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24 Internacional EL DESAFÍO NUCLEAR IRANÍ LUNES 29 11 2004 ABC Irán parece más decidido que nunca a desafiar a la ONU y a sus aliados europeos y desarrollar el arma nuclear. La apuesta del régimen integrista iraní puede disparar las sanciones e incluso una respuesta militar, que podría llegar de EE. UU. o, en el peor de los escenarios, de Israel La hora atómica de los ayatolás TEXTO: FRANCISCO DE ANDRÉS MADRID. Según un relato sin duda apócrifo, Juan Pablo II afirmó en cierta ocasión que el conflicto de Oriente Próximo tiene dos soluciones, una realista y otra milagrosa. La realista exigiría una intervención divina; la milagrosa un acuerdo entre las partes. El problema es aplicable no sólo al conflicto entre Israel y Palestina sino también al que enfrenta a Estados Unidos con Irán desde finales de los años setenta. Una disputa envenenada que en 1979 viajó en pocas semanas del amor al odio, y que hoy vuelve a aflorar en los tambores de guerra que se escuchan en Washington por la resistencia de Irán a plegarse a sus propios compromisos no nucleares. La batalla se libra por ahora en el plano diplomático, en el marco de las deliberaciones urgentes del organismo internacional que controla la energía nuclear, el OIEA. Pero las similitudes que muchos advierten con los prolegómenos de la guerra de Irak no inducen al optimismo. A diferencia de los problemas que hace dos años encontró el presidente Bush para forjar la alianza anti- Sadam, ésta vez el consenso en favor de la aplicación de medidas de castigo es más amplio. Washington no está dispuesto a permitir que el régimen iraní se dote del arma atómica, una posición que en estos momentos comparten el Reino Unido, Francia y Alemania, las tres potencias europeas que durante los últimos meses han tratado de mediar- -sin éxito- -para conseguir que el régimen de los ayatolás acepte una verificación internacional de sus instalaciones nucleares. La trayectoria de Irán desde su firma del Tratado de No Proliferación (TNP) es la historia del gato y el ratón. Bajo el pretexto de su necesidad de desarrollar la energía nuclear para usos civiles, Irán lleva años desarrollando secretamente el arma nuclear, como han puesto esta semana de relieve los nuevos informes de la ONU. Una carrera no tan secreta Irán Sari U R Semnan Minas de uranio Karaj Teherán Arak H U Ilam Khorramabab Shahr Kord Natanz Isfahán R IRÁN Saghand Kerman L U H Reactor de agua ligera de 1.000 mw AFGA Fábrica de uranio enriquecido Irak Ahwaz Yasuj Kuwait Golfo Pérsico L Bushehr Fuente: IISS, The Economist Instalaciones de agua pesada Instalaciones de Z hed n procesado de uranio Instalaciones de R investigación de PA reactores ment para expresar una estrategia permanente de Estados Unidos en Oriente Próximo: Washington no debería dar tregua a Bagdad ni a Teherán para evitar una posible emergencia de ambos como potencias militares y económicas en la región. La primera parte de la estrategia ha culminado con la invasión de Irak. La segunda, el acoso al régimen integrista chií de Irán, encuentra ahora una vía abierta en el desafío nuclear planteado al mundo por el Gobierno persa. Ayer, Irán accedió a retirar sus exigencias de mantener 20 centrifugadoras con fines científicos, que el OIEA habían considerado inadmisibles, aceptando así paralizar todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio. A cambio, parece que los países occidentales flexibilizarían su política de visitas a las centrales iraníes. ¿Será el paso definitivo o habrá nuevas excusas? La hostilidad norteamericana hacia el Irán de los ayatolás se ha convertido, tras la crisis del secuestro de los rehenes en su Embajada en Teherán en 1979, casi en una cuestión de Estado. La ruptura nació en los estertores de la Administración Carter, demócrata, y ha progresado tanto en el ámbito pasional- -en particular tras los atentados del 11- S- -como en el ideológico. George W. Bush incluyó hace dos años a Irán