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58 Sociedad DOMINGO 28 11 2004 ABC LUIZ LOURES Director de Onusida para Europa y América Latina El sida es una amenaza mayor que el terrorismo para los gobiernos Antes de unirse al Programa de Sida de las Naciones Unidas en 1996, este médico brasileño de 48 años estuvo más de diez años al frente del programa nacional de Brasil. Pero Loures ha vivido la evolución de la pandemia desde sus comienzos, cuando las personas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) iban sólo para morir a su hospital. Entonces el perfil de la enfermedad era diferente. Hace veinte años las mujeres sólo eran las hermanas, las primas o las madres de los enfermos homosexuales. El pasado martes presentó en Madrid el último informe mundial que muestra una cara diferente. Ahora son ellas la mitad de los cuarenta millones de personas con sida en el mundo. ¿La progresión entre las mujeres se debe interpretar como una nueva fase de la epidemia? -Estamos ante una combinación de nuevas epidemias que se suman a otras antiguas no resueltas, como los contagios entre homosexuales. En Europa del Este hay una epidemia que, pese a estar en sus comienzos, tiene una velocidad de progresión que nunca habíamos visto antes, ni siquiera cuando la enfermedad empezó a atacar a África. Esta situación nos muestra la fuerza del sida. Pero además podemos hablar de una nueva epidemia entre las mujeres. A las Naciones Unidas nos preocupa de una forma fundamental esta nueva tendencia que comenzó en la década de los años 90 y hoy se ha convertido en una de las caras más preocupantes del sida. -Sabemos cómo se transmite y cómo protegernos, ¿qué es lo que está fallando? -Al hablar de prevención no debería haber diferencias entre hombres y mujeres. Sabemos que si se utilizan preservativos y se evita la promiscuidad sexual será fácil mantener a raya el virus del sida. Pero ¿cuántas mujeres tienen realmente la opción de negarse a mantener relaciones sexuales? ¿cuántas pueden pedirle a su pareja que utilice un condón? ¿cuántas tienen la seguridad total de que su pareja les es fiel o toman medidas de precaución cuando no lo son? Evidentemente sabemos cómo evitar la transmisión, el problema es cómo conseguir que las mujeres, además del conocimiento, tengan el control. Nuestra conclusión es que la mujer tiene menos posibilidades de negociar sexo seguro, especialmente en países en desarrollo. ¿Cómo se lucha contra esta situación? -El preservativo femenino ayudaría a la mujer a tener el control, pero hoy es muy caro y no es fácil acceder a él. La investigación científica podría ser El miércoles se celebra el Día Mundial del Sida con un saldo de 40 millones de infectados, la mitad mujeres. Son las nuevas víctimas de una epidemia que muestra cada vez más fuerza TEXTO: NURIA RAMÍREZ DE CASTRO FOTO: CHEMA BARROSO Loures en Madrid, durante la presentación del último informe mundial una gran ayuda si se consiguen desarrollar geles o cremas microbicidas con las que puedan protegerse antes de una relación sexual. Pero también es fundamental avanzar en la búsqueda de mecanismos para garantizarle a la mujer una negociación. Y eso se hace la mayor parte de las veces entre las paredes de una habitación. Los líderes políticos tienen que comprometerse y hablar sobre esto porque el sida es una amenaza mayor para los gobiernos que el terrorismo. Con la misma prioridad que un líder político habla sobre terrorismo, debería hacerlo en relación al sida. Con un liderazgo político en este sentido se podría abordar la vulnerabilidad especial de la mujer para contener la transmisión del VIH en el mundo. Las mujeres necesitarían asociarse de una forma mucho más efectiva, como hicieron los movimientos gay al comienzo de la epidemia. Debería formarse una coalición internacional de mujeres para tener una posición más efectiva en la lucha contra el sida. ¿Las estrategias deberían ser similares tanto en países en desarrollo como industrializados? -Si hay un punto donde los países en desarrollo, desafortunadamente están cada vez más cerca de los países desarrollados, es en la progresión del sida. En Estados Unidos, se sitúa entre las tres principales causas de muerte entre mujeres afroamericanas, y la misma tendencia empieza a observarse en mujeres de origen hispano. En Europa Oriental, la progresión heterosexual también crece como nunca había pasa- Debemos lograr que la mujer, además del conocimiento, tenga el control para protegerse del VIH do jamás en la historia... La epidemia progresa en países con diferente desarrollo, por tanto la adopción de estrategias de prevención es necesaria en todo el mundo, aunque se deba hacer mayor hincapié en la población más desfavorable. Tenemos evidencias de que la violencia sexual y doméstica elevan la vulnerabilidad de la mujer al sida. Donde un hombre es violento con la mujer se olvida cualquier medida de protección en las relaciones sexuales. ¿Cuál es la situación de España en el contexto mundial? -España es uno de los pocos puntos donde yo diría que hay esperanza. La forma de hacer frente a la epidemia ha sido siempre positiva. Una prueba de ello es cómo se cortaron rápidamente los contagios entre consumidores de heroína. Se promovieron programas de intercambio de jeringuillas, dejando de lado discusiones morales. España tuvo una perspectiva clara y se apoyó en la evidencia científica para tomar medidas. Esperamos que sirva de ejemplo para los países de América Latina y trabaje con Naciones Unidas para compartir su experiencia. -Durante su visita a España ¿ha pedido al nuevo gobierno un mayor compromiso con el Fondo Global para la lucha contra el sida? -España tiene un compromiso creciente en la lucha mundial contra el sida, y nosotros le felicitamos por este apoyo. En el futuro, sin duda, vamos a necesitar mucho más dinero. El desafio mayor que tenemos es saber qué hacer con los fondos que ya están disponibles. En apenas tres años se han triplicado los recursos y la cuestión es que una gran proporción no está llegando a las personas que lo necesitan. Ese es nuestro nuevo desafío. ¿Se están desperdiciando los recursos? -No, desperdiciar no. Pero estamos lejos de que los recursos tengan un verdadero impacto en el área de prevención y tratamiento. En estos momentos, sólo hay 400.000 personas en el mundo con tratamiento cuando debería haber millones. Tenemos el dinero, la cuestión está en cómo transformalo en acciones concretas. ¿Falta un control más activo de Naciones Unidas? -No es tanto una cuestión de controlar sino de apoyar a los países para una utilización adecuada de fondos. En Naciones Unidas dependemos fundamentalmente de países como el suyo, que tienen una experiencia positiva y pueden ayudar a estos países. Eso es lo que necesitamos de España, que se convierta en una referencia para encontrar estrategias más sólidas, sobre todo en América Latina.