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ABC LUNES 29 11 2004 23 Los disidentes cubanos que podrían ser liberados en breve serían 18 y se encontrarían ya en La Habana David Blunkett, ministro del Interior británico, en el centro de un posible escándalo por abuso de autoridad El centro derecha francés elige a Sarkozy como un líder de cambio y unidad El nuevo presidente de la UMP declara su apoyo al Gobierno, pero continuará siendo un hombre libre en la historia de la derecha francesa del último medio siglo, el partido del presidente está hoy presidido por su rival más íntimo y temible JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Nicolás Sarkozy fue ayer elegido presidente de la Unión por un Movimiento Popular con el 85,1 por ciento de los votos de 133.000 militantes. Comienza un cambio generacional con un nuevo equilibrio de poderes entre el presidente Jacques Chirac, el jefe de Gobierno, Jean- Pierre Raffarin y un líder conservador. Más de 40.000 militantes enfervorizados saludaron la elección de Sarkozy como el principio de un cambio de liderazgo que suscita tantas esperanzas como inquietudes. El sábado, Sarkozy anunció a los jóvenes conservadores de la UMP que su primera ambición es rejuvenecer la vida política nacional, aportar sangre nueva, ideas nuevas y un poco de alegría Cuando el nuevo líder presente a Chirac su dimisión como ministro de Hacienda el presidente de la República celebrará su 72 cumpleaños. Jacques Chirac tiene a muchos amigos fieles emboscados en los pasillos de la UMP para controlar a Sarkozy y frenar su ambición de sustituir a Chirac en el Elíseo. En el bizantino lenguaje político de la derecha francesa, Chirac invitó a las distintas familias a vigilar las ambiciones de Sarkozy. Invitado de honor en el congreso, Jean- Pierre Raffarin, primer ministro, felicitó la energía de Sarkozy, para fijar su código de conducta entre el presidente, el Gobierno y el partido gubernamental. A juicio de Raffarin, Sarkozy debe dar signos inmediatos de b Por vez primera lealtad y apoyo permanente a la política del presidente y su Gobierno Sarkozy evitó cualquier gesto apresurado de independencia y cerró el congreso que lanza su maratón hacia el Elíseo con un programa de acción política muy personal recordando su temible libertad de lenguaje con la que ha conquistado un crédito único entre la clase política, por su franqueza con frecuencia brutal e independiente. Presidente de la UMP- -insistió Sarkozy- -continuaré siendo un hombre libre. Libre para pensar, proponer, imaginar, discutir Tal libertad entusiasma a los jóvenes conservadores, pero inquieta a Chirac. Ante el Gobierno Raffarin, Sarkozy utiliza la misma sinceridad de doble fondo: Apoyaremos al Gobierno. Porque el Gobierno nos escuchará. Y el Gobierno nos escuchará, porque nosotros lo apoyaremos Reformas aplazadas Sarkozy se pone al frente de un emergente movimiento conservador reclamando con urgencia reformas aplazadas sine die por Chirac y Raffarin. Dirigiéndose a muchos sectores sociales, intelectuales y políticos, inquietos por el inmovilismo gubernamental, Sarkozy anunció: Estoy dispuesto a defender los cambios de fondo que espera una mayoría de franceses... Debemos cambiar, porque muchos de nuestros compatriotas están cansados de los discursos del pasado, las soluciones fallidas, las palabras vacías de sentido. Los franceses nos piden cambios para poder afrontar nuestros problemas y preparar el futuro Sarkozy declaró su lealtad, su amistad, su respeto y su fidelidad a Jacques Chirac. Pero sus proposiciones de rejuvenecimiento, renovación, modernización y cambio tranquilo se escuchan con callada inquietud inconfesable en Nicolás Sarkozy, junto a la mujer de Chirac, Bernardette, ayer en el Congreso REUTERS Pot primera vez en la historia de la derecha francesa, el partido del presidente estará liderado por su rival más temible los pasillos del Elíseo, donde el presidente y su esposa Bernardette ofrecieron ayer noche un aperitivo Sarkozy y su esposa Cecilia. Las reglas de juego y los códigos de conducta avanzados por Sarkozy, Raffarin y Chirac acotan un campo de grandes maniobras. Por vez primera en la historia de la derecha francesa del último medio siglo, el partido del presidente está presidido por su rival más próximo y temible. Por vez primera desde hace varias décadas, la elección de un nuevo líder proclama un cambio generacional profundo. Dimitido Sarkozy como ministro de Hacienda, Chirac y Raffarin anunciarán un cambio de Gobierno que tendrá algo de maniobra de combate: confirmar y renovar la guardia pretoriana presidencial.