en el eje del mal junto al Irak de Sadam Husein y al régimen de Corea del Norte. Pero la tesis de la confrontación permanente con el Irán na- ¿Por qué mintió Teherán? Durante los últimos 18 meses, Irán ha aceptado a regañadientes su violación de algunos de los compromisos adoptados tras la firma del Tratado de No Proliferación (TNP) pero insiste en que no busca el arma nuclear. No obstante, las preguntas sin respuesta han dejado maltrecha la posición oficial iraní: Primera: Si sólo buscaba energía para fines civiles, ¿qué necesidad tuvo de mentir durante 18 años a la ONU sobre sus violaciones del TNP? Segunda: ¿Por qué realizó experimentos secretos con plutonio y uranio? Tercera: ¿Por qué compró material nuclear a los mismos que secretamente se lo vendieron a Gadafi? cido de la revolución islamista de Jomeini fue diseñada en 1993, bajo- -ironías de la Historia- -la Presidencia del demócrata y pacifista Bill Clinton. Entonces se acuñó el término de la doble contención dual contain- Atacar o no atacar Son muchas las similitudes con el caso del Irak de Sadam Husein. Y muchas las diferencias. Irán tiene 67 millones de habitantes, frente a los 25 millones de Irak, un Ejército poderoso y entrenado, una estructura homogénea de su población (persa en la etnia, chií en la religión musulmana) y un fanatismo integrista sin escrúpulos, como puso de relieve el proceso de las elecciones legislativas del pasado mes de febrero, resuelto tras la previa defenestración de los 2.000 candidatos reformistas. La continuidad del proyecto nuclear iraní, en particular si Teherán gana el actual pulso diplomático a la ONU, genera otra frente inquietante: el de Israel. Las autoridades judías han insistido, en todos los idiomas, en que no tolerarán una potencia nuclear junto a sus fronteras. Más aún desde que parece casi irreversible el retorno al poder en Teherán, y por tanto al control del futuro botón rojo del sector más integrista del régimen- -que mantiene en su programa al menos retórico la destrucción del estado sionista- Tel Aviv no se anda por las ramas y recuerda que el ataque que realizó en 1981 contra el reactor iraquí de Osirak sirvió para frenar las ambiciones de Sadam Husein respecto a la bomba ató- Palabra de honor El último jalón de los incumplimientos comenzó a principios de este mes con el acuerdo entre Teherán y la Unión Europea para llevar a cabo un parón nuclear voluntario a cambio de tecnología atómica de uso pacífico. La reunión en Viena de la Junta de Gobernadores del OIEA, dependiente de la ONU, ha servido esta semana para descubrir el doble juego de Teherán. Irán acepta, en pocas palabras, un parón en el desarrollo de sus actividades de enriquecimiento del uranio- -que tienen doble uso, civil y militar- -pero sólo a cambio de que la comunidad internacional se fíe de su palabra y no envíe inspectores a husmear en sus instalaciones nucleares. Teherán retira sus exigencias para un acuerdo sobre su plan nuclear ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. Irán accedió ayer a renunciar a sus pretensiones de mantener en funcionamiento parte de la maquinaria necesaria para enriquecer uranio, cumpliendo así con lo pactado con la Unión Europea el pasado 7 de noviembre. Este acuerdo, que entró en vigor el pasado lunes, había estado en peligro desde que el miércoles Teherán solicitara al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) mantener en activo 20 centrifugadoras de gas con fi- nes científicos. La petición, considerada inaceptable por los europeos, provocó que la Junta de Gobernadores del OIEA, reunida desde el jueves en Viena, aplazara hasta hoy sus deliberaciones sobre el programa atómico iraní. A media tarde de ayer fuentes diplomáticas occidentales y más tarde la delegación iraní confirmaron que el OIEA había recibido una misiva en la que el país persa renunciaba a mantener funcionando esas 20 centrifugadoras y aceptaba paralizar todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento de uranio.