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76 Losdomingos 1 DOMINGO 28 11 2004 1 ABC 1 EL PERFILDE LA SEMANA EN LA ACERA JESRIBtTUNOMBRE FERNADO IWASAKI DAN RATHER Presentador laCBS de nixoniana El periodista- é spectáculo POR PEDRORODRÍGUEZ LA VIRTUD DE ADMIRAR lgunos los momentos más conmove de dores del reciente Congreso de la Len gua celebrado en la ciudad de Rosario tuvieron como protagonista al escritor Ernesto Sábato, pues cada vez que los rosarinos lo veían en las sesiones, en las calles o en las librerías, prorrumpían en aplausos y espontáneas expre siones de gratitud. Sin embargo, el día reserva do para su homenaje Sábato fue ovacionado du rante más de veinte minutos por un público que lo mimó y aclamó puesto en pie. Y conste que Sábato apenas había llegado a su palco del tea tro El Círculo. Huelga decir que los vítores del propio acto- -que culminó con Sábato en el esce nario- -fueron simplemente apoteósicos. Ante tamaña demostración de fervor y admi ración, algunos de los congresistas que había mos viajado hasta Rosario desde España nos pu simos a pensar qué intelectual, humanista o es critor sería merecedor en nuestro país de una aclamación semejante. Me sobrecoge admitir que no lo encontramos. Y no por falta de nom bres, sino por una carencia esencial que al guieh resumió en nuestra incapacidad para ad mirar. En España no se puede aplaudir demasiado a nadie, porque entonces se volvería insoporta ble apuntaba uno. Es que vosotros los hispa noamericanos no sois tan exigentes como noso tros razonaba otro. El elogio está muy mal visto en España porque aquí se elogia para irri tar a otros decía un tercero. Es que X estará muy bienpara unos, pero nunca para todos zanjó alguien filosófico. A mí no me coñvencie ron esos argumentos. ¿Por qué no podríamos aclamar de forma unánime a figuras como Clau dio Guillén, Francisco Ayala o Fernando Sayater? ¿Por qué hay que dejar los elogios para las necrológicas? Me consta que muchos de los argentinos que aplaudían a Sábato no comulgaban necesaria mente ni con sus ideas ni con su literatura, pero tuvieron la suficiente lucidez y generosidad co mo para reconocer en él un ejemplo, un modelo yun paradigma. Tenían- -simplemente- -la vir tud de admirar, una virtud imprescindible en estos tiempos de crisis de valores. Como en España, seguro que en Argentina la gente también pierde la cabeza por cantan tes, famosos y futbolistas; pero en España nin gún intelectual es admirado como en la Argen tina, con el mismo fervor que despierta un fa moso, un cantante o un futbolista. Borges mu rió en Ginebra y sus ideas políticas avergonza ron a muchos de sus compatriotas, pero launa- nimidad sobre el valor universal de su obra es total en Argentina. En España sólo Cervantes disfruta de un privilegio parecido, pues ni Quevedo ni Bécquer ni Lorca convocan la mis ma plenitud. Y de los españoles que recibieron el premio Nobel de Literatura, mejor ni hable mos. Pienso que la admiración es esencial, tanto en el nivel más íntimo del amor como en el nivel social de las figuras públicas. Para mí fueron admirables Órtega, Madariaga y Caro Baroja, aunque en vida jamás les ovacionaron como a Sábato en Rosario. No seamos mezquinos y cul tivemos la virtud de admirar. Sobre todo a quie nes lo merecen aquí y ahora. wwwíernandoiwasaki. co, n A e supone que el ejercicio profesional del periodismo es bas tante anónimo, muy desagradeci do, extremadamente laborioso y na da elitista. Pero la pequeña panta lla- -qüe desde hace medio siglo es el escenario inevitable para la co municación de masas- -elude de forma contumaz ese imperativo de que todo periodista que se precie no debe acaparar más relumbrón que la historia que cubre. De toda esa constelación de astros televi sivos sobrepagados por interpretar ante las cámaras el guión