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ABC VIERNES 26 11 2004 Nacional 15 El órgano del Istiqlal marroquí pedía en 2001 cooperar con ETA para golpear a España Reclamaba albergar a los separatistas vascos y facilitarles las vías del 13 de marzo, provocó un incidente y el desmarque posterior del primer ministro Yusufi y del jefe del partido nacionalista, Larbi Messari L. V. SEVILLA. El 13 de marzo de 2001 el diario marroquí editado en árabe Al Alam órgano del nacionalista Partido Istiqlal (PI) cargaba las tintas contra España por su postura sobre el Sahara Occidental. El periódico publicaba un editorial, que no apareció en las páginas de su hermano en francés, La Opinión titulado España y la neutralidad negativa en el problema del Sahara En él se deslizaban, como tesis final del editorialista, unas durísimas líneas que aconsejaban que Marruecos debe prepararse para albergar a los separatistas vascos y facilitarles las vías para golpear al Estado español El editorial del órgano de expresión del Istiqlal se producía apenas unos meses antes de que el agente de la Guardia Civil Campillo grabara las confidencias de Francisco Javier Villab El artículo de Al Alam Las amenazas de mayo de 2002 Al Alam publicó en mayo de 2002 otro editorial en el que se subraya que España quería vengarse de la pérdida del Sahara y amenazaba con que Marruecos es capaz de afrontar la agresión y sabe cómo devolver la medida duplicada España lleva a cabo una campaña, interior y exterior, contra Marruecos con la aplicación de medidas racistas contra los obreros marroquíes, llegando incluso hasta su eliminación física y a atacar a los colectivos marroquíes Y concluía con que las autoridades españolas realizan esta labor con toda tranquilidad porque saben que Marruecos y los marroquíes no ayudarán al movimiento separatista ETA para llevar a cabo más acciones terroristas en el centro de la capital española crisis que se avecinaba. Apenas seis meses después, a finales de octubre, el embajador marroquí en Madrid, Abdesalam Baraka, era llamado a consultas y no regresaría a su puesto hasta febrero de 2003. El incidente más grave de aquel problema bilateral tuvo como protagonista al islote Perejil, invadido en julio de 2002 por Marruecos y recuperado una semana después por orden del entonces presidente Aznar. Tuvo que ser el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, el que mediara entre ambos vecinos mediterráneos para que la sangre no llegara al Estrecho. zón Lavandero en las que aseguraba que Toro y Trashorras, los cabecillas de la trama asturiana de los explosivos del 11- M, estaban buscando gente interesada en colocar bombas y accionarlas a través de móviles y que ambos se marchaban a Marruecos para dirigir la cosa desde allí En el fondo del temerario editorial subyacía la presencia en España de miembros del Frente Polisario y sus relaciones con las autoridades españolas. Marruecos debe poner fin a toda relación económica con España, porque nos ha traicionado y agredido por la espalda al acoger a bandas separatistas y poner a su servicio las propias instituciones representativas añadía el editorial. El Istiqlal, parte del Gobierno Más llamativo fue que el hecho de que un partido que formaba- -y forma actualmente- -parte del Gobierno de Rabat se dirigiera a su vecino del norte amenazándolo con abrir sus puertas a la banda terrorista ETA. Pero el revuelo fue tal que la sorpresa alcanzó al propio jefe del Ejecutivo marroquí, el socialista Abderramán Yusufi, que tuvo que salir inmediatamente al paso del editorial y desmarcarse de él. Este artículo no puede comprometer al Gobierno marroquí dijo. El propio Istiqlal también se vio obligado a dar marcha atrás por medio de Larbi Messari, miembro de su Ejecutiva y ex ministro de Comunicación, que añadió que esas líneas de Al Alam son una niñería y no reflejan el ideario de esta formación política El Istiqlal ha mantenido siempre como pilares de su existencia la marroquinidad no sólo del Sahara Occidental, sino de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. De hecho, en su explicación pública de los hechos, Messari comentó que la integridad territorial de España es intocable, aunque aquí no incluyamos a Ceuta y Melilla El PI no recibía de buena gana la postura de neutralidad pasiva del PP con respecto al Sahara. Por eso, desde la victoria socialista el 14- M las cosas han cambiado y el Gobierno español ha pasado a ser considerado como amigo. Cuando Al Alam publica su editorial, las relaciones entre Madrid y Rabat empiezan a deteriorarse rápidamente, aunque pocos imaginaban la