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54 DOMINGO 28 11 2004 ABC Sociedad Más de 14.000 juguetes españoles llegarán a las aldeas rurales del suroeste de República Dominicana, la zona más empobrecida del país FERNANDO PÉREZ Una caravana de juguetes españoles ha llegado a los lugares más recónditos de República Dominicana, sólo con el fin de arrancar una sonrisa a miles de niños que viven en la más absoluta pobreza. ABC fue testigo de esa mágica aventura Juguetes para aliviar la pobreza TEXTO Y FOTOS: M. J. PÉREZ- BARCO SANTO DOMINGO. Expectante, con sus profundos ojos verdes embriagados por la emoción, el rostro de Maileni luce la ilusión de una niña de 14 años que recibe un regalo caído del cielo: una pequeña y sencilla muñeca envuelta en una bolsa de plástico transparente. Todo un tesoro que conservar de por vida para los niños que, como ella, habitan en aldeas recónditas de países en desarrollo donde la pobreza se asume con resignación y como una lacra más que acompaña en la existencia. Pero hoy eso se olvida en el lejano Jimani, un pueblo dominicano fronterizo con Haití, asolado la pasada primavera por unas inundaciones cuya huella todavía se deja sentir en las ruinosas y endebles casas que surgen a lo largo del camino. Hoy es día de fiesta. A través de la campaña Un juguete, una ilusión que organiza Radio Nacional de España, a la escuela han llegado cientos de juguetes desde el otro lado del Atlántico para los más pequeños de la comunidad, para niños que perdieron a uno o a sus dos padres en la riada dice Paloma López, directora del Consejo Asesor Internacional de la Juventud Rural (Cajir) una ONG lo- cal que desarrolla proyectos de cooperación en esta zona del país. Sin embargo, la sonrisa de Maileni se quiebra al regresar a su cruda realidad y echar la vista atrás en sus recuerdos. Ahora las lágrimas ensombrecen su mirada. Una caída a los ocho años le dañó una de las vértebras lumbares y desde entonces vive anclada a una silla de ruedas. Lo peor de todo es conocer que su discapacidad tiene solución en un país desarrollado, sólo con una sencilla intervención quirúrgica. Pero aquí no disponemos de sanidad gratuita, se necesita dinero para la operación y la familia no lo tiene explica una voluntaria. Abandonados a su suerte La pobreza es un pozo sin fondo en las aldeas rurales de República Dominicana. Sus garras arrastran a todos los habitantes, aunque no de la misma manera. Mientras los niños de la escuela de Jimani reciben los juguetes españoles, fuera otros pequeños, pero haitianos, que no están escolarizados, intentan hacerse hueco para recoger, pedir o mendigar, lo que la necesidad les dicta. Están abandonados a su suerte. DANIEL LÓPEZ Maileni espera. Fue la primera en recoger su juguete, de manos de Pedro Piqueras, director de RNE Sus padres los traen aquí, los dejan solos y regresan de nuevo a Haití. Viven de lo que buenamente les dan los vecinos comenta uno de los voluntarios de la ONG Visión Mundial. Y el panorama no cambia en el cercano Galván. Aunque la fiesta continúa con la inauguración de una ludoteca que dará un merecido respiro a los pequeños de la aldea. En esas instalaciones, levantadas con las manos de todos los vecinos, podrán vivir los más dulces momentos de su infancia. Disponen de un espacio para juegos- -ahora enriquecido con otros cientos de juguetes españoles- de una biblioteca y hasta de una sala con ordenadores. Menesteres que todavía no han llegado a la perdida aldea de El Aguacate, en plena sierra de Neyba. Aquí la pobreza y el hambre han calado más hondo. Casas de madera, que apenas se tienen en pie, se distribuyen a cada lado de un maltrecho camino, escarpado, en la ladera de la montaña. Ni rastro de las comodidades e infraestructuras habituales en los países desarrollados: sin alcantarillado, ni luz, ni agua potable... Niños descalzos entre el barrizal, vestidos con harapos... A pesar del en-