de la ac tualidad, que suspiran, eclipsan las noticias y acaban por convertirse enmedioymensaje, Dan Ratherha sido durante 24 años el astro rey. Después de un sinfín de polémi cas, continuos destellos de geniali ¿dadyunasobredosis deprotagonis mo, el presentador del principal te lediario de la cadena CBS se ha vis to forzado esta semana a desalojar el trono que heredó de manos de otro nombre legendario- -Walter Cronkite- -dentro dela selecta her mandad de los anchormen de EE. UU. Un modelo de periodismotele visivo donde se priman la solven cia y la experiencia sobre el liviano atractivo descorbatado, pero que se ha cuestionado por un declive imparable de audiencias, la prima cía informativa de laT. V. depago y la mayor rentabilidad del entrete nimiento frente a la información. Por eso, la salida de Dan Rather a sus 73 años ha inspirado muchos obituarios y elegías sobre el final de toda una época en los servicios informativos de las grandes net works americanas. Sensación de punto y aparte que se multiplica con la anticipada jubilación de Tom Brokaw, que esta semana de jará el gran telediario de la NBC con mayores ratings que la CBS y la iBC. Pero a diferencia de Brokaw, la salida de Rather tiene un inconfundible sabor amargo. La gota que ha colmado el vaso de este tejano impredecible cayó durante la campaña presidencial. El periodista cuestionó incluso en mitad del durísimo pulso elec toral que Bush hubiera cumplido con su privilegiado servicio mili tar en retagna! izeula guerra de Vietnam. Acusaciones basadas en documentos falsos, defendidas durante doce días y que han pro vocado su final nixoniano Famoso entre otros méritos por acuñar sobre la marcha coloristas 1 expresiones conocidas como ra therismos este periodista ha sido durante casi cuatro décadas un ros tro familiar para millones de esta dounidenses cubriendo eventos co mo la invasión soviética de Afga nistán, donde disfrazado con tur bante se ganó el mote de Gunga Dan Siempre de izquierda, pero con diatribas patrióticas que nada tenían que envidiar a Reagan. Tras aprender lo fundamental en la agencia Associated Press y estudiar periodismo en Sam Hous ton State University, Dan Rather empezó a construir su leyenda con la llegada del huracán Carla a la costa de Texas. La incipiente tecnología televisiva de 1961 le permitió retransmitir como es pectáculo en bruto arrolladoras lluvias y vientos desde el malecón de Galveston. La CBS le contrató comoj efe de delegación en Dallas. Dos años más tarde, con el asesi nato de Kennedy, el periodista es taría de nuevo en el proscenio de la información, ganándose en 1964 el prestigioso puesto de co rresponsal ante la Casa Blanca. Una carrera ascendente que cul minaría en 1981 con un contrato para presentar durante diez años las Evening News por 23 millo nes de dólares. Un salario sin pre cedentes, tras enzarzar en una puja competitiva a la CBS y la ABC. Después de ocupar el puesto de Walter Cronkite, venerado icono periodístico del siglo XX, la mejor palabra para describir la trayecto ria de Dan Rather es supervivien te Con el mérito de haber supera do profundos recortes presupuesta rios en los servicios informativos de la CBS, la desastrosa imposi ción de una co- presentadora, una misteriosa paliza en Nueva York y broncas de toda clase, desde agarra das en pantalla con Bush padre has ta el famoso plante de 1987 porque un partido de tenis del Open re trasó el comienzo de su telediario. Como consuelo ante su desacre ditado retiro, que se formalizará el 9 de marzo sin un sucesor claro, el mercurial Dan Rather ha insistido en no ser más que un reportero de raza. Yes cierto, pero también pue de pasar a la historia por haber re transmitido sus emociones, locu ras y querencias, llegando con de creciente credibilidad a eclipsar las noticias con su propio showx