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4 Opinión JUEVES 25 11 2004 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Pablo Planas (Reportajes- corresponsal político) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: GNACIO Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz I CAMACHO GLOSADORES DE ETA L A capacidad de autoengaño con ETA y Batasuna no tiene límites en algunos personajes de la vida política española. El problema es que siembran confusión e inducen a la opinión pública a tener por ciertas sus ficciones. A los etarras ya ni siquiera les hace falta anunciar formalmente una tregua para que algunos crean que se merecen un ofrecimiento de diálogo. A Arnaldo Otegi tampoco le hace falta condenar el terrorismo ni desvincular realmente a la izquierda abertzale de ETA para reclutar glosadores que le atribuyan virtudes pacificadoras que no aparecían en su discurso del velódromo de Anoeta. Lo sorprendente- -y, al mismo tiempo, desolador- -es que en este papel de animadores de expectativas falsas sobre ETA coincidieran el presidente del Gobierno extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, y el líder independentista catalán, Josep Lluís CarodRovira. Ambos se atrevieron a señalar que ahora es el momento de hacer una oferta de paz a ETA, aunque ayer mismo Rodríguez Ibarra quiso cambiar lo dicho y aclaró que sólo pensaba en que los etarras entregaran las armas o los destrozamos Ante las cámaras de la primera cadena de Televisión Española, Rodríguez Ibarra dijo lo que dijo: calificó el discurso de Otegi como importante porque Batasuna, a su peculiar juicio, toma la decisión de liderar el proceso político de la violencia Rodríguez Ibarra es el único político, fuera del ámbito de la izquierda abertzale- -hasta el PNV expresó su escepticismo con más claridad- -que ha concedido tanta credibilidad a Arnaldo Otegi. Otros, incluso en su partido, han tenido más cuidado. Pero sólo hubo un discurso del dirigente proetarra, y estaba destinado no a proclamar la paz, sino a levantar la cabeza del entramado batasuno en un momento de profunda crisis política y financiera y a sembrar confusión entre los crédulos. Le faltó tiempo a ETA para pinchar el globo de las conjeturas y anunciar que el Ejército y las Fuerzas de Seguridad del Estado seguían siendo objetivos de su violencia terrorista. De este comunicado, Rodríguez Ibarra no dijo nada. De Carod- Rovira se puede esperar cualquier complacencia con ETA, porque está en su papel. Pero Rodríguez Ibarra, quizá ofuscado por su campaña personal a favor del indulto a Rafael Vera, se introdujo temerariamente en el peligroso laberinto de interpretar a los etarras y especular con sus intenciones, paradójica reacción de quien no hace mucho salía en defensa de los condenados por el caso GAL Lo hizo con profunda ignorancia de la realidad de ETA y de sus prioridades, despreciando incluso el tenor literal del discurso de Otegi y apelando a su viejo argumento de que a la banda terrorista hay que dirigirle un ultimátum, el enésimo que propone el presidente extremeño, como si en 1998 no hubiera habido tregua etarra, conversaciones con el Gobierno y vuelta al terrorismo. Por si fuera poco, Rodríguez Ibarra culpó al Partido Popular de impedir al Ejecutivo socialistaaprovechar esta supuesta oportunidad para la paz, tachando injustamente ante la opinión pública la imagen de un partido que, en sus ocho años de Gobierno, lideró con éxito incuestionable, y sólo con la aplicación de la legalidad, la lucha contra ETA y que sí supo atender la posibilidad de un cese definitivo del terrorismo en cuanto la banda terrorista anunció su tregua indefinida. Ibarra es un locuaz y sus manifestaciones televisivas, una metedura de pata, pero puede crear el ambiente de normalidad y expectativa que quiere Batasuna para recuperar la legalidad y situar el discurso de la pacificación del País Vasco en manos de ETA. A su manera, casi caricaturesca, Ibarra, junto con Carod, ha contribuido a hacer verosímil la propaganda batasuna de que algo se está moviendo, aunque no sea para bien de la paz. También lo han hecho otros dirigentes socialistas del País Vasco, que parecen estar preparando el terreno para dar naturalidad a nuevas relaciones políticas transversales, que requieren previamente la rehabilitación de la izquierda abertzale como interlocutor político. Por ahora, algunos le hacen gratis a Batasuna la propaganda. LA RED NO ES IMPUNE L CÓMO VA A SER LO MISMO AY quien ha tratado de despachar las acusaciones de golpismo formuladas