gobierno acudirá por la tarde a la sesión de control parlamentario al Ejecutivo- -cada vez menos rutinaria, tal y como está el patio- -para someterse a las preguntas de la oposición. Ésa es la razón de la fulminante anulación de la visita oficial que Rodríguez Zapatero tenía previsto realizar a Moscú para despachar con Vladimir Putin, discutible excusa que, al menos, servirá para que en Rusia se hagan una idea de cómo está la cosa en España. Moneda de cambio La liberación de un reducido grupo de disidentes, defensores de los Derechos Humanos en un país sometido, convierte a éstos en moneda de cambio para el trapicheo internacional del tirano. Fidel Castro eleva aún más el listón de la infamia al traficar con la vida y el destino de los cubanos en viajes de ida y vuelta a la cárcel. Ahora, a la calle, a ver qué dicen y qué cara ponen en Europa. REUTERS Vuelo rasante. Doscientos millones de langostas llegaron ayer a las costas de Fuerteventura, nuevo destino de una plaga que ya ha azotado varios países africanos. Pese a la cantidad de insectos que han conseguido cruzar el océano Atlántico y alcanzar las islas orientales del archipiélago, su impacto medioambiental ha sido muy reducido hasta el momento, ya que las langostas venían muy debilitadas y sin gran poder destructivo afirmó Augusto Lorenzo, consejero de Ordenación Territorial del Gobierno canario. Más de un centenar de agentes han intervenido en las labores de control de la plaga, cuyos efectos se pueden apreciar en la imagen, tomada ayer en la playa de Corralejo, en Fuerteventura. LA PLAGA NATURAL MÓNICA FERNÁNDEZ- ACEYTUNO L AS langostas son saltamontes con capacidad para gregarizarse; es decir: todas las langostas son saltamontes, pero no todos los saltamontes se aglutinan como langostas. Parece ser que las condiciones adversas influyen en las langostas para que abandonen su fase solitaria, por lo que se agrupan como mecanismo de defensa ante una serie de condiciones ambientales extremas, casi siempre tras unos años de sequía consecutivos. Esta plaga de langostas es una de las pocas plagas naturales que aún existen en el mundo, ya que casi todas están provocadas por el manejo de los cultivos, que lleva insectos a lugares donde no tienen competencia. En el Sáhara, tras la gran sequía de 1957, se produjo en el 59 una plaga en Villa Cisneros. Para poder caminar, había que salir a la calle con raquetas de tenis, dando reveses a cada paso. En un instante, el poco verdor de las taljas, que son unos árboles africanos, desapareció en cuestión de segundos. El suelo se volvió rojo. Son rojos los ejemplares adultos; amarillos, curiosamente, de un amarillo canario, los inmaduros, lo cual llevó a pensar que se trataba de dos especies distintas. Pero es en ambos casos la langosta gregaria- -Schistocerca gregaria- -que eventualmente invade Canarias, y que convive en las islas con otra especie de langosta- -la langosta marroquí- -que también tenemos en la península, y que está dando en estos momentos problemas en Aragón. Para terminar quiero recordar las pa- labras del escritor que más quiero, que es mi padre, que describe en su libro Ifni y Sáhara. Una encrucijada en la historia de España lo que supone esta plaga para los nómadas del desierto: Pobre del nómada que sufre la terrible plaga; para que su ganado no muera en pocos días tiene que levantar su fric, recoger sus enseres, llenar sus tasufras o maletas para viajar en cualquier dirección que le aleje de las zonas castigadas, si bien antes de emprender el camino, tal y como hizo el pueblo de Moisés, dará buena cuenta del maná para comerlas con fruición, asadas sobre unas brasas, aprovechando la calma de la tarde que suele acompañar al ocaso del sol