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ABC JUEVES 25 11 2004 25 El enviado de la ONU, Terje- Larsen, asegura que Siria está dispuesta a dialogar con Israel sin condiciones Zapatero y Mubarak instan a la unidad entre los dirigentes palestinos para retomar el proceso de paz La sombra de Chernobyl es alargada F. A. MADRID. Dieciocho años después del accidente de la central nuclear de Chernobyl, la mayor catástrofe de ese género en la historia, Ucrania sigue manteniendo una amplia panoplia atómica para uso civil que- -como ocurrió ya en abril de 1986- -podría afectar en caso de descontrol a toda la región del Este de Europa. Según datos de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Ucrania mantiene en estos momentos 15 reactores nucleares, que generan la mitad de la electricidad que consume el país. El mantenimiento de esas centrales- -muchas con material ya obsoleto- -depende en gran medida de la ayuda que le presta la Federación Rusa, después del fracaso de las negociaciones entre el Gobierno y los organismos financieros de Europa Occidental. Según Kiev, las capitales europeas no han materializado sus promesas de invertir en la construcción de nuevas plantas nucleares para sustituir las carencias provocadas por el cierre de Chernobyl. La dependencia ucraniana del suministro de combustible nuclear y de la ayuda técnica proporcionada por Rusia parece preocupar sólo a los organismos científicos. Tras la desaparición de la Unión Soviética, Kiev negoció con Moscú la devolución de cabezas nucleares y misiles a cambio de asistencia técnica para su red de centrales civiles. Mientras tanto, la situación de desmantelamiento de Chernobyl sigue causando también inquietud en Occidente. El accidente del 25 de abril de 1986 causó, según cifras oficiales, 8.000 muertes, pero se calcula que 300.000 civiles se vieron afectados por diversas enfermedades en los años posteriores, a causa de la radiación. Los partidarios del oficialista Yanukóvich no están dispuestos a que los seguidores del opositor Yúshenko monopolicen las calles de la capital y ayer empezaron a movilizarse y a ondear sus banderas. Los casi siete grados bajo cero no pudieron con la moral de ambos bandos La ventisca no amedrenta a los manifestantes en las calles de Kiev TEXTO: R. M. MAÑUECO KIEV. El politólogo ruso Viacheslav Níkonov está convencido de que la revolución naranja en Ucrania durará unos días más, hasta que las gélidas temperaturas invernales acaben con la moral de los manifestantes. La ventisca de nieve de ayer, con casi siete grados bajo cero, fue un adelanto de lo que se avecina pero no ha logrado aún hacer mella en el espíritu de lucha de los seguidores del líder opositor, Viktor Yúshenko. Los partidarios del candidato oficialista, el primer ministro Viktor Yanukóvich, tampoco parecen dispuestos a dejarse amedrentar y a permitir que en las calles de Kiev continúe el monopolio del color naranja, el que usan los militantes del partido de Yúshenko en sus carteles, pañuelos y estandartes. Ayer, por primera vez, banderas azules, blancas y amarillas, los colores nacionales que han hecho suyos quienes apoyan a Yanukóvich, empezaban a hacer acto de presencia. Tocan las bocinas y nos dicen desde los coches que somos delincuentes y que nos han dejado salir unos días de la cárcel para venir a Kiev a organizar provocaciones y disturbios dice un hombre de rostro pétreo que, junto con varios de sus compañeros, trata de calentarse en el interior de un autobús con matrícula de Lugansk, la región ucraniana más oriental. Somos honrados trabajadores, mineros, no cabezas rapadas como alguien nos ha llamado añade ofendido. Autobuses llegados desde Lugansk, Donetsk, Zaporozhe y otras zonas del este del país estaban ayer aparcados en una inmensa fila en los aledaños de la sede de la Comisión Electoral Central. Las autoridades parecen estar intentando movilizar un Partidarios de Yúshenko, en la plaza de la Independencia, en Kiev número suficiente de personas capaz de contrarrestar o diluir las concentraciones de la oposición. Junto a la Comisión Electoral, cuyo edificio ha sido rodeado de bloques de hormigón y de camiones volquete, había sobre todo seguidores de Yanukóvich. AFP Las mentiras de Kuchma Pero el feudo de Yúshenko continúa siendo la plaza de la Independencia. Unas 200.000 personas, en su inmensa mayoría jóvenes estudiantes, abarrotaban ayer la explanada mientras oían de vez en cuando las noticias sobre el desarrollo de la crisis o escuchaban la actuación de los artistas que desfilaron por el escenario. Si no hacemos esto ahora, nos esta- remos arrepintiendo toda la vida afirma Vasili, un estudiante de Historia de la Universidad de Kiev. Lo que más odiamos del régimen de Leonid Kuchma no es tanto su carácter corrupto o su amoralidad, sino su desprecio a la inteligencia del pueblo y sus mentiras sostiene el universitario. Según sus palabras, la cosa ha llegado al colmo de que en varias regiones del este el índice de participación ha superado el cien por cien Muchos de los participantes en la concentración en la plaza de la Independencia no creen que Kuchma se atreva a lanzar las fuerzas de seguridad contra ellos. Tiene miedo porque sus manos están ya manchadas de sangre asegura Vasili.