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98 Deportes LUNES 22 11 2004 ABC La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) celebró su 25 aniversario. Un trayecto que empezó con la convulsión social de los ochenta, aniquiló el derecho de retención y que, según sus asociados, hoy todavía tiene sentido pese a los sueldos millonarios Un sindicato para los cracks sin pan TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS FOTOS ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. El progreso social y los nuevos tiempos mercantilistas del fútbol condecoran las raíces de la AFE antes que su actual ubicación como sindicato de futbolistas en España. Algo de esto contaban los veteranos que se juntaron el martes a cenar en Madrid, frente a la atenta mirada de jugadores en activo que escuchaban relatos a los que no daban crédito. Me siento como un bebé junto a esta gente decía Pablo Alfaro, terror de los delanteros. La AFE nació en 1979 a consecuencia de la convulsión social trasladada al fútbol. El viejo régimen franquista había transportado sus maneras a la Federación, donde Pablo Porta gobernaba. Quino, el delantero del Betis, Valencia y Cádiz, fue su primer presidente en pugna con Villar, el candidato a sucederse a sí mismo en la Federación. Organizó una gestora a su alrededor para conquistar derechos laborales para los futbolistas y convocó una huelga, la primera de la historia, en 1979. Uno de sus colaboradores era José Luis Sánchez Barrios, delantero del Salamanca que jugó en el Madrid. Los presidentes eran reflejo de la etapa política que acabábamos de superar y consideraban algunas cuestiones inabordables. No teníamos seguridad social, existía el derecho de retención (un jugador estaba obligado a permanecer en un club hasta que el presidente accediera a un traspaso) y no podías elegir tu lugar de trabajo A su lado se encuentra César, que jugó en el Oviedo y el Almería. Lo peor eran las represalias. Hoy se puede hablar de huelga, pero en aquella a mí me amenazaron con colgarme Quino y sus colaboradores establecieron una cruzada contra el derecho Numerosos futbolistas en la cena del martes, Biurrún, Pardeza, Pablo Alfaro, Manolo, Unzué, Aguado de retención y el everest de aquello fue la segunda huelga de futbolistas, convocada en 1984 con el ex internacional del Barca Asensi en la presidencia. Después de Quino y Asensi, Juan José Iriarte tomó las riendas a finales de los ochenta, y desde 1989, el insular Gerardo Movilla dirige la asociación. Nada que ver con lo de entonces, aunque al actual presidente le gusta matizar: No creas que ahora es oro todo lo que reluce. En los últimos diez años se han resuelto incumplimientos de contrato a favor de los futbolistas por valor de 24.000 millones de pesetas El número de asociados a la AFE ha alcanzado una cifra estimable, 4.750 jugadores, que pagan una cuota anual de 120 euros. El mundo de los supercracks es la punta del iceberg- -dice Pablo Alfaro- Están más pendientes de vender colonias que de otra cosa. Hay una clase media, que vive muy bien si te formas como persona y ahorras. Y hay un tercer estrato que está lleno de impagos y vive al día Sólo las prostitutas tenían menos derechos que nosotros La popularidad no llamó a Quino (59 años) por su goles en el Betis, Valencia o Cádiz. A este delantero de los setenta la historia le recuerda como el primer presidente del sindicato de futbolistas (AFE) ¿Cómo fueron los inicios de la AFE? -Eran tiempos difíciles en el país. Se vivía una convulsión social en la que se pedían cambios sindicales y laborales. Fue una lucha contra la mentalidad. Pedíamos cosas elementales, cobrar el sueldo, seguridad social o acabar con el derecho de retención. Ahora son reivindicaciones lógicas, pero en la época, no. ¿Por qué usted? -Te pongo un ejemplo. No había derecho de expresión tal y como lo entendemos hoy. Un jugador hablaba en un periódico y si al presidente no le gustaban sus manifestaciones, le sancionaba económicamente. -Sin embargo, el futbolista español no da ahora esa imagen. -Desde hace tiempo se les ve como unos privilegiados que ejercen una profesión preciosa, multimillonarios, y que muchas veces se quejan. En aquel momento podíamos parecer privilegiados para la opinión pública, pero carecíamos de derechos elementales. Los abogados laboralistas siempre me decían que sólo las prostitutas y las asistentas tenían menos derechos que nosotros. -No sería por los sueldos... -En Primera tal vez no. Pero en Segunda y Tercera, sí. Una mujer de un futbolista se ponía de parto y no podía dar a luz en la Seguridad Social. -Fue el paladín con el derecho de retención. -Aquello era una barbaridad insostenible. ¿Cómo se podía firmar un contrato de un año y estar ligado de por vida a un club? ¿Qué sensación tiene hoy? -Si la Federación hubiera hecho reformas, la AFE hoy no existiría. Una alineación como ejecutiva Una alineación forma la ejecutiva de la AFE. Movilla, el presidente. Alberto (ex Valladolid) y Pardeza, vicepresidentes. Y ocho vocales, Pablo Alfaro, Pier, Molina, Fran, Alexis, Torres Gómez, Ibarrondo y Aguado. La AFE es necesaria, tanto antes como ahora dice Manolo, el ex delantero del Atlético, que se prepara para ser entrenador. El sentido de la AFE es la solidaridad- -explica Xavi Aguado, el ex central del Zaragoza- Muchos hemos tenido la suerte de jugar en clubes importantes, pero hay futbolistas que pelean en condiciones infrahumanas. La AFE no sólo es el cobrador del frac, que reclama dinero. Hemos abierto una mutualidad de deportistas, contratado planes de pensiones, ofrecemos asesoría jurídica gratuita y hemos destinado una partida a las becas de estudios. Hay que tener claro que aunque el futbolista cobra bastante dinero, su vida profesional es muy corta. Y no todos somos Zidane o Beckham Quino -Había un grupo muy interesado en arrancar con la AFE. Hubo unas elecciones y salí yo. Empaté con Ángel Villar (el presidente de la Federación) en la primera ronda, y en la segunda, gané. ¿Cómo influía el clima social?