Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
90 VIERNES 26 11 2004 ABC Economía Sectores del PSOE quieren forzar ya el relevo de los presidentes de las privatizadas por el PP Zapatero, cada vez más solo en su idea de que los cambios son potestad exclusiva de las empresas b Tras la salida de Cortina en Repsol se ha creado una corriente de opinión en sectores tanto del partido como del Gobierno que piden forzar los relevos cuanto antes A. L. D. F. C. MADRID. La suavidad con la que se ha producido la sustitución de Alfonso Cortina por Antonio Brufau en la presidencia de Repsol está dando alas a los partidarios, dentro del Gobierno y del PSOE, de forzar los relevos en las presidencias de los antiguos monopolios públicos que fueron privatizados por el PP y cuyos presidentes también fueron nombrados por este mismo partido, según ha sabido ABC de fuentes del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y del propio Partido Socialista. La tesis que defienden estos grupos es que el Ejecutivo, hasta ahora, se está mostrando blando y estaría tardando demasiado en ocupar importantes focos de poder en la sociedad civil. Dicho de otra forma, que se está yendo muy despacio y luego nos podemos arrepentir según afirma un destacado miembro del PSOE. El cambio en Repsol, según estas mismas fuentes, se ha materializado sin problemas ni enfrentamientos y no ha supuesto desgaste alguno para la imagen del PSOE ni del Gobierno por lo que los partidarios de los relevos rápidos no entienden que en otros casos se pueda estar contemporizando demasiado De momento, Zapatero mantiene su doctrina oficial, consistente en decir que el Gobierno no interferirá en las decisiones de las empresas, señalando asimismo que la sustitución o no de los gestores es una competencia exclusiva de los consejos de administración y de los accionistas de dichas compañías. Sin embargo, esta tesis cuenta cada día con menos defensores, tanto en el partido como en el entorno más cercano del presidente del Gobierno, donde no se ve con buenos ojos que algunas de las mayores compañías del país estén gestionadas por personas presuntamente afines al Partido Popular y que desde luego fueron nombrados por este grupo político. Zapatero, junto a sus dos vicepresidentes, en el Congreso de los Diputados sa, de Altadis (antigua Tabacalera) o de Iberia. Un caso diferente es el del BBVA, entidad resultante de la fusión entre el BBV y Argentaria. Este último banco era público, por lo que el PP nombró a Francisco González para presidirlo y completar el proceso de privatización. Su posterior fusión con el BBV ha dejado en manos de González la presidencia de la segunda entidad financiera del país. El banco celebra hoy en Barcelona su consejo de administración del mes de noviembre. Miembros del Gobierno que han preferido mantenerse en el anonimato han asegurado a ABC que no es descartable pensar en que a corto plazo se fuerce algún relevo aunque reconocen que hay ciertas diferencias en el Ejecutivo y el partido sobre el calendario de cambios, así como las fórmulas a elegir para provocar los citados relevos. ERNESTO AGUDO Cargos sin puesto Uno de los factores que puede acelerar todo este proceso, según otras fuentes del PSOE, es la existencia de muchos antiguos altos cargos del partido que todavía no han accedido a puestos de responsabilidad desde las pasadas elecciones. Pese a todo, se está produciendo un permanente goteo de nombramientos de antiguos responsables so- cialistas en empresas. Es el caso de la entrada de Feliciano Fuster en el consejo de FCC o de Luis Solana en Amper, entre otros. Desde las empresas afectadas se guarda un prudente silencio, aunque fuentes cercanas a las mismas han reconocido que la crisis está creando un hondo malestar, por considerar que se está tratando con normalidad una situación que, en realidad, es absolutamente anormal, como es que desde un Gobierno se trata de influir en las decisiones de empresas que son privadas y que corresponden únicamente a sus accionistas. No obstante, ya desde antes del verano en estas empresas se temía BBVA, la pieza más codiciada y también la más difícil BBVA: Francisco González es, con toda seguridad, el principal objetivo de estos sectores del Gobierno y del PSOE en este momento, aunque también resulta ser el presidente que cuenta con una posición más sólida. La dispersión accionarial del BBVA y la composición del consejo de administración hacen prácticamente imposible que se pueda plantear su relevo desde dentro, como fue el caso de Cortina en Repsol. El principal accionista del banco, con menos de un 1 es Telefónica. Asimismo, Francisco González mantiene unas excelentes relaciones con los fondos de inversión americanos que controlan en conjunto un 25 de la entidad financiera. Por el contrario, es público y notorio el desencuentro que existe entre Francisco González y el asesor económico de Zapatero, Miguel Sebastián, de la época en la que este último trabajaba en el Servicio de Estudios del banco. Endesa: La participación de un 5 de La Caixa en su capital abre las puertas a posibles operaciones desde el Gobierno, aunque Caja Madrid, en la órbita del PP, tiene similar porcentaje. Las presiones para su presidente, Manuel Pizarro, están llegando de parte del Ministerio de Industria por los recientes apagones, sobre todo en Cataluña y Andalucía. Telefónica: César Alierta fue nombrado presidente de Telefónica cuando la compañía ya era totalmente privada. También lleva especulándose en los últimos meses con la entrada en su consejo de antiguos altos cargos socialistas, como Aranzadi o Solchaga, entre otros, lo que puede ser bueno o malo para la continuidad de Alierta, según se mire. Esta misma semana ha ascendido en la compañía a Javier Nadal, que fue con el PSOE director general de Telecomunicaciones y, posteriormente, presidente de Telefónica de Argentina en la última etapa de Cándido Velázquez, hasta la llegada del PP al poder. Iberia, Altadis, Ebro Puleva: Se trata de compañías cuyos presidentes también fueron nombrados por el PP, pero sobre las que la presión ambiental no está siendo tan alta en estos momentos. Matiz diferencial El principal matiz diferencial radica en que estas empresas, cuando el PP llegó al Gobierno, eran públicas, por lo que este partido nombró a sus responsables; pero ahora son totalmente privadas, por lo que cualquier injerencia política puede ser muy mal acogida por los mercados. Tal es el caso de la propia Repsol, de Telefónica, de Ende-