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72 Los domingos DOMINGO 28 11 2004 ABC ENTREVISTA RONALD INGLEHART Director de la Encuesta Mundial de Valores En las decisiones de los países desarrollados importan más los valores culturales que la economía Lleva más de veinte años analizando el entramado de creencias, sentimientos y aspiraciones de miles de personas en toda la Tierra. Un entramado que opera detrás de muchas decisiones políticas inesperadas, menos para el animoso profesor Ronald Inglehart TEXTO: JOSÉ MANUEL COSTA FOTO: SIGEFREDO La entrevista con Ronald Inglehart se desarrolló en la Fundación BBVA de Madrid, donde el profesor norteamericano fue invitado a pronunciar, a principios de noviembre, tres conferencias Cambio cultural y cambio social a partir de la Encuesta Mundial de Valores que él dirige, una perspectiva diferente sobre fenómenos políticos, y en la que se almacenan y analizan datos provenientes de unos 80 países. Aún estábamos a pocas fechas de las elecciones norteamericanas y el profesor, un hombre extrovertido y entusiasta, se lanzó de inmediato sobre algo que en principio parece corroborar muchas de sus tesis. Daba lo mismo que se le preguntase cortésmente sobre el contenido de sus conferencias, el profesor Inglehart fue directamente a ese grano. -Las tres conferencias tratan sobre el cambio en los valores culturales, sobre cómo varían de forma predecible, y sobre cómo tienen consecuencias trascendentales. Por ejemplo, la discusión en las elecciones americanas giraba en torno a cuestiones culturales, simplemente porque la cultura está cambiando. Lo que ha sucedido en los Estados Unidos es que se ha producido un cambio en las divisiones tradicionales como izquierda- derecha, clase trabajadora- clase media, etcétera. Estos principios estaban presentes, pero eran mucho menos importantes que las grandes cuestiones culturales manifiestas en los referendos sobre matrimonios del mismo sexo en 11 estados, incluido Ohio. Cuestiones como éstas son las que le hicieron perder a Kerry. -En realidad ha sido algo inesperado porque se suponía que la alta participación favorecería a Kerry. -La verdad es que ha sido una cierta sorpresa, sí, porque la asistencia a las urnas fue alta, especialmente entre los jóvenes, y eso debiera haber favorecido a los demócratas. El problema es que los republicanos movilizaron aún más votantes de su propio bando. Esos referendos sobre matrimonios del mismo sexo provocaron una reacción visceral entre los conservadores, y les condujeron a votar en masa. Finalmente el enfrentamiento entre Bush y Kerry tenía este sentido, con Bush representando religión, maternidad, patrio- tismo, valores tradicionales... ¿Quiere eso decir que en Estados Unidos se va hacia menos tolerancia, más fundamentalismo -Curiosamente, en cuestiones sociales como la homosexualidad, el camino no es hacia mayor intolerancia, sino hacia mayor tolerancia. Ésa es la tendencia desde hace mucho tiempo y no se ha invertido en estos últimos años. Lo que ha logrado Bush es movilizar a un sector conservador que, previamente, permanecía en casa y que pasaba de votar, sencillamente porque no se identificaba con la política de Washington. ¿De qué tipo de gente estamos hablando? ¿Es tan diferente de Europa? -En primer lugar, Estados Unidos es mucho más religioso que Europa. En este y otros sentidos Europa ha evolucionado muy rápidamente después de la II Guerra Mundial. En España ha sido especialmente llamativo, la Iglesia no tiene el dominio de antaño, la natalidad ha bajado en picado... No obstante, la tendencia en Estados Unidos hacia la tolerancia y la secularización es la misma que en Europa, pero no de forma tan veloz... Sin embargo, hay una En los países islámicos el deseo de democracia es muy fuerte, pero no así su disponibilidad hacia la tolerancia Bush fue atrevido, y eso es lo que aún quiere ver mucha gente, aunque quepa preguntarse sobre la efectividad de sus decisiones dimensión en la que Europa y Estados Unidos comparten los mismos valores, como son la democracia, una tolerancia básica, confianza, libertad de expresión... Y estos valores también son muy importantes. -El profesor Anthony Giddens opina que los pueblos buscan seguridades en valores tradicionales debido a los embates de la globalización, ante la que se sienten inermes e inseguros. ¡Oh, sí! La globalización es parte del fenómeno. De forma muy brutal, el hecho de que los ataques terroristas afectaran a Nueva York y Washington supuso un shock sobre muchas certezas y generó un enorme sentimiento de inseguridad. Eso es lo que convirtió a Bush en un líder fuerte que ofrecía seguridad, incluso aunque quepa preguntarse sobre la efectividad de sus decisiones. Pero fue atrevido, y eso es lo que aún quieren muchos. Por supuesto, los problemas en Irak o Afganistán surgen porque Bush y su entorno no tienen la menor idea sobre las diferencias culturales y, por ejemplo, vivían en la ilusión de que los iraquíes les iban a recibir con los brazos abiertos... -Lo cierto es que hay una enorme diferencia entre el campo y la ciudad estadounidense, y que el enfrentamiento crece. -Hay algo muy extraño en la terminología que se está utilizando. No se dice: no estoy de acuerdo contigo, pero podemos llegar a un compromiso. Ahora ambas partes consideran malvada a la otra y ésta es una profunda cuestión moral. La gente en Utah o Tennesee es, simplemente, muy tradicional, y se aferra a unos valores que considera, con justicia, en plena erosión por los ciudadanos por los habitantes de las grandes urbes. Sólo hace falta pensar que, hace una generación, el matrimonio de homosexuales era sencillamente impensable, y sin embargo hoy en día es ley en algunos países y algunos estados de la Unión. -Pero es que incluso dentro de un mismo estado se van segregando comunidades políticas como antes se daban comunidades económicas por nivel de ingresos. -Sí, en Michigan tenemos Ann Ar- bor, que puede ser como Nueva York. Apenas 15 kilómetros carretera adelante y entras en un mundo completamente agrario... Es otro país con diferentes valores, y hay que decirlo, no son ellos quienes nos han abandonado, somos nosotros quienes hemos cambiado. Lo que ellos ven como absolutamente normal, como el modo de vida americano respetar la autoridad, orgullo nacional, maternidad, pastel de manzana... Todo eso está cambiando. -En cualquier caso, estas elecciones parece que han echado por tierra la teoría de ¡Es la economía, estúpido! y con ella la idea de ese homo economicus que sólo se rige por el afán de lucro. -Este es un punto muy interesante y que he tratado en mi primera conferencia. Disponemos de un gráfico que muestra cómo en 80 países la sensación de bienestar o de felicidad está muy ligada a la situación económica. Esto sucede hasta que se alcanza un cierto nivel de ingresos. A partir de dicho nivel, un aumento de los ingresos en cada país no se traduce en mayor felicidad. Esto significa que a la hora de tomar decisiones en estos países de alto nivel las personas juegan con otros factores diferentes a los puramente económicos, y que incluyen un estilo de vida en el cual lo más importante es, precisamente, la posibilidad de elegir. Y hemos de tener en cuenta que esta es la principal diferencia en-