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ABC DOMINGO 28 11 2004 55 Luiz Loures, director de Onusida para Europa, considera que el sida es una amenaza mayor que el terrorismo El Vaticano realiza el gesto más importante de aproximación a la Iglesia ortodoxa en mil años Por tres euros, miles de sonrisas Durante los últimos cuatro años, a través de la campaña Un juguete, una ilusión -idea de Radio Nacional de España- -se han distribuido más de medio millón de juguetes e instalado 360 ludotecas en países en vías de desarrollo. Gracias a ello miles de niños de Bolivia, Honduras, República Dominicana, El Salvador, México, Nicaragua, Marruecos e Irak han disfrutado de la posibilidad de crecer divirtiéndose y educándose. Pero los verdaderos protagonistas en esta historia son los niños españoles. Su solidaridad ha hecho posible desarrollar el proyecto. Con la compra de un pompero (un bote para hacer pompas) por tres euros, han contribuido a la fabricación de los juguetes que después se han enviado a colegios, hospitales y centros de atención a menores de los ocho países citados. La quinta edición de esta campaña arrancó el pasado 15 de noviembre. Esta vez, la recaudación se sufragará con la compra de una peonza, también por un precio de tres euros. Ante la falta de medios, los niños se fabrican sus propios juguetes. Este camión es de Joan, de siete años torno, y de las circunstancias, los niños toman conciencia de sus derechos. Saben que no hay que maltratarles. Ellos dibujan flores porque dicen que los niños son una flor, pintan casas porque creen que el niño tiene derecho a tener una explica Delio, director del Proyecto de Desarrollo de Área Apolinar Perdomo. La escuela está ubicada en el lugar más alejado, ladera arriba. Muchos niños caminan kilómetros hasta llegar dice Hirdhen Diaz, una de las profesoras del colegio. Ella fue hace años la primera y única alumna de su comunidad que accedió a unos estudios. Soy el ejemplo de que la educación puede acabar con la pobreza. Por eso me dedico a enseñar a los niños de mi aldea natal. He impartido clases a niños que ahora son médicos, abogados y profesores Decenas de niños caminan kilómetros por escarpados caminos para llegar hasta la escuela de El Aguacate DANIEL LÓPEZ Esta niña acaba de ser operada en el hospital del doctor Jiminian. La muñeca le hará su recuperación más feliz Miseria en la gran ciudad Pero la espiral de la pobreza se transforma en miseria en la gran ciudad. En las barriadas más desfavorecidas de la capital, Santo Domingo, son personajes anónimos quienes siembran una semilla de esperanza en el caos. Todos conocen al doctor Jiminian en el arrabal de Cristo Rey. Hace años que instaló allí un centro de salud para atender gratuitamente a niños con malformaciones. Más de un centenar de madres con sus hijos abarrotan a diario la sala de espera. Y Jiminian los muestra tal y como son. Algunos nacieron sin ano, otros sin dedos en pies y manos, los hay con hidrocefalia, y muchos, con labios leporinos. Su gran obra es el hospital aledaño, Los profesores han habilitado aulas al aire libre en Jimani debido a la falta de espacio para los niños también gratuito. Hemos operado a más de 5.000 pequeños para corregir sus malformaciones y vacunamos a más de 50 diariamente explica Jiminian. Una unidad para enfermos de turberculosis es otro de sus logros, aunque se apena de que la unidad de diálisis todavía no esté en marcha. El tratamiento de diálisis cuesta unos 3.000 pesos (94 dólares) a la semana. Pero el sueldo medio se sitúa entre 2.500 y 3.500 pesos Tanto esfuerzo cae en saco roto cuando el doctor comunica a una madre que la medicina no dispone ya de ningún remedio para curar la hidrocefalia de su bebé de cinco meses. Los problemas sociales más enraizados en el barrio de Cristo Rey llegan de primera mano a través del padre salesiano Luis Manuel Durán, que trabaja allí desde 1973. El bajo poder económico de estas gentes, la desintegración familiar, la elevada tasa de embarazo en adolescentes (el 35 por ciento de los embarazos son de menores de 17 años) y el vandalismo de las pandillas organizadas arrastran a esta población sumida en la pobreza más absoluta. El hedor de la basura acumulada en las calles; las familias hacinadas en frágiles casas de apenas 20 metros cuadrados, apiladas en laderas, construidas con cualquier material encontrado al paso, sin electricidad, ni agua... La dignidad del ser humano cobra otro sentido cuando la miseria hace estragos. Una de mis parroquianas- -dice el padre Luis Manuel Durán- -me pidió ayuda para sus dos sobrinas de trece años. Ella las cuida porque murieron sus padres. Ahora quiere que las interne en algún centro, porque teme que se den a un hombre por un plato de comida Esta vez, entre la barbarie de tanta pobreza y misera, una caravana de juguetes españoles arrancó las sonrisas a miles de niños dominicanos.