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14 Nacional ATENTADOS DEL 11- M LA INVESTIGACIÓN VIERNES 26 11 2004 ABC El agente que halló la cinta de Campillo testifica que no la pudo oír hasta un año después Dice que le devolvieron su grabadora el mismo 15 de octubre, cuando declaró el general Laguna b Para qué voy a mentir. Nadie sabía que tenía la cinta desde hacía un año y pude decir que la había encontrado el 15 de octubre y no un año antes afirma David Robles PABLO MUÑOZ OVIEDO. David Robles, de 34 años, el guardia civil del puesto de Cancienes que encontró la cinta grabada por el agente Campillo al confidente Lavandero aseguró ayer ante el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Gerardo Herrero, y el titular de la Fiscalía Antidroga, José Perals, que el teniente de información que acudió a la casa cuartel para hacerse cargo de la grabación- -el hoy capitán Gómez- -quitó importancia al asunto, porque ya tenemos otras copias Robles acudió a las dependencias judiciales de Oviedo acompañado por su letrado, Luis Zaragoza, quien a última hora, y a petición del guardia, cambió de opinión y decidió estar presente en la diligencia. Según explicó el abogado a ABC, el agente se mantuvo tranquilo y facilitó la misma versión que cuando declaró ante el coronel Búrdalo- -jefe de Zona de Asturias- -en la investigación interna abierta tras conocerse la existencia de la grabación Según Zaragoza, Robles es plenamente consciente de que sus explicaciones sobre la peripecia de la cinta pueden sonar a extraño, sobre todo el que afirme que no la oyó hasta el pasado 15 de octubre, pero contesta que para qué voy a mentir. Nadie sabía que la tenía desde hacía más de un año y podía haber dicho perfectamente que me la había encontrado ese día. Me habría ahorrado muchos problemas. Pero hubiera mentido Una revelación que ha cambiado su vida OVIEDO. David Robles, según su abogado y amigo Luis Zaragoza, es una persona tranquila, que ha pasado buena parte de su vida profesional en Asturias, siempre en el servicio rural. Sin embargo, desde hace varias semanas su vida ha cambiado radicalmente, después de que la Dirección General de la Guardia Civil, en una decisión con pocos precedentes, revelara su identidad en un comunicado oficial. A partir de entonces ha sido objetivo preferente de los medios de comunicación, que han llegado a montar guardia delante de su casa para desvelar su rostro. Ayer, a pesar de la nutrida presencia de periodistas, logró burlarlos. Afirma su letrado que no puede hablar debido al régimen disciplinario al que está sometida la Guardia Civil, pero no tendría inconveniente en hacerlo Su único deseo es recuperar la normalidad, volver al trabajo- -está de baja- -y que se olviden de él. Agradece no haber sido presionado por sus mandos, que le han tratado correctamente, dentro de la lógica tensión del caso. Tres agentes del puesto de Cancienes tras prestar declaración ayer ella y la abandonó en uno de los rincones de su casa. Pasaron los meses y Robles insistió varias veces a su amiga para que le devolviera el grabador, pero con pocos resultados. La situación llegó a un punto en que pensó que a la agente se le había estropeado. Siempre según la versión de Robles, por una inexplicable coincidencia el 15 de octubre, fecha en la que el hoy general Laguna y el teniente coronel Aldea comparecían en la comisión de investigación del 11- M en el Congreso, este familiar de su compañera le devolvió la grabadora. Era por la mañana y fue sólo entonces cuando decidió oír la cinta, en principio para saber si el aparato seguía funcionando o estaba estropeado, como él temía Es ahí cuando se lleva la mayor sorpresa de su vida al escuchar: Hola, soy Campillo, de Información y a continuación las confidencias de Lavandero Ese mismo día Robles decide contar lo que sucede a otros compañeros, que EFE como él quedan impresionados ante lo que escuchan. A partir de ahí comienza un intercambio de pareceres sobre cuáles debían ser los pasos a seguir a partir de ese momento. El guardia civil, tras descartar otras opciones, decide entregarla al día siguiente al sargento jefe de puesto de Cancienes. Reunión