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ABC LUNES 29 11 2004 Opinión 5 La voz de las aulas Más de dos centenares de profesores y catedráticos de las universidades andaluzas se han sumado este pasado fin de semana al Manifiesto Político por la Alternancia patrocinado por Javier Arenas. Valiente paso adelante de la comunidad docente en una autonomía dominada por el silencio y el conformismo y que comienza a expresar, sin miedo, su esperanza por el cambio. Silencio interior La ONCE, diversas asociaciones de discapacitados y algún partido político han tomado ya cartas en un asunto que, sin hacer ruido, inquieta a miles de ciudadanos: la supresión del servicio de megafonía en las terminales del aeropuerto de Barajas. ¿El motivo? Contaminación acústica. ¿El resultado? Hacer más agradable y silenciosa la estancia de los pasajeros. Resulta cuando menos chocante que sea una de las instalaciones más ruidosas y molestas de Madrid la que, de puertas adentro, adopte medidas tan drásticas y discutibles. Viajeros a ninguna parte, pero entre algodones. De la palabra al gesto Muy amable y conciliador estuvo ayer José Blanco- el Gobierno no es un nido de rojos comecuras dijo- -en la clausura del congreso anual de los Cristianos Socialistas Vascos, donde, forzado por las circunstancias ambientales, hizo gala de unas virtudes poco habituales en la política diaria de su partido. Buenas palabras que, sin gestos, no pasan de ser un hermoso sermón dominical. LAS DOS CARAS DE UN TIMO JAVIER REVERTE L MANUEL MIRO Verdadero y falso. El reciente rebrote del fenómeno de las caras de la localidad jienense de Bélmez de la Moraleda (en la imagen) ligadas a la figura de María Gómez, propietaria del inmueble en el que durante las últimas décadas se han manifestado estas presuntas teleplastias, ha sido cuestionado por un investigador alicantino, que acusa a la familia de María Gómez, fallecida hace unos meses, y al Ayuntamiento de Bélmez de orquestar una nueva campaña de atracción turística con simples pintarrajos, en esta ocasión realizados con agua y aceite. El estudio, sin embargo, tampoco revela pruebas definitivas sobre un fenómeno cuyo enorme tirón popular aprovecha oportunamente. O que resulta más indignante de la estafa de las caras de Bélmez, no es que alguien prepare un timo de envergadura para apropiarse una buena cantidad de euros de los bolsillos ingenuos, sino que haya un ayuntamiento democrático acusado de ser cómplice de tan burda operación. Lo de Bélmez se sabía ya de antiguo y el nuevo intento de estafa es, por lo que se dice, todavía más burdo que el anterior. Pero la sospecha de que unaentidad pública pueda participar de un fraude hace planear de nuevo sobre nosotros la oscura sombra de las mejores épocas de Gil y Gil. Supongo que la gente ha necesitado siempre de la esperanza en el milagro para poder enfrentarse al duro rostro de la realidad cotidiana, que nunca nos ha parecido a los humanos demasiado amable en comparación con lo que esperamos de la vida. En nuestro tiempo, además, los milagros han sido mejorados técnicamente, si cabe, por supuestas nuevas ciencias que se dirigen a explicar los fenómenos paranormales, acuñando términos tan horterones como eso de la teleplastia y las psicofonías Hay mucha más gente de la que imaginamos que llega a creerse este tipo de cosas y a vivir un poco en función de ellas. Yo recuerdo que una vez, en un pueblo almeriense al que solía acudir en vacaciones, apareció en una sartén, mientras una mujer la fregaba con estropajo, el rostro de Cristo. Enseguida corrió la voz de ¡milagro, milagro! por el pueblo y, a las pocas horas, ya llegaban periodistas de emisoras regionales a la localidad y se hablaba de que se estaban fletando autobuses desde Murcia y Almería para la gente que quería ver la aparición. La cosa se cortó a tiempo: el cura dijo que de milagro nada, el alcalde llamó tonta a la señora de la sartén y un grupo de amigos empezamos a llamar al fenómeno el Milagro del Cristo Frito, con lo que todo terminó en burla antes casi de empezar. En Bélmez han querido seguir adelante con un timo que ha cumplido ya más de veinte años. Nada nuevo bajo el sol. Pero si hay un ayuntamiento complicado en la soberana estafa, ¿no tendríamos que hablar de fraude público? La pelota queda en manos del cabildo, me imagino.