Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 23 11 2004 Opinión 5 Monólogos Mientras monseñor Rouco tendía ayer la mano al Gobierno hacia un diálogo sin imposiciones, con la intención de superar la actual tensión, la secretaria de Estado de Servicios Sociales, Amparo Valcarce, invitaba a los contribuyentes a castigar a la Iglesia y destinar su contribución anual de la declaración de la renta a otras organizaciones. Oferta de diálogo frente a un monólogo feroz. Diplomacia alternativa Tan a gusto se encontraban José Luis Rodríguez Zapatero y Hugo Chávez durante su entrevista de ayer en La Moncloa que el presidente venezolano decidió alterar su agenda y cancelar la reunión prevista con inversores españoles para disfrutar del encuentro. También Zapatero parecía satisfecho. Su rompedora diplomacia- -abierta de par en par a países no alineados y alternativos, eje de alianzas entre civilizaciones- -comienza a dar sus frutos: Bush no llama, pero España irrumpe como destacado escenario para las más rebuscadas actuaciones políticas. Desfile de altura. Juego de planos Récord de audiencia del año (nueve millones de seguidores) y gran eco en el extranjero. Hay quien vio en el BarçaMadrid el escaparate perfecto para la difusión de mensajes independentistas Catalonia is not Spain Como TV 3- -cadena pública dirigida por Joan Majó, ex minister of Spain que enfocó la pancarta durante diez segundos. Una eternidad en televisión, para que quedara claro. AP Refuerzos. El Pentágono prepara el envío de al menos otros 5.000 militares a Irak en los próximos días, aseguraron ayer fuentes del Departamento de Defensa estadounidense. El despliegue fue anunciado un día después de que las autoridades iraquíes confirmaran la celebración de elecciones para el próximo 30 de enero y pidieran a la comunidad internacional asistencia para garantizar la seguridad de los comicios. El nuevo contingente se suma a los 130.000 soldados desplegados por Estados Unidos en Irak, reforzados por al menos 8.000 procedentes del Reino Unido y, en menor medida, por militares de otros países. En la imagen, un marine empuña su fusil, ayer, en Mosul. ANTE UNA NUEVA FASE FLORENTINO PORTERO M IENTRAS las televisiones nos presentan el fragor de la toma militar de algunas ciudades del triángulo sunita, el eje de la vida política iraquí se desplaza al próximo proceso electoral. Si la situación en torno a Bagdad dista de ser tranquilizadora, en la mayor parte del territorio nacional, en las zonas chiíta y kurda, la vida se desarrolla con normalidad, en un compás de espera ante el inicio de una nueva fase en la reconstrucción nacional. Los sunitas perdieron la guerra y ahora han caído en manos del terrorismo islamista, lo que les aleja aún más del resto de la población. No es probable que las elecciones puedan desarrollarse con normalidad en el conjunto de las mesas. En ciudades como Faluya no se dan las condiciones para que los partidos hagan campaña o para que el censo esté correctamente realizado. Sin embargo, la prioridad es que los propios iraquíes asuman la responsabilidad de dirigir el establecimiento de un Estado de Derecho. El protectorado estadounidense debe dejar paso, lo antes posible, a un gobierno libremente elegido, expresión de la voluntad soberana. De la misma manera en que el árbol puede no dejarnos ver el bosque, las imágenes pueden distorsionar nuestra comprensión de lo que allí está pasando. Ni el terrorismo está generalizado, más bien todo lo contrario, ni es el principal problema. La gran duda, aquello que de verdad debe preocuparnos, es si los iraquíes serán capaces de convivir: si los chiítas acabarán aceptando la autonomía kurda, si los kurdos renunciarán a su ansiada independencia y si, por último, los sunitas asumirán algún día la pérdida de todo el poder. Tampoco está claro que los sectores más tradicionales del chiísmo y del sunismo se resignen al estableci- miento de un régimen político no islamista. Los retos que tiene Irak ante sí son enormes y necesitarán de la ayuda de todos, durante un tiempo prolongado, para estabilizar la situación. Los riesgos de una guerra civil, por la imposibilidad de hallar un vínculo estable, son grandes y muchos los interesados en provocarla. Para los radicales del chiísmo y del sunismo el éxito de la reconstrucción sería el triunfo de los valores judeo- cristianos en la tierra que fue sede de un Califato, algo tan humillante como inaceptable. Para Occidente, el fracaso llevaría al retraimiento, con lo que las posibilidades de modernización regional se reducirían, lo que sólo podría favorecer al entorno de AlQaida.