Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 29 11 2004 Madrid 39 Madrid CIUDAD ABIERTA Chafika en Tirso de Molina, en las inmediaciones de su casa CHAFIKA ROUAKI Camarera y empleada de hogar Los españoles me han ayudado mucho en los peores momentos TEXTO: M. J. ÁLVAREZ FOTO: SIGEFREDO Vive en un modesto piso de alquiler en el distrito de Centro, cuya renta comparte con otras dos personas. Así ahorra y puede enviar a sus padres unos 300 euros cada mes. Su historia está llena de penurias dentro y fuera de su patria. No obstante, se muestra esperanzada ante el futuro. Sus únicos deseos son: traer a la más pequeña de sus hijos, obtener los papeles y comprar una casa. Se llama Chafika Rouaki y nació en 1959 en Tetuán (Marruecos) ¿Qué le hizo hacer las maletas y abandonar su país? -Me separé hace ocho años y me quedé al cargo de mis cuatro hijos. Mi esposo nunca me trató bien, y no tenía libertad. Siempre trabajé en la confección de pieles y cuidando niños en el Centro Cultural Francés. No ganaba lo suficiente y mi marido sólo colaboraba con 100 euros al mes. Vine con una maleta y mi hija menor de 13 años en agosto de 2001. Tomé un ferry desde Tánger a Algeciras y después cogí un autobús hasta Madrid. Desde que me caducó el visado me convertí en irregular. ¿Cómo se siente aquí? -Mejor. Lo peor ya ha pasado. Lo único que deseo es conseguir los papeles para obtener la residencia y el permiso de trabajo- -me lo han denegado dos veces- Esta circunstancia ha hecho que tuviera que renunciar a varios empleos. Ahora trabajo en un restaurante marroquí desde las 16 horas a las 2 de la madrugada y por las mañanas hago las tareas domésticas en una casa. Mis je- fes me han ofrecido un contrato. ¿Se ha sentido discriminada por su nacionalidad? -No, al contrario; la gente cree que soy francesa por mi forma de vestir y mi acento; en cualquier caso, los españoles me han ayudado siempre mucho en los peores momentos. Me han respetado, como yo a ellos. ¿Cuáles fueron esos duros momentos? -Nada más llegar, una compatriota con la que conviví un mes me dejó tirada en la calle una noche. No tenía adónde ir. Unos clientes del bar donde trabajaba me ofrecieron su casa- -nos dejaron la mejor habitación- -hasta que encontré otro alojamiento. Hubo meses que no tenía dinero por falta de empleo. Los dueños de un restaurante de Las Rozas que no me pudieron contratar al no tener papeles me buscaron un empleo como limpiadora. Lo único que me duele es la soledad, ya que apenas tengo amigos. Me gustaría ir a mi país una vez al año y con dinero en el bolsillo. Sufro porque no he vuelto a ver a mi familia: el miedo a no poder regresar a España me lo impide. Cada vez que hablo con ellos, les digo que ya queda menos, pero en realidad ni yo misma lo sé... ¿Por qué ha obligado a su hija a volver a Marruecos? -Tenía amigos que no me gustaban. Dejó de ir al instituto y por mis horarios no podía estar pendiente de ella. Está con mis padres y ha vuelto a estudiar. Cuando sea más madura, me gustaría que volviese.