por el ministro de Asuntos Exteriores contra el anterior Gobierno descalificando en razón de la inoportunidad del momento o del lugar, aunque fueran verdad unas manifestaciones que han producido una notable incomodidad en aquellos que prefieren cerrar los ojos ante la preocupante deriva de la política exterior española. Pero, ¿cómo va a ser lo mismo que sean o no verdad? Lo que da igual es precisamente el lugar y el momento en el que se producen, y lo que realmente importa es si esas acusaciones tienen fundamento. Porque, si lo que Moratinos afirma hubiera sido cierto, el ministro no estaría realizando sino un ejercicio de denuncia pública, escogiendo para ello el lugar y el momento que a él le parecieran más oportunos. El factor de la inoportunidad sólo inquieta a quienes se lamentan de por qué el Gobierno abre otro frente de debate cuando ya tiene bastantes incendios H sin apagar y justo cuando intenta abrir con el Rey una diplomacia paralela que arregle los desperfectos ocasionadospor la quepractican por derecho el presidente y su ministro. Ahora bien, si lo que Moratinos asegura no responde a la verdad (y fue el propio Chávez quien descartó en su día el apoyo de España al golpe, aunque ahora diga lo contrario en una muestra de la coherencia intelectual del personaje) entonces ya no nos encontramos ante una intervención exclusivamente inoportuna, sino ante la formulación de una calumnia gravísima. Lo cual obliga al ministro a una de dos: o prueba fehacientemente sus acusaciones o, en caso contrario, asume las responsabilidades que son exigibles a un político mendaz y que su partido ha reclamado tan reiterada como justamente en el pasado próximo. Todo menos, como hizo ayer Zapatero en las Cortes, desviar la atención y huir de sus obligaciones con chascarrillos que su grupo aplaude mientras él se sienta sin contestar. A Policía española ha culminado con éxito la mayor operación realizada hasta la fecha en nuestro país contra las redes de pornografía infantil en internet. Noventa personas- -entre ellas veintiún menores de edad- -procedentes de veintiséis provincias han sido detenidas como consecuencia de un plan especial de coordinación policial en estrecha colaboración con los juzgados competentes. Los detenidos se dedicaban al consumo y distribución de material pornográfico infantil a través de internet. La operación ha permitido intervenir gran cantidad de ordenadores, discos duros, DVDs, fotografías y vídeos. La red carecía de relaciones directas con instituciones docentes y escolares, aunque entre los detenidos se encuentran profesores y alumnos, así como miembros de variadas profesiones, como funcionarios, militares, ingenieros informáticos o empleados de limpieza. En su inmensa mayoría se trata de varones. Estos datos revelan la extensión de esta práctica delictiva a todos los niveles de la sociedad. Es éste uno de los aspectos más llamativos de ciertas formas de delincuencia que, como ésta, antes se encontraban mucho más limitadas y reducidas a ámbitos minoritarios y de marginalidad. Lo que antes era excepcional y limitado a los submundos de la exclusión hoy se extiende por todos los sectores de la sociedad. Con ello, las proporciones de estas formas de delincuencia sexual y de explotación de menores se hacen cada vez mayores. Si por un lado el aumento de la criminalidad la vuelve más visible y quizá más fácil de detectar y combatir, por otro agrava las dimensiones de un problema social mucho más generalizado. Se trata, por lo demás, de unas formas de delincuencia que presentan grandes dificultades para la prevención y en las que los índices de reincidencia suelen ser muy altos. La índole patológica del fenómeno no atenúa ni elimina la responsabilidad criminal que incumbe a sus autores. También resulta alarmante la proporción de menores de edad detenidos en la operación. El éxito del dispositivo policial confirma la eficacia de nuestras Fuerzas de Seguridad y los éxitos que depara la cooperación. Nuevas formas de delincuencia derivadas de las nuevas tecnologías requieren también medios técnicos por parte de la Policía para luchar contra ellas. La lucha contra el delito tiene que adaptarse a las formas que reviste. También a través del Código Penal, que desde el pasado 1 de octubre castiga la tenencia de pornografía infantil. Estamos muy lejos de los tiempos en los que parecía que internet permitía o, al menos, favorecía la impunidad de los delitos cometidos a través de este medio. Hoy podemos, por fortuna, constatar que la Red no es impune.