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40 Madrid SÁBADO 27 11 2004 ABC MADRID AL DÍA CUANDO UN AMIGO SE VA MANUEL DE LA FUENTE lgo se pierde en el alma cuando un amigo se va, cuando un amigo se va algo se pierde en el alma, canta la copla, la amarga copla con la que un día sí y otro también nos desayunamos en el barrio. La especie sigue en vías de extinción sin que nadie desde ninguna administración ni desde ninguna instancia haga algo efectivo y provechoso para detener la epidemia. Liquidación por cierre de negocio Liquidación por cierre de negocio Liquidación por cierre de negocio En apenas diez días y en apenas cincuenta metros de radio cuatro establecimientos de mi calle han cerrado sus puertas. Ellos son, desgraciadamente, la especie en vías de extinción: los pequeños comerciantes de toda la vida. Llegada la hora de la jubilación no hay familiar o heredero que quiera seguir con el negocio: demasiados sacrificios, poca rentabilidad, malos horarios, inseguridad. Para sobrevivir en una gran ciudad como este Madrid del siglo XXI, el comerciante está abocado a cambiar definitivamente su manera de trabajar o si no está condenado a desaparecer. La competencia prácticamente desleal de bazares, todo a un euro chollos y eurochollos es imposible de vencer. Los pequeños comerciantes madrileños ya saben que renovarse o morir, que la especie, su entrañable especie, su fundamental especie, para la vida de la ciudad desaparecerá si no evoluciona. Porque dejando a un lado cuestiones legales e impositivas, es imposible competir con una señora china que abre su colmadito a las diez de la mañana y, catorce horas después, a las doce de la noche, sigue a pie de mostrador, y así todos los días del año, Navidad, Año Nuevo, Viernes Santo, el mes de agosto incluidos. Es imposible competir contra las grandes superficies y sus horarios al gusto del consumidor. Silenciosa, pero inexorablemente, este hecho se repite a lo largo y a lo ancho de los Madriles, en todos las barriadas populares, en todos los distritos, incluso en las ciudades dormitorio. Nos están arrancando el corazón ciudadano a trocitos y aquí nadie dice ni mu. Ni siquiera el Tato. A DIMES Y DIRETES ANTONIO SÁENZ DE MIERA PRESIDENTE DE AMIGOS DEL GUADARRAMA DE LA SOCIEDAD PEÑALARA VALSAÍN El autor propone que se incluya el Pinar de Valsaín en el Parque Nacional del Guadarrama os pinares del Guadarrama son inseparables del paisaje de la sierra: pinares de Canencia y Navafría, de San Rafael y El Espinar, de Peguerinos, de Fuenfría, de la Acebeda y de Valsaín... Más de 60.000 hectáreas de bosque de pino silvestre que, tradicionalmente, han supuesto un modo de vida para los habitantes de los pueblos serranos. Cuando yo le preguntaba a mi padre por qué El Espinar tenía banda de música y Cercedilla no, me respondía sin dudar un momento: porque tiene mejores pinares. Pero, agregaba enseguida, con ser buenos no se pueden comparar con los de Valsaín. Y es que el bosque de Valsaín, uno de los más bellos del mundo, ha sido siempre considerado el rey de los pinares guadarrameños. Fue durante muchos años la posesión más valiosa de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia; en 1761, con Carlos III, pasó a ser propiedad de la Corona y, a partir de ese momento, no ha dejado de estar en manos del Estado, algo que Segovia nunca ha visto con buenos ojos, pero que indudablemente ha contribuido de forma decisiva a su conservación. En nuestros días, la previsible crea- L ción del Parque Nacional del Guadarrama ofrece una ocasión excepcional para la definitiva ubicación de este bosque único en el conjunto serrano. Valsaín no puede quedar fuera del futuro Parque; ninguna razón podría justificar tamaño despropósito y son los políticos y los técnicos los que tienen que encontrar fórmulas que lo eviten. El nudo de la cuestión es tan fácil de explicar como complicado de resolver sin tocar ninguna fibra sensible. Todo depende de que la corta de la madera sea considerada como una industria extractiva o como una actividad tradicional. Como industria extractiva, quedaría prohibida por el Plan Director de Parques Nacionales, algo que rompería el equilibrio entre el paisaje humano y el paisaje natural que ha sido clave en el desarrollo de un bosque bellísimo comparable con los pinares más importantes de Centroeuropea. El Guadarrama cambia, más despacio o más deprisa; nuestra sierra no es un espacio natural de valores eternos que hay que preservar. No es ni será siempre la misma, aunque lo queramos, aunque, en ocasiones, nos lo parezca, y tenemos que procurar que esos cambios no se perviertan ni nos perviertan. Sería tan grave tratar de hacer del bosque segoviano una especie de museo intocable como intentar que fuera un negocio sin limitaciones ni controles. La explotación que se ha venido realizando en Valsaín, y que no parece haber perjudicado su adecuada conservación, podría mejorar sensiblemente con su adscripción al Parque sin necesidad de acabar con una industria que produce el cincuenta por ciento de la madera de la Sierra de Guadarrama, que es además la mejor madera de pino de España y un medio de vida para ciento cincuenta familias. Una cuestión de semántica no debería conducir a una solución tan indeseable. Pero tampoco sería admisible que, para mantener la explotación, se acudiera a subterfugios que dejaran a Valsaín fuera del Parque y en manos, quizás, de los intereses madereros. Por prudencia y por sentido común, tales soluciones deben ser rechazadas de plano. Tan increíble sería pensar en Segovia como Ciudad Monumental sin su Acueducto como pensar en el Parque del Guadarrama sin su Valsaín. Son inseparables. El pinar de Valsaín, uno de los tesoros más preciados de nuestra sierra, está llamado a ser el pulmón de un Parque Nacional que tendrá en el Valle del Lozoya su corazón. Nada nos faltará: Segovia, presente en el Patronato del Parque, satisfará su vieja reivindicación histórica al tiempo que sus pinares más queridos seguirán formando parte de ese Guadarrama, viejo amigo de esa sierra gris y blanca que Machado decía ver en sus tardes madrileñas en uno de sus versos más conocidos, escritos, no lo olvidemos, camino de Valsaín. cuadernodelguadarrama hotmail. com