Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 29 11 2004 Internacional EL DESAFÍO NUCLEAR IRANÍ 25 UN JUEGO PELIGROSO GUSTAVO DE ARÍSTEGUI U El presidente iraní, Mohamed Jatamí, durante un desfile militar en Teherán mica. Un bombardeo israelí de las instalaciones iraníes de Ishafan o de Arak es la última pesadilla de la diplomacia de la Administración Bush en el área, en particular de cara a sus proyectos de pacificar Irak. De ahí las prisas de Washington por tomar la delantera a Israel en el duelo con Irán. En este marco, el régimen de los ayatolás es consciente de sus debilidades. Y también de sus ventajas. Después del flirteo de los reformistas del presidente Jatamí con Occidente, los duros están a un paso de recuperar todos los resortes del poder al amparo de la indife- EPA rencia y fatalismo de la población urbana. Las terminales iraníes en Irak (revuelta chií en el sur y en Bagdad) Líbano (guerrilla de Hizbolá) y Territorios Ocupados (guerrilla de la Yihad Islámica) están bien engrasadas. La subida del precio del petróleo ha engordado las arcas del Estado persa. Nada aconseja a los norteamericanos una nueva aventura militar en el área. Nada ni nadie debe en principio interponerse a lo que algunos han bautizado como el derecho divino a la bomba que Irán acaricia ya como primicia y antesala de su poder en Oriente Próximo. n tenue rayo de esperanza brilló en el oscuro horizonte de Oriente Próximo cuando los ministros de Exteriores de Alemania, Francia y el Reino Unido arrancaron al régimen iraní el compromiso de paralizar el programa para enriquecer uranio que podía tener doble uso, es decir militar y energético. Sin embargo casi un año más tarde el OIEA y la comunidad internacional constatan con preocupación que no han cumplido el trato. Recuerdo a no pocos analistas de salón que aplaudieron ése como el método más apropiado para resolver las crisis que la proliferación de armas de gran capacidad destructiva ha provocado. No parece que la profecía, como tantas otras, se haya cumplido. Irán está jugando al peligroso juego de tres pasos adelante y medio atrás, los informes de la ONU (OIEA) son inquietantes, y nadie medianamente sensato puede creerse que el gigante pérsico tenga necesidad de producir energía eléctrica barata siendo uno de los principales productores de petróleo y gas del mundo. Hasta aquí todos de acuerdo. Sin embargo las discrepancias sobre el remedio pueden hacerse, una vez más, trágicamente presentes. Primero conviene poner las cosas en su justo contexto, Irán es un país cuya vibrante sociedad lleva en un proceso de evolución efervescente ya muchos años. No hay sólo valerosos reformistas dentro del régimen; la sociedad iraní, y especialmente su juventud está deseosa, verdaderamente ansiosa, de cambios profundos en su país. Las mujeres quieren tener cada vez más protagonismo y desafían de forma casi imperceptible a ojos occidentales las rígidas normas de vestimenta impuestas por los mulás y los ayatolás. Los reformistas se atreven a convocar manifestaciones y a enfrentarse frontalmente con los conservadores y ultra conservadores. La evolución de la sociedad iraní puede ser un eficaz catalizador para disipar la tensión. No obstante será indispensable mantener una sólida y coherente presión internacional, un punto más intensa que la que la mantenida hasta ahora por los principales actores europeos, cuyos resultados invitan a seguir por ese camino pero de forma más contundente. Por otra parte la prudencia y el sentido común, unidos a un análisis riguroso de la realidad geopolítica y geoestratégica iraní, indican de forma clara el camino de la cautela sin que ello suponga la más mínima cesión a un régimen que ha demostrado muchísimo interés en tener una clara superioridad militar sobre sus vecinos. Ya se sabe, las carreras armamentísticas no siempre conducen a la disuasión apocalíptica de la Guerra Fría y su doctrina de la MAD (destrucción mutua asegurada) que no funciona regionalmente, puesto que sus actores, especialmente si no son regímenes democráticos, pueden caer en la tentación de la doctrina del primer y devastador ataque. ¿Alguien se imagina en qué situación nos encontraríamos si Sadam Husein estuviese aún en el poder con una República islámica de Irán armada y preparada para no empatar (lo que para ellos fue perder) otra guerra del Golfo? Caos, destrucción, cientos de miles de muertos, el petróleo por encima de los 100 dólares, en fin el más absoluto desastre.