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4 Opinión SÁBADO 27 11 2004 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Pablo Planas (Reportajes- corresponsal político) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO EL BOICOT DE ERC AS consecuencias políticas de la exclusión de la Federación Catalana de Patinaje de las competiciones internacionales son toda una metáfora de las tensiones que está causando la política de alianzas del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Por un lado, el Ejecutivo ha actuado correctamente al defender la representación exclusiva de las selecciones españolas en el ámbito internacional. Que lo haya hecho con mayor o menor convicción es algo secundario frente a la defensa de la legalidad vigente en esta materia y a la decisión política de no ceder espacio a la presión del tripartito catalán en un asunto que tiene un fuerte significado social y simbólico. Por otro lado, la arrogancia y la osadía que exhibe Esquerra Republicana de Cataluña no se basa en la dimensión de su porcentaje electoral, sino en la influencia política que le han proporcionado el pacto de gobierno con Pasqual Maragall y la precariedad parlamentaria del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero. Esquerra es lo que es, hoy en día, en la política española- -un foco de crispación y de enfrentamiento- -porque Rodríguez Zapatero y Maragall han querido poner en sus manos la estabilidad de sus respectivos Gobiernos, descartando otras opciones que habrían sido más beneficiosas para el conjunto de España, incluso para sus respectivos proyectos políticos. Hay motivos para congratularse de que haya terminado, por ahora, la aventura deportiva internacional del tripartito catalán, pero también los hay para preocuparse de que el PSOE sea capaz de mantener sus acuerdos con una formación política que ha sacado a relucir su veta más extremista, amenazando- -en una clara ruptura del espíritu de solidaridad que contribuyó al éxito de Barcelona 92- con boicotear el apoyo de Cataluña a los Juegos Olímpicos de Madrid 2012, descalificando la calidad democrática del sistema político español y apelando directamente a la creación de un estado catalán. ¿Está dispuesto el PSOE a mante- L ner sus pactos con Esquerra en estas condiciones? Sería un error que el Gobierno se afanara en apaciguar a Esquerra Republicana con concesiones en otros ámbitos, pero esto es exactamente a lo que se ha acostumbrado este partido independentista en sus relaciones con el Gobierno: a rentabilizar óptimamente el chantaje y la amenaza, demonizando y convirtiendo a Madrid en obsesivo centro de sus ataques. Fue el mismo Carod- Rovira, que ahora clama contra España, quien entró desafiante en La Moncloa y salió triunfante, tras haber doblado el brazo al Gobierno en la polémica por la unidad del catalán. El Ejecutivo ha hecho lo que tenía que hacer al defender la integridad de la representación deportiva por la Federación Española de Patinaje, pero este enfrentamiento con el tripartito demuestra que es mucho más lo que tiene que rectificar. El problema no es el hockey sobre patines. El problema es que no es posible la convivencia política pacífica con Esquerra Republicana, menos aún si cuenta con Pasqual Maragall haciendo la cobertura a sus socios independentistas, que cada vez dejan menos margen de maniobra al Gobierno. Esquerra Republicana de Cataluña es el socio del PSOE en el Parlamento nacional y los socialistas no pueden lanzar balones fuera para endosar a otros la culpa de este secuestro político que se ha impuesto el Ejecutivo, por voluntad propia y por intereses meramente partidistas. Sencillamente, no es viable, ni en la teoría ni en la práctica, compartir un proyecto nacional, para todos los españoles y para todo el territorio español, con quienes no creen en España ni en la igualdad de sus ciudadanos. Haber pactado con Esquerra Republicana es como jugar a la ruleta rusa y, antes o después, tenía que producirse el siniestro. El de ayer sólo es un aviso, pero suficiente para que el Gobierno se dé cuenta de que del brazo de Esquerra sólo va al vacío. LEY FALLIDA ICE el Tribunal Constitucional que las normas reguladoras del procedimiento legislativo son la garantía del pluralismo político, que