en Cancienes El mismo 15, ya por la tarde, y a la vista de la gravedad del documento sonoro, Robles decide hacer lo que él denomina una copia de seguridad en un aparato MP 3 de su propiedad. Por la noche le da esa nueva copia a un compañero. Ya en la mañana del día 16, el guardia civil habla con su sargento y le expone el caso. El suboficial al mando del puesto oye apenas unos minutos de grabación y decide comunicar los hechos al capitán de la compañía, Bermejo, con base en Avilés. En apenas dos horas comienza en Cancienes una reunión a la que asisten, además de Robles, el sargento y el capitán, el teniente de información de la Comandancia de Gijón y otro guardia civil. En un momento determinado, después de algunos minutos de audición, el capitán se dirige al teniente y le pregunta: ¿Es vuestra esta cinta o no? a lo que éste responde afirmativamente y anuncia que se hace cargo de ella. David Robles, según su abogado, se inquieta por lo que pueda pasar y por ello decide pedir que su sargento le entregue un recibo de que entregaba la grabación. Posteriormente el suboficial hace lo mismo con el teniente No obstante, según Robles, el oficial de Información resta importancia al asunto, intenta tranquilizarle y llega a afirmar que no hay problema porque nosotros tenemos más copias, no sé cómo habrá llegado ésta hasta aquí Además, hace otro comentario del tipo si esto llega a la Prensa... que parece un tanto premonitorio de lo que sucedió pocos días después. Por la tarde, Robles pide a su compañero que le devuelva el MP 3 donde ha hecho la copia de la grabación. Ha estado más de doce horas fuera de su control, directo y, según asegura, decide borrarla, sobre todo a la vista de que el propio teniente de Información quita importancia al hallazgo. La Inspección del CGPJ ve falta disciplinaria en la excarcelación de Lamari, pero está prescrita N. C. MADRID. El Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha propuesto el archivo de la información previa abierta a los magistrados que integran la Sección Tercera Penal de la Audiencia Nacional por la errónea excarcelación de Allekema Lamari, uno de los autores de la masacre del 11- M que se suicidó en Leganés. El inspector cree que en este caso se produjo una falta disciplinaria muy grave de desatención por parte del presidente de la Sección Tercera, Francisco Castro Meije, que era el ponente de las resoluciones que contienen los errores. Sin embargo, tal falta ha prescrito pues desde su comisión- -6 de julio de 2001- -hasta la incoación de la información previa- -22 de octubre Tirada en el suelo El guardia de Cancienes afirmó que en el verano de 2003 encontró tirada en el suelo una microcasete en cuyas dos caras podía leerse Campillo La zona donde apareció era el lugar donde se habían limpiado las mesas recibidas en el puesto procedentes del Servicio de Información de la Comandancia de Gijón, por lo que pensó que a alguien se le podría haber olvidado en algún cajón y caerse al suelo durante la limpieza. No obstante, Robles no le dio la menor importancia al asunto y, según explica, decidió quedarse con la pequeña casete para luego grabar sobre ella algunas piezas de música interpretadas por él mismo. Siempre según su relato, en aquellos días no pudo oír el contenido de la cinta, porque había prestado su grabadora a una compañera, que en aquella época realizaba un curso en Madrid. Por ello, se despreocupó de de 2004- -han pasado más de dos años, plazo que la ley establece para la prescripción de las faltas disciplinarias. La propuesta de la Inspección se debatirá la próxima semana por la Comisión Disciplinaria del CGPJ. Lamari, encarcelado el 10 de abril de 1997 y condenado el 26 de junio de 2001 a 14 años de cárcel como miembro del GIA argelino, fue puesto en libertad el 29 de junio de 2002 al errar el Tribunal en el cómputo del tiempo que podía permanecer en prisión provisional. La Sala estimó que el máximo eran cinco años, pues creyó que era la mitad de la pena. En realidad, Lamari había sido condenado a 14 años- -no a 10- por lo que la mitad eran siete. Debía haber estado en prisión, al menos, hasta el 29 de junio de 2004.