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ABC SÁBADO 27 11 2004 Cultura 67 Por vez primera un humorista ilustra el Quijote, un libro repleto de humor. Antonio Mingote ha elaborado más de 600 dibujos llenos de ternura, comicidad, inteligencia y sabia ironía Quijote y Mingote cabalgan juntos TEXTO: ANTONIO ASTORGA MADRID. Desocupado lector- -principia Cervantes en el prólogo a su obra- sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir el orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante La naturaleza del humor y del ingenio señala que el semejante de Cervantes es Mingote, un ser genial que en los dos últimos años se ha trasteado el Quijote de pe a pa para ilustrarlo con más de 600 dibujos. Dos cabalgan juntos: Don Quijote y Don (Antonio) Mingote. Cuatro siglos después de que apareciera la primera edición quijotesca, Cervantes ha hecho llamar al genio de fierabrás del dibujo para que ilustre su obra. Mingote se ha empleado a fondo con el lápiz, la tinta china y la acuarela gris para culminar unos trazos inigualables. Ha luchado a pincel partido contra los molinos de viento de las letras capitulares y el resultado es pura delicia: ternura, ironía, sentimiento, comicidad. Tras leer y releer el Quijote, Mingote se ha metido en la piel de los personajes y ha reflejado lo que sienten y padecen ante las peripecias de los demás. El único objetivo que traza su pincel, su lápiz, es provocar en el espectador el deseo de leer un libro que es una fiesta. Como los dibujos que lo ilustran. El trazo del dibujante y académico, en su estudio ilustrando el Quijote ABC La ternura del desdentado La ternura de Mingote le convierte en un ser inalcanzable para cualquiera de los mortales. Pero esa ternura la ha trasladado al Quijote. Y desde allí confiesa un pecadillo: He traicionado a Cervantes sólo en una ocasión Resulta que en uno de los primeros capítulos, a Quijano le dejan sin dientes en una pedrea. Pues Mingote, y aquí reside su pecadillo de juventud cervantina, se ha negado a pintar a Don Quijote desdentado: El héroe no se merece esa humillación Cervantes lo habría aprobado. El Quijote es un libro cómico, según manifiesta y desea el propio autor- -explica Mingote a ABC- Y entonces yo he hecho unos dibujos cómicos con la intención, sobre todo, de estimular la lectura del Quijote. Porque leer el Quijote no es fácil. Es complicado el idioma, el lenguaje, los modismos, las palabras; hay que esforzarse un poco. Y mis dibujos pretenden facilitar esa lectura. Además, he dibujado a Alonso Quijano como lo describe Cervantes, con el bigote negro y caído y no enredado hacia arriba en las puntas como si fuera el bigote de un espadachín La mano de Mingote se ha empleado a fondo con la tinta china, el lápiz y la acuarela gris para ilustrar el Quijote, una obra que es el más alto ejemplo de humor Don Quijote, pues, como Dios y Cervantes mandan. Mingote ha sido fiel a la descripción que de los personajes hace el manco de Lepanto. Quijano es flaco, pero no enclenque; Sancho no es un gordo ridículo, ni un campesino obeso, sino un tipo ágil y fornido. Frisaba la edad de nuestro hidalgo los cincuenta años- -escribe Cervantes- Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro... Luce un bigote negro y caído, y así lo ha pintado Mingote. Y su fiel escudero Sancho no puede ser, de ninguna manera, el gañán obeso que se describe, un gordo ridículo. Mingote no lo ha dibujado así, sino como un campesino en su tercera década de existencia (su señor lo conocía desde la infancia) ágil y fornido capaz de resistir, como Don Quijote, una vida ágil y ajetreada. Alonso Quijano le llama gordo en alguna ocasión, pero es un campesino gordo del siglo XVII, o sea, de una gordura dudosa según nuestro cánones explicaba ayer An- tonio Mingote a ABC desde Málaga. El Quijote ilustrado por Mingote ha sido editado por Planeta en edición de lujo y limitada de tres mil ejemplares, con prólogo de Su Majestad el Rey y texto anotado por el académico Martí de Riquer. Don Juan Carlos ha querido plasmar- -según la editorial- -en un mensaje personal el respeto no sólo por la epopeya de cuerda locura de Cervantes, sino también por el trabajo realizado, así como su amistad con el dibujante y académico La quijotesca de don Antonio Antonio Mingote ha dibujado lo que hay en el Quijote de cómico. Comicidad que no excluye el humor, del que esta obra es el más alto ejemplo. Como el humor de don Antonio, cuando recuerda el día que decidió imitar a don Alonso Quijano: Me subí a una mula, me armé con un taco de billar e irrumpí en el Casino de Peralejo, donde jugaban a las cartas y al dominó unos lugareños, y al grito de Atrás, follones los desalojé del recinto A don Antonio le dio quijotesca Para Mingote, Cervantes, padrastro de don Quijote -como él reconoce en el prólogo- es el padre de todo el humor español, aunque en aquellos tiempos le negaran el pan y la sal por ser humorista. Lo crucificaron. Mingote le ha quitado los clavos y ahora los dos cabalgan juntos. Tres de los cerca de seiscientos dibujos que Mingote ha creado para el nuevo Quijote que se presenta la próxima semana: en ellos aparecen Don Quijote- que he pintado como Cervantes lo describe, con el bigote negro y caído -y su fiel escudero Sancho, que no es un gordo ridículo