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ABC MARTES 23 11 2004 Internacional 31 apoyaban, entre los que estaban los polacos, los húngaros, los checos o los conservadores británicos, sólo por citar algunos. -Da la impresión de que subestimó las reacciones políticas que podían desencadenarse por las declaraciones de Buttiglione. -No es cierto. Desde el primer momento sabía que ese escenario (el rechazo de Buttiglione) podría llegar a tener lugar. Por eso estaba preparado cuando llegó el momento de pedir al Parlamento un aplazamiento del voto y por eso pudimos evitar una crisis realmente seria. Lo que ha pasado no se puede llamar crisis. Un aplazamiento de dos semanas no es el fin del mundo. Pero en el caso de que hubiéramos tenido una crisis, entonces no solamente habría sido entre el Parlamento y la Comisión, sino también con el Consejo, porque le recuerdo que en esto la Comisión no está sola. Durante el debate se vio que el Parlamento estaba muy dividido en dos polos y que si hubiéramos podido ganar habría sido por un margen muy escaso, o incluso pudimos haber perdido, lo que realmente habría sido grave. ¿Cómo explica entonces lo que está pasando entre su Comisión y los eurodiputados? -Tiene mucho que ver con el equilibrio de fuerzas en el Parlamento Europeo, con una polarización que se ha producido ahora y que no se conocía. Por ejemplo, no se había visto nunca a un partido tan proeuropeo como los socialistas franceses votando en contra de la Comisión. ¿Por qué? Puede que tenga que ver con los cambios institucionales que se han producido. Los grandes países miembros ahora solamente tienen un comisario en vez de dos como antes, cuando siempre uno de los dos representaba a la oposición y podía movilizar a los diputados de su grupo. Eso ya no existe, y por ejemplo, Francia sólo tiene un comisario que es conservador. Eso tal vez explique la actitud de los socialistas de este país con respecto a los temas europeos. -La Comisión saliente le ha dejado como herencia un asunto pendiente tan difícil como el de los fondos estucturales, el dinero que tendrá que administrar... -Mantendré la propuesta de la Comisión Prodi. Creo que es buena. No podemos decir que queremos hacer más en materia de Justicia e Interior, continuar las política de la Comisión cooperar con los diez nuevos miembros, llevar a cabo todas las demás políticas y mantenernos en el mismo nivel de financiación. Debemos hacer un esfuerzo suplementario. Yo creo que llegaremos a un compromiso al final, dentro de estos principios. -Parece que hay países que podrían estar más dispuestos a colaborar con aportaciones a los fondos estructurales si la Comisión fuera más comprensiva con la aplicación del Pacto de Estabilidad. -No quiero referirme a países concretos, pero puedo decirle que entiendo la posición de algunos como Alemania, que es el mayor contribuyente a la UE y ha tenido que hacer un grandísimo esfuerzo a causa de la reunificación. Y al mismo tiempo se le pide que contenga el gasto público. Está claro que hay que buscar una solución, pero para mí esa solución no es la destrucción del Pacto de Estabilidad. La flexibilidad está bien, pero poner en cuestión el pacto no es bueno, porque es lo que sostiene el euro. Debemos recordar que las bajas tasas de interés en las que se basa el crecimiento económico no serían posibles sin el Pacto de Estabilidad. La propuesta del comisario Joaquín Almunia me parece bien. Hay dos posiciones extremas: los que quieren sacar esto y aquello del Pacto de Estabilidad y los fijistas que pretenden que nada se pueda modificar en absoluto. Yo me quedo con la posición del comisario Almunia, que es la que espero que nos ayudará a ser más competitivos y a crear puestos de trabajo. -Con tanta tensión nada más empezar, ¿está seguro de que podrá acabar su mandato con todo su actual equipo? -Yo me siento estimulado. No se puede decir que cada vez que hay un debate haya una crisis. Si esto son crisis, yo puedo vivir con ellas muy bien. Estoy preparado para esto. Pero sí es cierto que esta Comisión será cambiada a lo largo de la legislatura, primero porque en 2007 se incorporarán dos nuevos países, Rumanía y Bulgaria, y después porque tras la ratificación de la Constitución Javier Solana se incorporará como vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores, de modo que aunque sólo fuera por estas razones, ya se sabe que tendré que hacer remodelaciones en el equipo. Eso de los comisarios con un mandato fijo e inmutable de cinco años era antes. Solana y Bono, ayer, durante el Consejo de Ministros de la UE AFP Aprobada la creación de 13 grupos de combate europeos antes de 2007 Los ministros de Defensa de la UE impulsan la formación de unidades multinacionales a constituir una fuerza militar creíble de la Unión Europea, tendrá que resolver algunas carencias, como la del transporte aéreo E. SERBETO BRUSELAS. Los ministros europeos de Defensa acordaron ayer la creación de 13 grupos de combate antes de 2007, como expresión de la voluntad de avanzar hacia la Europa de la defensa. El ministro español, José Bono, dijo que España trabaja en la coordinación de la actual fuerza anfibia hispano- italiana con Grecia y Portugal, para convertirla en uno de estos grupos de combate que estarán a disposición de la UE en su conjunto, y al mismo tiempo se propone construir un segundo grupo propio, completamente español. Además de estos planes, Bono explicó que España está abierta a integrarse en la actual brigada francoalemana, en la misma medida y el mismo porcentaje con que Francia y Alemania acepten a su vez participar en la unidad de combate española El ministro no explicó si ya han empezado las negociaciones con Francia y Alemania o en qué situación se encuentran. La UE tendrá en 2007 un total de 13 grupos de combate de reacción rápida, para cumplir la ambición de hacer de Europa una potencia militar creíble, aunque para ello deberá asumir cuanto antes la tarea de resolver b El proyecto, dirigido las carencias que tienen hasta ahora la mayor parte de los países miembros, por ejemplo en materia de transporte aéreo. El responsable de la Política Exterior y de Seguridad común, Javier Solana, explicó ayer que es necesario actuar ahora y acometer la solución de los problemas que hemos identificado. Si no lo hacemos, todo el trabajo hecho hasta el momento se perderá y seguiremos teniendo esas lagunas en nuestra capacidad militar Una semana como máximo Por ahora, los únicos países que se han ofrecido para tener grupos de combate propios son, además de España, Francia, Italia y Gran Bretaña. Cada uno de ellos deberá destinar alrededor de mil quinientos soldados y estar disponible para su despliegue en cuestión de una semana en cualquier lugar del mundo, para actuar el tiempo necesario hasta que pueda ser establecida una misión de paz más numerosa. A partir del próximo año, la UE debe ser capaz de llevar a cabo, al menos, una misión de este tipo y a partir de 2007 podría estar en dos puntos de crisis a la vez, cuando entren en funcionamiento las fuerzas multinacionales en las que se han comprometido a participar Alemania, Bélgica, Holanda y Finlandia, así como- -en menor medida- -algunos de los países recién llegados a la UE como la República Checa, Polonia, Eslovaquia Letonia y Lituania.