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52 Cultura LUNES 22 11 2004 ABC Millones de rostros recuperados Los seis millones de judíos exterminados en el Holocausto tenían nombre y apellido; habían nacido un día de un año, en un lugar, en un país; habían vivido una vida; se habían licenciado o trabajado en una fábrica; estaban casados, tenían hijos, y cara. Se trata de recuperar los nombres, de aparcar los números, de dar sentido humano a una muerte gratuita. Los responsables de la página web del Museo del Holocausto han incluido los tres millones de nombres en su contexto histórico, geográfico, lingüístico, convirtiendo cada nombre, cada dato en una minibiografía. El Museo del Holocausto pone nombre y apellidos a los números de las víctimas Una web reúne ya la historia de tres millones de judíos exterminados JUAN CIERCO CORRESPONSAL JERUSALÉN. ...Me gustaría que alguien recordara que aquí vivió una vez una persona llamada David Berger Eso escribió, en efecto, David Berger en su última carta desde Vilnius, la capital de Lituania, antes de ser asesinado en 1941. Su ambición, su ilusión, conocedor de la suerte que le esperaba sólo por ser judío, muy modestas: ser recordado en el futuro, más o menos inmediato, más o menos lejano, por su nombre, no por el número en que le convirtieron los nazis. David lo ha conseguido 63 años después. El Museo del Holocausto de Jerusalén, el impactante Yad Vashem, ha puesto nombre a más de tres millones de judíos asesinados por los nazis. Nazis que mataron a muchos más, a seis de los nue- ve millones de judíos que vivían en la Europa del Este, a dos de cada tres, según fuentes de la Cruz Roja Internacional y según los censos de antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Y lo ha hecho tras varias décadas de trabajo, la última, la más intensa; con un equipo de 1.500 personas; gracias a una inversión, sobre todo privada, de 22 millones de dólares... Hoy ve la luz, a través de la página web del museo, www. yadvashem. org, ese dramático esfuerzo. Queda mucho por hacer, nuestro objetivo es llegar a los cinco millones de nombres el próximo año dicen sus responsables. La carrera es contra el reloj en este intento desinteresado de reconstruir y recuperar los nombres y las historias de la vida de todos los judíos asesinados en el Holocausto. Se trata de una apuesta por el respeto mayúsculo a las víctimas. No queremos dejar ningún nombre en el olvido. Nuestro esfuerzo tiene varios objetivos pero uno es fundamental: con este trabajo, nadie, nadie, nadie podrá negar nunca la Shoah explica el presidente del Yad Vashem, Avner Shalev. Nos despojaron del nombre Cuando llegaron los nazis, nos despojaron de nuestros nombres y nos pusieron números. Aquí no borramos esos números, nunca borraremos nada de lo relacionado con el Holocausto, pero recuperamos los nombres de las víctimas apunta por su parte el profesor, Arthur Kurzweil, uno de los responsables de la iniciativa. Iniciativa bendecida asimismo por el Nobel de la Paz, Elie Wiesel, porque nos une con nuestros muertos pero también une a los vivos del pueblo judío. Refuerza las conexiones, las relaciones entre nuestras familias, ciudades, comunidades Esta Base de datos central de nombres de víctimas del Holocausto (así bautizada por los responsables de la Escuela Internacional para Estudios del Holocausto y la Sala de los Nombres) permite la búsqueda rápida de cada uno de los tres millones de nombres incluidos; facilita la creación y el envío de nuevas Páginas de Testimonio sobre víctimas que no estén registradas y proporciona nuevo material de investigación a los expertos en la materia. En los 50 años de existencia del museo, creado en 1953 por la Kneset para que la historia no pasara nunca la página de esta tragedia, se han contabilizado más de dos millones de Páginas de Testimonios. De ellas se ha sacado la mayor parte de la información para la puesta en marcha de esta página web. No será nada fácil llegar hasta los seis millones de nombres de los seis millones de víctimas judías del Holocausto. Muchas de esas víctimas desaparecieron en la URSS, en los países de Europa del Este; casi nada se sabe de los 437.000 judíos asesinados en Hungría, pero no ahorraremos esfuerzos promete ilusionado y orgulloso de lo conseguido hasta ahora, Alexander Avraham.