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24 MIÉRCOLES 24 11 2004 ABC Internacional Ucrania, al borde de la guerra civil al no reconocer la oposición el resultado electoral Viktor Yúshenko se autoproclama presidente mientras sus partidarios se manifiestan en Kiev saliente, Leonid Kuchma, propone a todas las fuerzas políticas, incluida la oposición, una salida negociada a la crisis política para evitar un cisma RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Cada minuto que pasa en Ucrania, el riesgo de que una provocación cualquiera de las dos partes desemboque en un baño de sangre aumenta de forma alarmante. La oposición ucraniana se ha embarcado ya en una dinámica de protesta que no va a poder abandonar sin perder la cara. Todo depende ahora de la actitud que adopten las autoridades, responsables del caos que han causado las falsificaciones y los abusos durante la jornada electoral del pasado domingo. El presidente ruso, Vladimir Putin, quien con su injerencia en los comicios es también responsable del derrotero que tome la crisis, calificó ayer de inadmisible el que se dude sobre la limpieza del proceso electoral. El líder opositor, Viktor Yúshenko, y los centenares de miles de manifestantes que le apoyan en las calles de la capital y de otras ciudades, pretendían ayer haber logrado que la Rada, el Parlamento ucraniano, hubiera aprobado una moción de rechazo a los resultados provisionales dados a conocer por la Comisión Electoral Central (49,39 por ciento a favor de Yanukóvich y 46,71 por ciento a favor de Yúshenko) pero no pudo ser por falta de quórum. Las asambleas municipales de Kiev y de otras importantes ciudades del oeste de Ucrania se han alineado del lado de la oposición, al advertir que no reconocerán jamás la autoridad de Viktor Yanukóvich, el vencedor de los comicios según el recuento oficial. Un voto favorable de la Cámara Legislativa hubiera reforzado la posición de Yúshenko. La sesión no llegó a celebrarse debido a la ausencia de los diputados de la formación Por una Ucrania Unida, leal al actual presidente, Leonid Kuchma, y del Partido Comunista. Sobre un total de 450 escaños, ayer estuvieron presentes en el hemiciclo algo menos de 200 parlamentarios. El número requerido para que hubiera habido quórum es de 226. Así que, con la presenb El presidente cia de los diputados de la coalición opositora, lo único que se celebró fue un mitin y se escenificó la jura del cargo por parte de Yúshenko sobre un ejemplar de la Constitución y una Biblia. El presidente de la Cámara, Vladimir Litvin, quien acudió para haber dirigido la sesión, abandonó después la sala diciendo que no quería participar en un espectáculo circense Litvin, no obstante, atacó también a Yanukóvich por su cinismo y amoralidad ya que, según él, se está dedicando a aparentar que no pasa nada cuando hace falta una negociación urgente a fin de evitar un posible derramamiento de sangre El propio presidente saliente propuso ayer a todas las fuerzas políticas, incluida la oposición, una salida negociada a la crisis política para evitar un cisma según un comunicado leído por la cadena pública de televisión. Todos los que ayer acudieron al edificio de la Rada aclamaron a Yúshenko al grito de ¡presidente, presidente! Éste, consciente de la gravedad de la situación, reconoció que nos encontramos al borde de un conflicto civil El líder de la revolución naranja el color de las enseñas y bufandas que llevan los militantes y simpatizantes del partido Nuestra Ucrania, pidió a las fuerzas del orden que no intervengan. La diputada Julia Timoshenko, la número dos del bloque opositor, llamó a los concentrados en la calle a ro- Julia Timoshenko, dirigente de la oposición, ofrece un clavel a un policía en Kiev dear el edificio de la Presidencia y permanecer allí hasta que Kuchma y Yanukóvich se rindan, pero sin recurrir a la violencia Desde el exterior del Parlamento los manifestantes regresaron de nuevo a la plaza de la Independencia, en cuyos aledaños se ha levantado un auténtico campamento. Ya por la noche, las fuerzas especiales impidieron que siguieran acercándose al edificio de la Presidencia. Críticas a la UE Putin dijo en Lisboa, tras una reunión con el primer ministro portugués, Pedro Santana Lopes, que los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) deben tener más cuidado y responsabilidad en su trabajo porque los resultados oficiales aún no se conocen El Gobierno ruso ha acusado a la Unión Europea de atizar la confrontación con su pretensión de que sean revisados los resultados electorales. Vladimir Putin calificó de inadmisible que se dude sobre la limpieza del proceso electoral, en referencia a la UE UNA DOSIS DE PESIMISMO ENRIQUE SERBETO H AY un viejo proverbio eslavo en el que se representa un diálogo entre dos campesinos, uno de ellos la viva encarnación del pesimismo y el otro, conocido por su ferviente optimismo, conversando- -por poner un ejemplo- -sobre Ucrania. Sentados frente al río Dnieper, ambos entablaron una conversación en la que el pesimista hacía un retrato de la devastadora crisis económica y de la degradación política que ha pos- trado al país desde la independencia. Aseguraba el pesimista que el inmovilismo de la elite dirigente ucraniana ha hundido las esperanzas que muchos pusieron en la emancipación, y se quejaba de que en estos últimos catorce años el azar no ha querido premiar a esta atormentada sociedad con líderes honestos y sabios, en vez de los oligarcas tramposos que han estado al frente del poder. Con vehemencia, el pesimista prosiguió diciendo que ninguno de los responsables que se han sucedido en Kiev han sabido articular el país y lograr que se encontrasen cómodos tanto los fervientes nacionalistas de las regiones occidentales, como los ucranianos de origen ruso, que no han digerido todavía el doloroso trauma de su separación de Moscú. Así llegaron a las elecciones presidenciales, sobre las que el decaído contertulio consideró que por culpa de esas prácticas políticas torcidas desde la raíz, una sociedad con poca educación democrática y aún menos práctica, va a quedar profundamente dividida, quién sabe si de forma traumática. En suma, el afligido campesino terminó su discurso con una frase contundente en la que quiso resumir sus más agoreros pronósticos: Mi querido amigo- -argumentaba el pesimista- la situación en Ucrania es tan mala que creo que ya no puede empeorar Ante lo que el optimista le responde de inmediato: No, hombre, ¡claro que puede!