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ABC DOMINGO 28 11 2004 Internacional 39 La Europa de la cultura busca su alma en Berlín y se abre a otras regiones Barroso y Schröder abogan por una edificación de la UE que preserve la diversidad en su seno un grupo de contacto para dar a la cultura un papel sustancial en la reunificación del continente tras décadas de separación RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Dirigentes e intelectuales europeos han defendido en Berlín la identificación de una cultura plural, pero motivada por un impulso común, como esa alma para Europa que Jacques Delors señaló en su día como necesaria para completar el proyecto comunitario. Ante la Puerta de Brandeburgo, representantes de la política cultural europea han querido convocar a una nueva consciencia cultural europea apuntalando los elementos comunes dentro de una promoción de la diversidad europea. A la conclusión de la conferencia Una alma para Europa diez b Los ministros presentaron países de la Unión suscribieron al respecto un documento que pide la elaboración de una Carta Europea de la Cultura, a fin de desarrollar los valores humanistas comunes y el legado cultural que establece el preámbulo del tratado constitucional. Los valores y la cultura son nuestra fuerza en el contexto de la globalización sugiere el documento apoyado por Alemania, Polonia, Francia, Holanda, Hungría, República Checa, Estonia, Eslovenia y Lituania. La declaración subraya asimismo la cooperación entre Europa y otras regiones del mundo como otra de las identificaciones de una política cultural europea. El presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso y el canciller alemán Gerhard Schröder, entre otros oradores y participantes, entendieron que la variedad cultural sería más una fortaleza que un lastre y reafirmaron su fe en una identidad propia y común a la Unión; sin embargo sugirieron que frecuentemente ésta se obser- Gerhard Schröder y Durao Barroso conversan ante la puerta de Brandeburgo varía mejor desde lejos, que desde el tejemaneje interno de la UE. Schröder subrayó su idea de que una futura apertura a Turquía no variaría esta identificación cultural común. El ministro de Exteriores Fischer mostró su optimismo al confiar en que somos mejor de lo que nos creemos nosotros mismos y, sin abandonar su concepción episódica, opinó que la presente integración europea tendría una fuerza y una radicalidad superior a las revoluciones de los siglos anteriores. La variedad y diversificación que, en el siglo XIX y XX, habría dado lugar a los más sangrientos conflictos de la AP historia, podrían ser en el siglo entrante una ventaja y una diferencia de Europa sobre los EE. UU. el mundo árabe o China, según se escuchó de los ponentes en los distintos seminarios, que se ocuparon asimismo del papel de la cultura en la política exterior e imagen al mundo de la Unión. La iniciativa que cerró la conferencia Una alma para Europa emerge de un eje tripartito entre Francia, Alemania y Polonia, que pide un acuerdo común que afirme la importancia de la cultura en la edificación europea y el objetivo de preservar la diversidad en su seno.