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64 Cultura VIERNES 26 11 2004 ABC VIERNES DE ESTRENO Anoche, con la proyección de la película Clean arrancó el Festival de Cine de Gijón, crisol del celuloide más limítrofe y arriesgado del panorama español Declaraciones de independencia TEXTO: J. C. FOTO: ABC GIJÓN. Aunque ya podría lucir curva de la felicidad cuarentona, el Festival Internacional de Cine de Gijón sigue con el vientre plano y tachonado de poderosos abdominales, gracias a una programación que, año tras año (y ya van cuarenta y dos) le proporciona el elixir de la eterna juventud y la lozana musculatura. Esta edición, que arrancó ayer noche con la exquisita y demoledora Clean -con la que Maggie Cheung se llevó el premio a la mejor actriz en Cannes- sigue manteniendo el listón de la independencia y el riesgo bien erguido. No hay más que echarle una ojeada a la sección oficial, con títulos como Wild side bomba de relojería romántica del penúltimo enfant terrible Sebastián Lifshitz; Tarnation esquizofrénica opera prima autobiográfica de Jonathan Caouette; Sugar orange y La historia del camello que llora nuevas muestras de poderío germano; Familia rodante siguiente crónica social argentina de Pablo Trapero; intento de resurrección del espíritu blaxploitation por parte de Mario Van Peebles (con la venia de su pionero padre Melvin) Mysterious skin regreso a la élite marginal del maverick Gregg Araki y, como broche de oro para la clausura el próximo viernes 3, Land of plenty psicoanálisis post- 11 S del inimitable e icónico Wim Wenders. Pero, además del solomillo principal, el bacalao gijonés también se parte en las jugosas secciones paralelas y retrospectivas, que este año consagran al cineasta británico Peter Watkins (paladín clásico del falso documental) al taiwanés Tsai Ming Liang, al pujante sueco Lukas Moodysson (del que el festival estrena su última osadía, A hole in the heart y al polifacético artista británico Simón Pummell. Una sabia retrospectiva sobre Nuevo Cine Americano, coordinada Escena de la película Familia rodante de Pablo Trapero El Festival de Gijón sigue con el vientre plano gracias a una programación que le proporciona el elixir de la eterna juventud por nuestro colega Antonio Weinrichter y donde tienen cabida John Waters, Cassavettes, Warhol, Russ Meyer, Kenneth Anger, Bruce Conner, Jarmusch y otros chicos no muy del montón; una selección de clásicos del calibre de Tabu de Murnau o rarezas como De nens de Joaquín Jordá; cortometrajes a gogó y los habituales esquinazos periféricos Esbilla (estupendo cajón de sastre con el excelente documental Guerrilla como espolón de proa) Enfants Terribles (donde se estrena Supertramps lo último en animación nacional) y Desorden y concierto, con documentales sobre Metallica, Arvo Pärt o Los Ramones, completan una oferta oceánica para cinéfilos que gusten de surfear contracorriente y sin red.