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32 Internacional DOMINGO 28 11 2004 ABC Nicolás Sarkozy salta a la arena de la carrera por la presidencia de Francia Su elección hoy al frente del partido de la mayoría, clave de una operación de largo alcance el Gobierno y su nuevo puesto de líder conservador le convierte en personaje esencial de un paisaje político dominado por el cambio generacional JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Más de 25.000 militantes aclamarán hoy a Nicolas Sarkozy como presidente de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) Esa proclamación marca un giro histórico para el centro derecha francés, consuma un cambio generacional, modifica algunos equilibrios de fondo del paisaje político y remueve una rivalidad inconfesable entre el presidente de la República y el líder de su propio partido, que escapa por vez primera al férreo control de Jacques Chirac. La UMP se fundó oficialmente el 17 de noviembre del 2002. Por vez primera en la historia de las derechas francesas, gaullistas, nacionalistas, liberales y algunas familias centristas aceptaban integrarse en un partido único liderado por Alain Juppé. La UMP fue concebida como maquinaria de guerra al servicio de Juppé, heredero político de Chirac. La instrucción de los procesos de la alcaldía de París y la recomposición política que siguió a las elecciones generales de marzo de aquel año, precipitaron la disolución del último partido gaullista, el Reagrupamiento para la República (RPR) creado por Chirac en 1976. b Sarkozy abandona presidente Chirac. En 1995, Sarkozy cometió el error de tomar partido por Edouard Balladur contra Jacques Chirac en unas presidenciales. Siguieron largos años hasta que las elecciones legislativas del 2002 confirmaron la ascensión irresistible de Sarkozy, ministro del Interior y ministro de Economía, que mañana presentará su dimisión para lanzar una aventura de nuevo cuño. Según los sondeos, Sarkozy es el líder político mejor cotizado a derecha e izquierda. Él hubiera deseado presidir la UMP y seguir siendo ministro. Chirac le obligó a elegir resignándose a perder el control de su partido. Mañana Sarkozy abandonará el Gobierno y su nuevo puesto de líder conservador le convierte en personaje esencial del nuevo paisaje político, dominado por un cambio generacional profundo. Chirac todavía aspira a ser reelegido en el 2007, cuando tenga 75 años. Con 23 años menos, Sarkozy inicia un cambio generacional de primera importancia. La carrera política de Chirac no está terminada, pero es evidente que el brío de Sarkozy puede precipitar un fin de reino que los amigos del presidente se aprestan a defender con una compleja guerra de posiciones. Nicolás Sarkozy saluda a los periodistas en una de sus visitas al Elíseo hoy presidente de un complejo puzzle político que se llama UMP, Sarkozy cuenta con una guardia pretoriana que ha dado muestra de gran eficacia. En el terreno de la cocina interna del primer partido de la derecha, Sarkozy maniobrará como un redomado jugador de ajedrez: moverá sus peones para intentar dar jaque mate a los hombres de Chirac, emboscados en todas las esquinas del poder conservador. En la escena política, Sarkozy lanza una operación de largo alcance: renovar el pensamiento del centro derecha; proponer la reforma del Estado; lanzar AP Batalla de posiciones Chirac ha activado varias asociaciones cuyo único fin es controlar a Sarkozy. Si la Justicia no condenase completamente a Juppé, el presidente le lanzaría al campo de batalla. Jean- Pierre Raffarin, primer ministro, ha creado su propio grupúsculo de acción personal. Liberales y centristas se aprestan a defender sus propias posiciones. Coronado Irresistible ascensión La primera condena jurídica de Alain Juppé y la irresistible ascensión de Nicolás Sarkozy han desembocado en un cambio radical de liderazgo a la cabeza del primer partido de las derechas francesas. Y la onda de choque tendrá consecuencias incalculables. A partir de mañana, habrá un cambio de Gobierno. Días más tarde, la Justicia deberá condenar definitivamente o absolver parcialmente a Juppé de numerosos delitos que salpicarán a Chirac durante muchos años. Casi inmediatamente comenzará una larga maratón entre Sarkozy y Chirac, enfrentados por la conquista de la jefatura del Estado en 2007. El presidente Chirac pierde por primera vez el control de su propio partido, en beneficio de su rival más temible. Sarkozy lleva treinta años esperando este momento. Desde entonces, el nuevo presidente de la UMP ha escalado con paciencia y tenacidad todos los escalafones de la política: concejal, alcalde, consejero, subsecretario del partido, ministro, amigo íntimo y rival temido de su primer mentor político, el ideas para sacar a Francia de un estancamiento inquietante; modernizar un país inquieto por su futuro; sugerir alternativas a una sociedad atemorizada y paralizada por las corporaciones burocráticas y actualizar un ideario conservador con menos ideología, más acción y realismo. Sarkozy es un liberal intervencionista un conservador activo, un reformista moderado, un creyente en la religión laica de la acción, conocedor eminente de los mecanismos de la comunicación política, convencido de su destino nacional, a paso de carga. Una pareja unida en la vida, la familia y la acción política J. P QUIÑONERO PARÍS. Nadie lo duda: su esposa aporta a Sarkozy la serenidad y la energía de una pareja unida en la vida, la familia y la acción. Y Cecilia Sarkozy Ciganer- Albéniz es un caso único en la historia de las relaciones entre España y Francia. Su bisabuelo, Isaac Albéniz, es uno de los patriarcas de la música española contemporánea. Su esposo, Nicolas Sarkozy, líder del nuevo centro derecha, es uno de los cuatro o cinco franceses que puede aspirar a ser presidente de la República. Ella creció en París, Cecilia Sarkozy educada en un colegio de religiosas, consagrada al culto de Albéniz. Y llegó a comenzar una brillantísima carrera de joven pia- nista. Su abuelo, Alfonso Albéniz Jornada, el único hijo de Albéniz, fue diplomático, jugó un papel significativo en la Sociedad de Naciones y tuvo dos hijas, Teresa y Cecilia María. Cecilia Ciganer- Albéniz de Sarkozy se educó a caballo entre París, Madrid, Barcelona y Lisboa. Y es prima de Alberto de Ruíz Gallardón, que desciende de la rama femenina y madrileña de los Albéniz. Pasados los años, Cecilia Albéniz Sarkozy y Alberto Ruiz Gallardón terminaron por encontrarse, en Madrid, acompaña- dos de Nicolas Sarkozy, ya ministro del Interior. Uno de los primeros actos de Cecilia Sarkozy Albéniz, en España, fue llevar a su marido a una corrida de toros. Aparentemente, el ministro salió encantado. En Neuilly, donde está la residencia familiar, en los Ministerios, en la nueva aventura política de su esposo, Cecilia ocupa un puesto esencial: ella está a su lado, a todas horas. Sabe usted- -me decía, hace meses- -la política es algo muy duro. A su lado, le aporto algo que sólo puede aportar una esposa, una mujer