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ABC VIERNES 26 11 2004 Cultura 59 Los increíbles Esto son superpoderes y lo demás, tontería JAVIER CORTIJO Habría que recoger firmas en la Puerta del Sol para proponer a John Lasseter patrimonio artístico andante de la Humanidad. Artístico y espiritual (y espirituoso) porque, desde que con su factoría Pixar puso patas arriba hace casi una década el cine de animación con Toy Story ha ido acumulando prodigios técnicos y emocionales que provocan un hormigueo parecido a tener barra libre en el parque de atracciones (no hace falta que sea Disneylandia) por tu Primera Comunión. Encima, sin abusar de ninguna fórmula de la Coca- cola plantada cual sello lacrado en sus productos, trampa en la que DreamWorks ha caído- -demasiado deprisa, ay- -con El espantatiburones Y cuando pensábamos que el listón no lo superaría ni Tete Cohete, el mi- Director: Brad Bird Voces en castellano: Antonio Molero, Emma Penella, Esther Arroyo Duración: 120 minutos Nacionalidad: EE. UU. 2004 Calificación: lagro se hizo cartoon y habitó entre nosotros. Porque, sin desmerecer a su excelente nómina de directores, a Pixar sólo le faltaba el talento de Brad Bird para, como hizo en El gigante de hierro dotar a Los increíbles de espumillón más adulto y fanático, con innumerables guiños a la época dorada y crepuscular de los superhéroes que sólo el fantástico cómic Watch- men de Alan Moore había tratado con tanto tino e ingenio. Aunque éste sólo es un vagón más en la montaña rusa y mágica con la que Bird nos conduce a ritmo implacable durante dos cortísimas horas de puro slapstick y tango de sombrero de copa con el boquiabierto espectador. Y si el libreto es simplemente perfecto (esos superhéroes demandados por la ciudadanía, ese patriarca fortachón enclaustrado en una oficina siniestra, esa modista- chihuahua... y no seguimos porque contaríamos la película de cabo a rabo) qué decir del I+ D animado. Y eso que el reto era mayúsculo al tener que hincar el diente y el ratón a seres humanos lle- nos de músculos y pelos. Lejos de tentaciones calcadas, fotorrealistas y siempre absurdas estilo Final Fantasy o The Polar Express Lasseter y sus muchachos vuelven a acertar con un diseño monigotil de su raza humana, jugando a su favor el hecho de que, en el fondo, los superhéroes son (o serían) los tipos más de dibujos animados del reino animal. Tampoco nos olvidamos del impresionante diseño de escenarios (esa isla de la fantasía volcánica, puro Bond sesentero bombástico y de la planificación genial de algunas escenas, como el glorioso encuentro entre Mr. Increíble y su chica de chicle. En fin, lectura sobre lectura, filo sobre filo y gag sobre gag, Los increíbles es lo más cercano al 10 de gimnasia que nos ha dado el cine de animación por ordenador... hasta que llegue Cars el año que viene, claro. Lasseter for president, hala. Lasseter y sus muchachos vuelven a acertar con un diseño monigotil de su raza humana