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78 Cultura XVIII FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE GUADALAJARA DOMINGO 28 11 2004 ABC Mil cuatrocientos metros cuadrados para mostrar la cultura catalana en México Calvo y Maragall inauguraron el Pabellón de la Generalitat en el certamen b Pasqual Maragall, Carmen Cal- vo, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y autoridades estatales y nacionales mexicanas abrieron la Feria del Libro de Guadalajara MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL GUADALAJARA (MÉXICO) Con buena letra comenzó ayer la XVIII Feria Internacional del Libro de Guadalajara: Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes acompañaron a Juan Goytisolo durante la entrega al autor de La resaca del premio Juan Rulfo. Instantes después, José Saramago se encargaba de inaugurar las actividades de la FIL durante un encuentro con jóvenes lectores. Y con buen número: el amplio salón de actos de la Expo de Guadalajara se hizo pequeño, ante la cantidad de público que participó en el acto inaugural. Reyes Tamez, secretario de Educación Pública de México, abrió una serie de intervenciones en las que pudieron escucharse las palabras del gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña; del presidente de la Generalitat catalana, Pasqual Maragall (quien pronunció algunas frases en la lengua de Martorell, por ver si su musicalidad lograba enamorar a la audiencia) y de la ministra de Cultura, Carmen Calvo. En su intervención, esta última manifestó que tener dos lenguas y dos culturas es mejor que tener sólo una, y tener tres es mejor que tener dos. Un caso paradigmático de esa idea es Cataluña, para la que el bilingüismo es una suma dinamizadora, positiva y enriquecedora Carmen Calvo elogió la trayectoria del premio Juan Rulfo, concedido a Goytisolo, que confirma eso que Gonzalo Rojas dio en llamar la maravillosa patria común del idioma La ministra de Cultura concluyó su discurso con unas palabras emociona- das hacia el presidente mexicano Lázaro Cárdenas (1934- 1940) en agradecimiento a la acogida que los ciudadanos mexicanos hicieron a tantos exiliados españoles, principalmente intelectuales, que, como dijo José Gaos, nunca se consideraron exiliados, sino transterrados Las autoridades mexicanas han saludado de manera especial a la delegación catalana, integrada por cerca de 600 personas, de los ámbitos político, académico, artístico y, sobre todo, literario y editorial. Al igual que la ministra española, tanto José Trinidad Padilla, como el gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, recordaron el exilio catalán de los años trein- ta, integrado especialmente por intelectuales, que encontraron en México una tierra fértil para su creación El rector añadió que las ciencias y las artes mexicanas vivieron un gran impulso gracias a los exiliados catalanes Invitada de honor La particularidad de la cultura catalana es la invitada de honor de la FIL, aunque, en palabras de Pasqual Maragall, para hacerla menos ofensiva, más accesible Así, la Generalitat ha dispuesto los 1.400 metros cuadrados de su pabellón de manera discreta y sobria, pero indudablemente moderna y atractiva, enfocada no sólo a las letras catalanas, sino también a otros aspectos de su cultura como la gastronomía, el cava o el resto de las bellas artes. Antoni Tàpies es el gran protagonista del pabellón catalán, pues todo el grafismo está inspirado en la imagen creada ex profeso por él para la Feria. A este catalán universal se suman, en forma de grandes retratos, los rostros de Salvador Dalí, Joan Miró y Miquel Barceló. En el centro del espacio destaca el módulo dedicado a la lengua catalana, inspirado en poemas visuales de Joan Brossa, con varias pantallas de vídeo y paneles que recogen las singularidades gramaticales de la lengua del Tirant lo Blanc En la librería dedicada a los editores catalanes se subraya que más de la mitad de las exportaciones españolas de libros a Iberoamérica corresponden a firmas catalanas. Luego, el llamado Espai Llull supone un oasis dentro de una feria desmesurada en sus formas. En medio de la enorme sopa de letras, dicho escenario sirve de lugar de descanso y de plataforma para músicos y artistas. Maragall, entre García Márquez y Carlos Fuentes, en la Universidad de Guadalajara, donde pronunció una conferencia EFE El president dice que en el exilio el catalán era como nuestro ADN, el material genético que nos definía M. M. C. CORRESPONSAL GUADALAJARA. Bajo el título Elogio de la hospitalidad el presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, pronunció una conferencia en el paraninfo de la Universidad de Guadalajara, donde estuvo acompañado por los escritores Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, impulsores de la cátedra iberoamericana Julio Cortázar. Ambos han almorzado con Maragall durante su estancia en México. El presidente catalán agradeció al pueblo mexicano la acogida de los 24.000 exiliados republicanos que huían de España durante la Guerra Civil y, posteriormente, durante el franquismo: Si México no hubiera abierto sus puertas, ni Cataluña ni España serían hoy las realidades que son. No seríamos nada, ni tendríamos entre manos el gran experimento en el que Cataluña está embarcada, pues coinciden en el tiempo la reforma del Estatuto de Autonomía, la relectura de la Constitución Española y el referéndum sobre la Constitución Europea Subrayó Maragall en su discurso que por primera vez la UE ha reconocido la oficialidad de la lengua catalana que agradeció al talante del Gobierno de Zapatero y su apuesta por la España plural, no sin sobresaltos, ya que es más fácil hablar de federalismo que ponerlo en práctica Añadió el presidente catalán que fue en el exilio donde Cataluña descubrió que la lengua nos contenía que la lengua era como nuestro ADN, el material genético que nos definía. Con él, éramos quienes éramos en cualquier parte. Sin él, no seríamos quienes somos El franquismo- -añadió Pasqual Maragall- -quiso convertir el castellano en verdugo del catalán; mientras en las calles se contestaba al catalán con el imperativo habla en cristiano en México el catalán volvió a ser lenguaje de concordia. Se editaba de manos de nuestros exiliados y se salvaba para siempre Maragall reiteró su agradecimiento por aquella hospitalidad y aseguró que Cataluña quiere estar presente en el humilde redescubrimiento que estamos haciendo de América que tiene un centro importante que se llama Méjico, con j castellana, de origen árabe, sin duda Finalmente, el presidente de la Generalitat tuvo un recuerdo para aquellos intelectuales iberoamericanos que se instalaron en Barcelona en los años setenta, que trajeron aires nuevos, literarios y políticos que los catalanes anhelaban