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28 Internacional LUNES 22 11 2004 ABC Afganistán dispara su producción de opio tras la caída de los talibanes b La droga afgana causará 10.000 muertes directas por sobredosis más otras 100.000 derivadas de enfermedades relacionadas, según cálculos de la ONU ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS CORRESPONSAL VIENA. Tres años después de la caída del régimen talibán, la producción de opio en Afganistán ha llegado a extremos cada vez más difíciles de controlar. El informe de la Oficina de la ONU para la Droga y el Delito (Onudd) presentado en Viena, señala que los campos afganos aportan ya el 87 por ciento de la producción de opio y de su principal derivado, la heroína, del mundo. Desde el pasado año, la superficie destinada al cultivo de opio creció un 64 por ciento. Sin embargo, la producción final ha sido sólo un 17 por ciento mayor que en el pasado ejercicio debido al efecto de la sequía y de las plagas. Sandeep Chawla, jefe de la oficina de Análisis de la Onudd, no dudó en asegurar que el cultivo de opio es una respuesta a la pobreza y una táctica de supervivencia para el 10 por ciento de la población nacional, que vive del cultivo de las amapolas de opio. Un porcentaje que no ha dejado de crecer pese a que los beneficios de los agricultores han descendido. Si en 2003 un campesino obtenía 425 dólares por un kilo de opio seco, este año esa cifra se ha rebajado hasta los 142 dólares por kilo. Un palestino fotografía con el móvil el cuerpo sin vida de Amer Banat, de 15 años, muerto en Nablus por el Ejército israelí EPA Poner fin al caos en Gaza y Cisjordania antes de las elecciones del 9 de enero. También a las operaciones militares israelíes. La comunidad internacional se moja. Colin Powell lo hace hoy Los Abus, contra las armas ilegales POR JUAN CIERCO. CORRESPONSAL 2.200 millones de dólares Son otros los que se llevan el plato fuerte del negocio de la droga en Afganistán. Hasta 2.200 millones de dólares obtuvieron unas redes de narcotráfico sobre las que, según Chawla, se sabe muy poco en cuanto a su organización y rutas. Según el informe de la Onudd, las 420 toneladas de heroína que han producido en 2004 los campos de opio afganos suministrarán de droga a 11 millones de adictos, de los cuales 1 millón padece sida. La droga afgana causará 10.000 muertes directas por sobredosis más otras 100.000 causadas por enfermedades, según calcula este organismo de la ONU. De momento, el remedio parece lejano. La producción de opio en Afganistán supone ya el 60 por ciento del PIB del país y amenaza con derrumbar los tímidos avances hechos para reconstruir el país. La falta de control del Gobierno afgano sobre las provincias y la fuerte corrupción apenas han permitido que funcionen los programas de erradicación. Desde la ONU se afirma que no ha habido ni suficiente tiempo ni apoyo para combatir este problema, ni para compensar los 30 años de caos que ha vivido el país. JERUSALÉN. Muchos son los pasos que los dos pesos pesados de la nueva dirección palestina, los dos Abus, como ya se les conoce por estos lares (Abu Mazen, presidente de la OLP y candidato in pectore de Al Fatah en los comicios; Abu Alá, jefe de Gobierno) tienen que dar antes de llegar al 9 de enero, fecha elegida para la celebración de las primeras elecciones presidenciales en los Territorios Ocupados desde 1996. Pero todo recorrido tiene un primer paso sin el que sería imposible el segundo. Y ese primer paso para los Abus, para Abu Mazen y Abu Alá, no es otro que poner fin cuanto antes a la anarquía que reina desde hace meses en Gaza y Cisjordania. El problema de las armas ilegales Anarquía alimentada por un caos de armas ilegales. Armas ilegales que pasan de mano en mano, de la mano de los policías palestinos a la de las bandas mafiosas, de las bandas mafiosas a los grupos radicales, de los grupos radicales a las organizaciones terroristas Lo primero que tenemos que hacer es confiscar las miles de armas ilegales que circulan por todos lados y reorganizar nuestros servicios de seguridad Palabras de los dos Abus. En Gaza, donde Abu Mazen vivió en primera persona hace una semana el caos al que él mismo hace referencia. En Ramala, donde Abu Alá se ha puesto al frente, tras la muerte de Yaser Arafat que todo lo dirigía, del Consejo Nacional de Seguridad, organismo encarga- do de llevar a buen puerto tan compleja tarea antes del 9 de enero. Con un objetivo aludido asimismo por ambos: Los palestinos deben sentirse seguros en sus ciudades Pero eso no depende tan sólo de las buenas intenciones y posteriores acciones de la nueva cúpula de la ANP. Israel debe jugar aquí un papel fundamental y debe hacerlo con mano izquierda, con gestos positivos, con algún que otro guiño de complicidad. No acaba Tel Aviv de sentirse cómodo en ese papel. Cuesta poner el freno. Ayer se contaron cinco palestinos muertos. Tres en una redada nocturna en Ramala; dos en Gaza. Más leña al fuego que quieren apagar los dos Abus. Aguas pues turbulentas por las que intentará navegar, antes de abandonar definitivamente su barco de la secretaría de Estado norteamericana dentro de unas semanas, Colin Powell. La ca- ra amable de la Administración Bush, al menos en esta región, se reúne hoy primero con Sharón y Silván Shalom en Jerusalén. Su objetivo, abrir el puño de Tel Aviv. Que Israel facilite la celebración de las presidenciales. Que retire para ello sus tropas de las ciudades palestinas; que permita votar a los palestinos de Jerusalén Este; que se levanten los controles de carreteras; que sea posible la libertad de movimientos; que se limiten en la medida de lo posible las operaciones militares israelíes; que se coordine la evacuación de Gaza con la nueva dirección de la ANP... Las exigencias de los Abus Después, Powell se dirigirá a Jericó. Y allí oirá cómo Abu Mazen y Abu Alá le exigen un compromiso para, tal y como dice la Hoja de ruta el estado palestino, justo, digno, viable, nazca en 2005 y no a lo largo del segundo mandato de Bush, como apuntó el recién reelegido inquilino de la Casa Blanca. Cuanto más tarde en crearse nuestro estado, más tierra palestina pasará a manos de Israel pronostican lo Abus, quienes solicitan asimismo la liberación de los prisioneros, entre ellos la de Marwán Barghuti. Exigencias, muchas. De doble dirección. También para los palestinos. Lograr un alto el fuego; poner fin a los atentados, a la corrupción, al caos, a las armas ilegales. Y es que muchas veces el sempiterno conflicto entre palestinos e israelíes no es sino una pescadilla que se muerde la cola. Tanto Abu Alá como Abu Mazen creen que los palestinos deben sentirse seguros en sus ciudades Cuanto más tarde en crearse nuestro estado, más tierra pasará a manos de Israel pronostican los Abus