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ABC DOMINGO 28 11 2004 Los domingos 73 Los fundamentalistas reaccionan contra una tendencia dominante hacia más tolerancia en el mundo Una base de datos sobre las convicciones del mundo El profesor Ronald Inglehart, del Instituto para la Investigación Social de la Universidad de Michigan, es una de las personalidades más relevantes en el terreno de la investigación de valores. Conoce profundamente Europa, y ha sido profesor invitado en diferentes universidades. Políglota- -aunque su español es pasivo según señala con humor, pero asegura que sus hijos sí lo estudian- es autor de obras muy apreciadas. Entre las publicadas en España figuran Modernización y Postmodernización (CIS. 1999) y, previamente, Cambios en los Valores Sociales y Políticos: Una perspectiva global (Universidad Complutense, 1994) realizada conjuntamente con Juan Díez Nicolás. También ha trabajado con expertos españoles- -Miguel Basanez y Alejandro Moreno- -en Human Values and Beliefs: A Cross- Cultural Sourcebook (University of Michigan Press, 1988) En cuanto a la Encuesta Mundial de Valores (WVS, en inglés) está claro que no tiene nada que ver con títulos bolsísticos. Más bien se trata de un terreno de estudio politológico. Esta prestigiosa iniciativa académica lleva unos veinte años realizando encuestas en países significativos de todo el mundo bajo una única premisa: someter a escrutinio no tanto los parámetros económico- sociológicos habituales, sino los valores espirituales, las convicciones, que también deciden los comportamientos de las personas. Lo que se pretende es ni más ni menos que salir del determinismo economicista en el que ha caído la política en los últimos tiempos. Un determinismo pseudo- liberal aún más reduccionista y totalizador que el marxista y que se expresa en aquella famosa frase de la campaña de Clinton contra Bush padre, utilizada en muchas circunstancias por los políticos o los críticos de los políticos de ¡Es la economía, estúpido! que, sorprendentemente para muchos observadores, no ha funcionado con Bush hijo. Los estudios de Inglehart y del extenso equipo internacional que se ha ido sumando a esta iniciativa- -en el comité de dirección España está representada por el sociólogo Juan Díez Nicolás- no sólo amplían nuestro conocimiento, sino que ayudan a restaurar en la acción política la idea de personas complejas y que no sólo se rigen por el afán de lucro. La Encuesta es una formidable base de datos, de consulta obligada para estudios o previsiones tan aplicables al crecimiento económico como al planteamiento de iniciativas socioculturales y ambientales. Para Inglehart son decisivos los conceptos de felicidad personal, la importancia que se da a las aficiones, la participación, o no, en actividades comunitarias y las razones que empujan a mantenerlas o rechazarlas; las opiniones sobre el matrimonio; las expectativas sobre los hijos, y a qué se le da importancia en su educación o comportamiento; la forma de relacionarse con los vecinos; la satisfacción o los temores laborales; los niveles de confianza en unas determinadas instituciones; las creencias religiosas, los límites éticos... Que esto haya sido entendido primero por los republicanos estadounidenses arengando al conservadurismo en torno a los valores de siempre no deja de ser una anécdota. Si alguien desea hacer política hoy en día, ya no le sirve presentar hojas de cálculo. Hay que pensar en los otros valores. tre los regímenes democráticos y los autoritarios: no tener tu vida decidida de antemano. -Sin embargo, en China sucede que todo el mundo está mucho más ocupado en ganar dinero que en pelear por la democracia. -Bueno, pienso que están en una etapa en la que hacerse ricos es lo más importante. Si uno va por Pekín o Shangai, es obvio que todo el mundo anda preocupado por el dinero. Pero yo predigo que, aunque el deseo de tener una democracia no sea prioritario, ya existe, y que con el tiempo se hará más y más fuerte. -Según sus estudios, en los países islámicos el deseo de democratización es incluso mayor que en Occidente. -El deseo de una democracia es muy fuerte. Pero la disponibilidad para aceptar puntos de vista contrarios o la tendencia hacia la tolerancia en cuestiones morales como las que hemos hablado no es tan fuerte. No pienso que sea nada esencial del islam, y puede cambiar. Pero en este momento histórico es así, porque si te sientes inseguro tiendes a retraerte a tus valores morales tradicionales... -Hay estudiosos islámicos, muchos de ellos trabajando en Estados Unidos, que tratan de imaginar una democracia a partir del Corán. -Creo que ahí puede haber una contradicción fundamental. Si consideras que el Corán es la ley y el pueblo no hace las leyes, es imposible desarrollar una democracia. Pero hay dos versiones del islam. Una de ellas es que la sharia debe ser la Ley por antonomasia, con la consecuencia de que las decisiones en ultima instancia son adoptadas por la autoridad religiosa y no por el pueblo. Esto sucede en Irán. Y por supuesto, hay otra versión que entiende esta contradicción y acepta la secularización. -Finalmente, la cuestión es si el estudio de la evolución cultural de países muy diferentes permite afirmar que nos encaminamos a un fundamentalismo religioso- nacionalista, como parece suceder en la India, países islámicos, el mismo Israel, Estados Unidos, amplios sectores de la población suramericana... -Yo no pienso que todos estos movimientos fundamentalistas que ha descrito signifiquen una tendencia, sino una reacción a la tendencia dominante, que es hacia más tolerancia. Lo verdaderamente importante es que durante casi veinte años hemos podido comparar la evolución en diferente países y comprobar cómo los factores culturales son de hecho más trascendentes que el determinismo económico. No tener esto en cuenta a la hora de actuar equivale a crear más problemas que los que se resuelven.