es uno de los valores superiores de nuestra Constitución. Sorprende, por ello, que el Grupo Socialista pretenda utilizar el reglamento del Congreso al servicio de sus fines partidistas. Quiere ahora repetir la votación que perdió sobre una iniciativa legislativa que, en términos jurídicos, ha quedado extinguida. El asunto está muy claro desde el punto de vista técnico, como opinan todos los juristas expertos en Derecho Parlamentario y como debería reconocer el secretario general del Grupo Socialista, López Garrido, reconocido especialista en la materia. Como es sabido, el Gobierno, a través de su precaria mayoría en el Congreso, decidió utilizar el sistema de lectura única para tramitar la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Este procedimiento expeditivo (que prescinde de los trámites de ponencia y comisión) se utiliza pocas veces y siempre respecto de leyes muy sencillas o en las que existe un consenso absoluto. No era el caso ciertamente de este proyecto, que afecta a un elemento nuclear de la independencia judicial y que ha generado una fuerte oposición del PP y el enfrentamiento con el Gobierno de diversos sectores de la Judicatura. La iniciativa fue derrotada al no alcanzar en el Pleno los 176 votos requeridos, a causa de un fallo imputable al funcionamiento deficiente del Grupo Socialista. El único remedio admisible en Derecho sería la presentación de un nuevo texto por parte del Gobierno o de los Grupos Parlamentarios. Pero la urgencia de los socialistas por realizar, conforme al sistema que les interesa, diversos nombramientos judiciales de máximo nivel les lleva a promover una auténtica chapuza que vulnera la letra y el espíritu del reglamento de la Cámara y pone en cuestión el Estado de Derecho. Espeorelremedioquelaenfermedad, y el sentido común exige que se retire la solicitud de nueva votación. La Mesa del Congreso debe decidir al respecto el próximo martes. La Mesa es un órgano institucional y tiene el deber de actuar de forma imparcial y rigurosa. El propio presidente Marín está empeñado en reforzar el prestigio del Parlamento y tiene ahora una buena oportunidad para poner en práctica su teoría y mantener la palabra dada. No basta con apelar a argumentos técnicos sobre el orden del día, sino que debe aceptarse que la iniciativa ha quedado extinguida al no alcanzar el requisito establecido. Si ya son dudosas la conveniencia política y la solidez jurídica de la reforma legal propuesta, su aprobación irregular en la Cámara dañaría de forma irremediable la legitimidad del texto, obligando al TC (ante un más que probable recurso) a pronunciarse cuanto antes al respecto. D EURO Y BALANZA COMERCIAL L creciente deterioro de la balanza comercial sigue representando una losa cada vez más pesada para el crecimiento de la economía española. Hasta el pasado mes de septiembre, el déficit comercial superó el 30 por ciento y la escalada del euro, por encima ya de 1,3 dólares, provocará que este dato empeore y reste cada vez más crecimiento a la economía. También hasta septiembre, el sector exterior mermó en dos puntos el PIB, cuando la economía española, amenazada por múltiples riesgos, incluido el alto precio del petróleo, está necesitada de estímulos que mantengan crecimientos futuros similares a los registrados hasta ahora. Meta muy difícil, cuando ya se han rebajado las cifras de crecimiento del PIB para este año- -desde el 2,8 por ciento al 2,6- -y para 2005, un ilusorio 3 por ciento. E Que las importaciones españolas, alentadas por el consumo interno, hayan crecido un 12 por ciento y las exportaciones sólo el 6 por ciento es un grave aviso sobre los males que lo causan. Además de un euro que ya daña las cuentas exteriores, irrumpe un preocupante y creciente diferencial de precios con nuestros socios comunitarios, principales destinos de nuestras exportaciones, y una pérdida de competitividad. Corregir estos males pasa no sólo por competir por precio, vía salarios, sino por un tirón significativo en I+ D +i, en formación y educación e infraestructuras. Son necesarias medidas urgentes, vista la imparable escalada del euro, que, aunque nos beneficia abaratando la factura petrolera y las importaciones y enfriando la inflación, deteriora aún más un peligroso déficit comercial.