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52 Sociedad MARTES 23 11 2004 ABC Educación Padres y profesores piden para la concertada la misma atención que a la enseñanza del Islam a recibir la enseñanza religiosa es plenamente reconocido, pero los padres reclaman también la posibilidad real de elegir centro educativo M. ASENJO MADRID. El anuncio del Gobierno de impartir el próximo curso clases de religión islámica en los colegios públicos y contratar profesores de esta confesión- -hecho que no es nuevo porque en determinados lugares como Ceuta y Melilla es ya habitual- -parece haberse convertido en la cuestión educativa de más urgente solución. Este derecho constitucional ya fue regulado en 1992 y en normativas posteriores, tanto en lo referido a los alumnos como en lo que se refiere s a los profesores. Sin embargo, su ejecución ha sido lenta debido en gran parte a las dificultades de las propias Comunidades islámicas para designar a sus docentes. El reconocimiento del derecho a recibir la enseñanza religiosa que los padres elijan para sus hijos y la satisfacción por el hecho de que todas las confesiones que han establecido acuerdos con el Estado puedan hacerlo, no impide a los sectores más próximos a la escuela concertada reclamar una mayor atención a esta es red que debe superar permanentes dificultades de tipo normativo y económico para sobrevivir dignamente según comentan sus responsables. En este contexto, la confederación católica de padres Concapa ha expresado su satisfacción por el cumplimiento de la obligación constitucional de que los hijos reciban la formación religiosa y moral acorde con las convicciones de los padres pero sin ocultar su preocupación porque este derecho que es reconocido a los islámicos, está siendo obstaculizado en el caso de los católicos Y llama la atención sobre el hecho de que la generosidad en atender en la escuela las demandas de los padres que profesan la religión islámica no está acompañada con el consiguiente entusiasmo en exigir de sus países de procedencia la reciprocidad para la religión católica Para Concapa, no hay que olvidar que la religión islámica es minoritaria en España y, sin perjuicio de valorar la riqueza de la multiculturalidad, para que la integración sea eficiente y no nos encontremos con los problemas que existen hoy en Francia o Alemania, es necesario que se adapten al país de acogida, como hacen el resto de los ciudadanos, máxime dado el escaso tiempo de arraigo en nuestro país En lugar de matar moscas a cañonazos afanándose por resolver probleb El derecho constitucional Los castigos de la concertada El doble rasero socialista. Mientras el Gobierno de la Nación abre la mano al Islam, las comunidades autónomas socialistas, como Asturias y Andalucía, ha restringido el número de aulas de este tipo de educación. Concretamente, en el caso del Ejecutivo de Manuel Chaves se ha pasado del 25 por ciento al 17 por ciento de unidades concertadas. En los tribunales. En el caso de Castilla- La Mancha, donde gobierna el socialista José María Barreda, se ha tratado de limitar a los padres el derecho de elección para sus hijos del tipo de educación que desean mediante una sentencia declarada incostitucional por el Tribunal Superior de Justicia. Ahogo presupuestario. Otro de los caballos de batalla de la concertada es el desembolso económico del Gobierno. El profesorado recibe el salario de la Administración correspondiente, aunque éste aún no está homologado con respecto a los docentes de la enseñanza pública. Además, representantes de la concertada critican que los recursos económicos destinados para su buen funcionamiento son insuficientes Religión. Por su parte, la organización CECE- -que representa a la educación concertada- -no cree adecuado que se incorpore la enseñanza no confesional de la religión y el hecho religioso en el currículo de Historia, Filosofía y Eduación para la Ciudadanía. YOLANDA CARDO Niños inmigrantes, con su madre camino del colegio mas de minorías en los ámbitos familiar o educativo, bien podría acordarse este Gobierno de las justas peticiones de la mayoría, que en un 80 por ciento matriculan a sus hijos en la clase de religión católica o del apoyo económico a las familias. Según los últimos datos, más de tres millones y medio de alumnos están inscritos en religión católica mientras que los escolares que desean recibir clases de Islam apenas alcanzan los 5.000. Por su parte, la Federación de Reli- giosos de la Enseñanza (FERE- CECA) considera légitimo que se avance en la impartición de las enseñanzas islámicas, hecho que tiene su base en el carácter aconfesional, que no laico, que da la Constitución al Estado español. No obstante, expresa su sorpresa ante el planteamiento de esta medida como una prioridad, mientras la enseñanza de la religión católica es discriminada y la escuela concertada mantiene serias carencias. La Unión Sindical Obrera (USO) en- juicia el tema así: De entrada nos parece muy bien, pues se trata de un derecho que tienen los padres de estos alumnos (tal y como aparece en nuestra Constitución) Lo único que reclamamos, como sucede con los profesores que enseñan la asignatura de Religión católica, es que los docentes queimpartan esta asignatura tengan la titulación adecuada. Además, pensamos que deben establecerse las reglas de juego necesarias con el fin de que los contenidos de esta asignatura no FORMACIÓN ISLÁMICA JOSÉ LUIS GARCÍA GARRIDO N o me agrada opinar que, en materia de política educativa, estamos caminando sin rumbo, en medio de incoherencias que deberían avergonzar a cualquier gobernante serio y alertar a cualquier contribuyente honrado. Hasta ayer, el Gobierno socialista trataba de convencernos, ciertamente en falso, de que España se ha otorgado una Constitución laica y de que, en consecuencia, y pese a acuerdos que podamos tener con una u otra confesión, revisables por lo demás, lo que había que ir haciendo es proscribir la enseñanza religiosa de la escuela pública. Ahora, de repente, resulta que en la escuela no sólo cabe la enseñanza religiosa propia de la inmensa mayo- ría de los españoles, sino la que afecta a minorías más o menos precarias. El Estado pagará también la enseñanza de otras religiones, comenzando por la islámica y seguramente continuando por otras. La escuela española no es laica, ni desde luego confesional, sino pluriconfesional. Como diría mi admirado Capmany, áteme usted esa mosca por el rabo. Vaya por delante mi admiración y mi respeto por muchos aspectos de la religión islámica. Los musulmanes están hoy recordando a nuestras corrompidas sociedades occidentales cosas que no deberíamos haber olvidado, entre ellas y sobre ellas, la suprema importancia de Dios y la relativa delgadez conceptual de lo que consideramos progreso Nos están dando lecciones, también a los cristianos, incluso en materia de familia, de respeto a la vida, de moral, de convicciones profundas. Es verdad que su teología es casi inexistente y que sus creencias se han quedado quizás anquilosadas en el tiempo. Es verdad que no podemos transigir, en nuestras sociedades democráticas, con las prácticas que algunos o muchos de ellos defienden. Pero su vitalidad religiosa es grande, como lo es la buena voluntad de la mayoría. Es injusto tacharlos, así en general, de alucinados y de belicistas. Ahora bien: nada o poco tiene todo esto que ver con que en España les confiramos derechos que no se les confiere en otras tierras de Occidente. En un momento decisivo de nuestra historia, y de la entera historia europea, rechazamos sus convicciones y optamos por esa sociedad cristiana y occidental en la que, pese a nuestros fallos, persistimos. No tiene sentido alguno que ahora, de repente, se les dé plena entrada en nuestro sistema de educación, cuando ellos están tan lejos de hacer lo mismo en sus pagos. En ninguna parte ocurre así. ¿Qué es, exactamente, lo que se pretende?