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ABC DOMINGO 28 11 2004 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Después de la filtración de la Zarzuela, si mi suegra viviera, daría a esta escena el título romántico de José Zorrilla: El zapatero y el rey EL ZAPATERO Y EL REY E entero- -nos hemos enterado- -por el diario El País de algunos parlamentos interesantes entre el Rey de España y el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush. Forman parte de una información exclusiva, fechada en Washington y firmada por el corresponsal del diario citado en aquella capital. Como se trataba de un encuentro privado entre Don Juan Carlos y Bush, ni la Casa Blanca ni la Zarzuela habían dado información de lo que se habló en el rancho de Crawford, así que si no hubiera sido por la singular y admirable diligencia profesional de un periodista llamado José Manuel Calvo, los españoles nos habríamos quedado en ayunas respecto de esa conversación. Y habría sido lástima grande. Porque en el punto delicado, y quizá más que delicado, en que se hallan las relaciones España- USA, lo que se dijeran el Rey y Bush podría ser una señal de importancia para el futuro de nuestra amistad con Norteamérica y también de nuestra posición en el mundo. El corresponsal de El País qué águila, obtuvo una información privilegiada, tanto que le permite desmentir las noticias de sus colegas norteamericanos. Los periódicos de allí publicaron que la entrevista Juan Carlos- Bush había durado 80 minutos. Pues, no señor. Calvo sabía que había durado tres horas divididas en dos escenas: antes del almuerzo y durante el almuerzo. La primera conversación no se celebró entre dos, como informaron por error los periodistas americanos, instalados obviamente en la higuera, sino entre tres: el Rey y los dos Bush, padre e hijo. Por eso, cuando el Rey preguntó a bocajarro al Bush presidente: ¿Qué es lo que ocurre, estás molesto? intervino el Bush ex presidente y explicó: Ya te había dicho yo que era muy directo El citado corresponsal, adornado sin duda por la ciencia infusa, supo que Don Juan Carlos traía un mensaje, una rama de olivo de parte de Zapatero y copia la frase entre comillas para indicar que así la pronunció el Rey. Esta información preciosa, que también desmiente la que se dio en la Zarzuela cuando se dijo que el Rey no era Miguel Strogoff, el correo del zar, se publicó en el periódico de Jesús Polanco al día siguiente de la visita de José Luis Rodríguez Zapatero al Rey en la Zarzuela, inmediatamente después del regreso del Monarca. Comollevo más de cincuenta años en esta singular profesión del periodismo y no creo que el Espíritu Santo se entretenga en contar a un periodista conversaciones secretas, me ha dado por pensar que toda esa información la ha ofrecido, directa o indirectamente, el mismísimo Zapatero al mismísimo Polanco, para que éste la publique en el boletín oficial del Partido Socialista y para que conste que Su Majestad corre en socorro del atribulado Zapatero. Después de lafiltración de la Zarzuela, si mi suegra viviera, daría a esta escena el título de un drama romántico de José Zorrilla: El zapatero y el rey La filtración del visitante de la Zarzuela no me consta, pero la afirmo como si me constara, y arrostro las consecuencias. Lo que tampoco me consta es si Jesús Polanco ha llamado a los propietarios de los demás periódicos para preguntar: ¿Estás molesto? M EL RECUADRO ANTONIO BURGOS Propongo que la guayabera de la Real Orden sustituya a los anticuados bordados y entorchados del uniforme del Cuerpo Diplomático. Guayabera de uniforme para una diplomacia de guayabera LA REAL ORDEN DE LA GUAYABERA S I hubiera un premio a la Innovación Política se lo tenían que dar al presidente Rodríguez. Ha inventado algo único en el mundo: la oposición con efectos retroactivos, a un gobierno que ya no existe, culpable de todo, pasado, presente y futuro. Cada mañana, cuando se afeita, toma el espejo del cuarto de baño de La Moncloa como el de la madrastra de Blancanieves: -Espejito, espejito, ¿quién tiene la culpa de todo? Y el espejo, como es funcionario de empleo colocado con el carné en la boca, adulador responde: -Aznar, jefe, Aznar... Penélope no deshacía por las noches su manto con la efectividad con que el Gobierno desteje cuanto hizo el telar de la Historia. Por eso gobiernan tan deshilachadamente, con rotos absurdos y descosidos increíbles en asuntos minoritarios y marginales, mientras, desteje que desteje, nos dejan con el culo al aire en economía, sanidad, inseguridad, enseñanza, inmigración. Por no hablar de la unidad de la Piel de Toro, que van a dejar hecha unos zorros. Me extraña que en este destejer en el que no dan puntada sin hilo no les hayan metido mano ya a Alfonso el Sabio y a Isabel la Católica. Es raro que la máxima condecoración cultural siga siendo la Orden de Alfonso X el Sabio. Y que los servicios al Reino en sus relaciones exteriores se premien con la Orden de Isabel la Católica. En nuestra sabrosona y tropical diplomacia de partir un piñón con las más impresentables dictaduras de botas o de votos, donde hoy quiero a Cuba más que ayer, pero menos que a Venezuela mañana, se impone urgentemente que jubilemos a Isabel la Católica y creemos cuanto antes la Real Orden de la Guayabera. En vez de gran cruz y banda blanca y amarilla, una vistosa, fresquita, elegante, tropical guayabera. De manga larga, de gala. Como el liquiliqui que llevaba García Márquez para recibir el Nobel. Cual la que, como uniforme del Cuerpo de Mozos de Espadas, lucía Gonzalito, el escudero de Curro Romero. Quien llevaba tantas cosas en los bolsillos de su cubana que le dijo el Faraón un día: -Gonzalito, hijo, llevas en cada bolsillo de la guayabera una notaría... Real Orden de la Guayabera que no hay ni que crear: basta presentar a la sanción regia la ya existente. En la Cuna de la Libertad, para dar honra y prez a la prenda gaditano- habanera, en mayo de 2002 fue creada por unos guasones la Real Orden de la Guayabera (ROG) Prenda cuya descripción estatutaria debe ir derechita al BOE: La guayabera no debe ceñir ni quedar excesivamente holgada en la tripa. Nunca se debe abrochar más allá del cuarto botón, en homenaje a los comerciantes burgueses gaditanos que en el siglo XIX se paseaban por el Malecón habanero a pecho y bragueta descubiertos. Los bolsillos se hicieron para albergar guayabas cotorreras. Así que sólo se permite dentro del bolsillo un puro habano. Llevar teléfonos móviles u objetos de similar bastardía será motivo de expulsión inmediata de la Orden. La Real Orden, en sus estatutos, proclama la excelencia de la guayabera como máxima gala cívica: Salvo en el caso justificado de que algún miembro de la Orden sea invitado a boda venezolana en La Romana y deba ir de esmoquin o ingrese en la Real Academia Española y se le exija frac, se vestirá obligatoriamente guayabera en los actos oficiales Propongo, pues, que la guayabera de la Real Orden sustituya a los anticuados bordados y entorchados del uniforme del Cuerpo Diplomático. Guayabera de uniforme para una diplomacia de guayabera. Y cuando Moratinos vuelva a meter la pata, ahora en los manglares, y la cosa se ponga chunga donde los dictadores tropicales, se coge al Rey, se le pone su guayabera como Gran Maestre de la Orden, y se le manda por café y por tabaco, y a apagar la chamusquina. Como siempre, pero con guayabera.