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38 Internacional DOMINGO 28 11 2004 ABC Cientos de jóvenes organizados en dos maras o pandillas juveniles mantienen una guerra abierta por el control de los barrios de El Salvador que ha dejado una reguero de sangre y violencia sin que las autoridades tengan visos de atajarla La 18 y los Salvatrucha, los reyes de la calle TEXTO Y FOTOS: ÁLVARO YBARRA, SERVICIO ESPECIAL SAN SALVADOR. La comuna de la Campanera no difiere mucho de las otras que se encuentran en el municipio de Soyapango (San Salvador) Pobreza, hacinamiento y el triste récord de ser el municipio con mayor número de homicidios de la capital salvadoreña son rasgos más que suficientes para saber que nos encontramos en territorio pandillero. Aquí manda La 18. Nosotros cuidamos a nuestra gente de los enemigos. Somos como hermanos nos dice orgulloso el Cuervo cabecilla de una de las clicas (célula) de la pandilla. Actualmente en El Salvador operan dos maras (pandillas) la Salvatrucha y La 18. Ambas mantienen una guerra abierta por el control de los principales barrios del país que ha dejado ya un reguero de sangre y violencia. En sus filas militan jóvenes entre los 12 y los 30 años y van siempre fuertemente armados. La mayoría de ellos provienen de comunas marginales y por lo general de familias rotas por la guerra, la droga o el alcohol. Yo nací en una familia en la que mi padre le daba a la bebida, mi madre murió y yo tuve que salir al paso como pude. En la pandilla encontré a mi familia, ellos me ayudaron y me protegieron afirma Dani que pertenece a la mara Salvatrucha. El mero hecho de entrar en el territorio de la otra pandilla significa poder ser ejecutado cuando encontramos a un miembro de la otra mara en nuestro territorio es una ofensa, una provocación, si le agarramos directamente le metemos plomo afirma Dani sin titubear. Pandilleros de La 18 en uno de sus lugares de reunión en San Salvador El contagio a España La aparición en España de pandillas de carácter violento no es algo que haya pasado desapercibido. Actualmente ya se tiene constancia de la existencia de tres maras en nuestro territorio. Sin duda alguna, los que más han dado que hablar han sido los Latin Kings, un grupo pandillero de origen estadounidense que apareció durante los años cuarenta y cincuenta en las calles de Chicago. Este grupo, que ya tiene cierta presencia en España, está formado en su mayoría por emigrantes ecuatorianos y dominicanos. Se le imputa el asesinato de un joven ecuatoriano en Barcelona. Frente a los Latin Kings también encontramos los Ñetas y la mara Salvatrucha. Aunque de esta última no se tenga plena certeza de su presencia, la aparición de pintadas y símbolos suyos en Barcelona han puesto en alerta a los Mozos de Escuadra. La mara Salvatrucha tiene sus orígenes en las calles de Los Angeles y fue fundada por emigrantes salvadoreños para hacer frente a los ataques de la pandilla 18 de origen chicano. La pandilla o la muerte Por lo general uno se hace pandillero e ingresa en la mara que domina su comuna, pero si por diversas circunstancias no ocurre así, surgen los problemas. Edi abandonó su barrio para evitar conflictos con la mara que controlaba ese territorio, no había acabado sus estudios y no tenía trabajo por lo que no le quedó otra salida que dedicarse a robar para poder comer. Me condenaron por robo y me metieron aquí en Chalatalengo, una prisión en la que sólo hay miembros de La 18. Me hice pandillero por necesidad y pronto en mi barrio, que es de la Salvatrucha, se enteraron de ello El ingreso de Edi en la pandilla 18 se saldó con la muerte de su hermana que fue encontrada en un descampado violada y con tres agujeros de bala en la cabeza. Aunque ambas bandas mantengan una guerra abierta, no existen grandes diferencias entre la una y la otra a la hora de ingresar en las mismas. Por lo general a los hombres se les brinca es decir se les obliga a aguantar Los tatuajes se convierten en marca indeleble de la pertenencia a la Mara una paliza practicada por el resto de los miembros de la Mara durante la cual no pueden dar muestras de debilidad. Por otro lado a las mujeres se les da la misma opción con la alternativa de entrar mediante una violación masiva llevada a cabo por el resto de los componentes de la pandilla. Mi nombre es Eli y soy ex pandillera de la mara Salvatrucha, soy madre de dos niñas y entré en la Pandilla mediante sexo. Actualmente quiero empezar una nueva vida, lejos de la pandilla y poco a poco lo estoy logrando aunque tengo miedo porque me quieren matar. Pero ya me da igual, estoy contagiada de sida El caso de Eli no es un caso aislado. Al igual que ella muchos hombres y mujeres se encuentran con infinidad de obstáculos a la hora de abandonar la Mara. Al margen de los numerosos casos de contagios de sida y las amenzas del resto de componentes de la misma, su mayor problema a la hora de reinsertarse en la sociedad es que ésta les acepte debido al gran número de tatuajes que adornan sus cuerpos y que claramente los identifica como pandilleros.