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54 Cultura LUNES 22 11 2004 ABC Una brillante y minuciosa tarea El proceso de recuperación, restauración y montaje del Coro Lígneo de la Catedral de Santiago se ha demorado dos años, y ha sido fruto de un minucioso trabajo dividido en cinco partes diferentes, que han sumado miles de horas de esfuerzo. El periplo comenzó en Sobrado dos Monxes (hasta febrero de 2003) y prosiguió en San Martín Pinario, donde se compaginó la recuperación en taller con el montaje del coro en su emplazamiento definitivo prácticamente cuelga según el arquitecto Ricardo Sáez, de la tribuna principal) Recobrar esta obra maestra del arte renacentista ha requerido la intervención de decenas de manos: un equipo técnico, coordinado por Miguel Suárez, formado por arquitectos, delineantes, nueve restauradores y otros tantos carpinteros ebanistas, cinco carpinteros más para el montaje y profesionales de diversas áreas, como herreros, pintores, desinfectadores y químicos. 8.000 piezas han sido talladas con precisión milimétrica, si bien el profesor y participante en la ingente labor Andrés Rosende recalcó que hubo algunas piezas y finos detalles que se han perdido con el transcurrir del tiempo, así que su reconstrucción total no ha sido factible. ro pétreo medieval del Maestro Mateo, que entronizaba valores y motivos estéticos que se daban por anquilosados. Primó además, al decir de Andrés Rosende, profesor de la Universidad de Santiago y miembro de la Comisión de Restauración, la apuesta del prelado por el trueque, quien ansiaba tener silla propia en el coro para, de ese modo, no obligar al chantre a abandonar su asiento cada vez que el arzobispo decidiese presenciar los cantos litúrgicos, al tiempo que veía reforzada su autoridad ante los canónigos. El repertorio iconográfico es fiel reflejo de los nuevos aires de Trento: los habitantes del cielo están presentes MIGUEL MUÑIZ El Coro Lígneo de la Catedral de Santiago resucita tras seis décadas de agonía Obra cumbre del manierismo hispano, encarnó la estética impuesta en Trento filtraciones, la sillería de madera presentaba un deficiente estado, hasta que en 2002 comenzó la restauración que la ha devuelto a la vida ÉRIKA MONTAÑÉS SANTIAGO DE COMPOSTELA. Contrajo una severa enfermedad nada más separarse de su amor. Su traslado, hace ahora seis décadas, de la nave central de la Catedral de la capital gallega- -alegando que la nutrida aglomeración de visitantes que acogía la basílica jacobea ponía en serio peligro su estado- -supuso el inicio de su particular declive, moderado primero durante su estancia en la Iglesia compostelana de San Martín Pinario, pernicioso después al emigrar al Monasterio del municipio coruñés de Sobrado dos Monxes, donde, al entender de los expertos, sufrió una agonía -humedades y filtraciones lo abocaron a un coma profundo- -que hubiese sido irreversible. Pero no ha sido así. Han mediado 500.000 euros y hoy, el Coro Lígneo de la Catedral de Santiago- -su nombre es prueba fehaciente de que pervive el idilio- uno de los diez más importantes de España y obra capital del manierismo hispano, luce con todo su esplendor de nuevo en San Martín Pinario. Dados los escasos metros que distan de su compañera quizás esta vez sí el romance no sea enfermizo. Al abrigo de los nuevos tiempos que b Minada por humedades y en la Iglesia católica impulsó el Concilio de Trento, con un abanico de tesis doctrinales donde hallamos las claves de la composición e iconografía del coro compostelano, entre 1599 y 1606 y bajo el encargo del arzobispo y mecenas Juan de Sanclemente, Juan Dávila y Gregorio Español alumbraron la que iba a ser la obra cumbre del arte sacro gallego. La trascendencia de la pieza reside, también, en su fecha de nacimiento: época puente en la que las fachadas e interiores de los principales monumentos se afinaban con los últimos acordes del Renacimiento, aguardando el advenimiento del primer barroco español. Fue concebido, pues, con la misión de sustituir definitivamente el co- De la nostalgia a la esperanza Desde entonces, este magno conjunto escultórico fue testigo de excepción de las andanzas de los peregrinos a la catedral, hasta que arribó su propio peregrinar que lo apartó de ese lugar privilegiado. En desuso y sometido a condiciones ambientales hostiles, el coro fue objeto de una degradación que minó por completo su estructura, conformada por dos órdenes de asientos, el primero con 35 sillas y figuras de medio cuerpo entre pilastras, y el segundo, con 49 y personajes de cuerpo entero entre columnas entorchadas. Hace dos años, el cabildo catedralicio y la Fundación Caixa Galicia interpusieron el basta a este proceso agónico cifrando la recuperación del patrimonio artístico en medio millón de euros. El importe de la entidad crediticia ha costeado once meses y miles de horas de ardua labor restauradora. Y ha supuesto, en palabras del presidente de la Fundación, Mauro Varela, el regalo idóneo a Santiago en el primer Año Jubilar del Milenio. Broche de oro del Xacobeo, el coro restaurado puede verse desde el jueves en San Martín Pinario, sede eclesiástica renacentista obra de Mateo López. Resucita falto de algunas piezas, mas espléndido, con la esperanza de advertir otra vez la presencia de su amada. Una a una, decenas de personas han recuperado 8.000 de las piezas del coro ABC