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ABC LUNES 22 11 2004 Internacional 27 La Comisión Barroso abre hoy su mandato vigilada muy de cerca por la Eurocámara El equipo dirigido por el portugués es el más nutrido e inexperto de la historia ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Aunque la Comisión Europea que preside el portugués José Manuel Durao Barroso entra hoy mismo en funciones, da la impresión de que lleva ya una larga temporada en el cargo. No en vano, ha tenido que superar una crisis grave ante el Parlamento Europeo y todo parece indicar que la legislatura que ahora comienza va a estar plagada de obstáculos para este dirigente portugués, que está al frente de un numeroso colegio integrado por veinticuatro comisarios. Los operarios han estado todo el fin de semana trabajando para tener por fin listo el edificio Berlaymont de Bruselas, la emblemática sede de la Comisión Europea que llevaba trece años de obras para eliminar el amianto que fue empleado en su construcción inicial, en 1967. Después de una sucesión interminable de retrasos en la ejecución de las obras, los constructores han sido los únicos que han agradecido los efectos de la crisis política que ha impedido que la nueva Comisión entrase en funciones el primero de noviembre, como estaba previsto. se olvidado de la famosa foto de las Azores es previsible que el presidente tenga un mandato tormentoso. Ratificación de la Constitución Su primer asunto importante serán las perspectivas financieras 2007- 2013, que todavía no han sido aprobadas y de las que dependen los presupuestos que deberá gestionar en la última parte de su mandato. Sin embargo, el más peliagudo de los problemas que podría tener que afrontar sería la crisis que se produciría si alguno de los veinticinco países no ratifica la Constitución Europea. El asunto que durará más allá de su gestión serán las negociaciones con Turquía. José Manuel Durao Barroso ABC Veintidós días de retraso Los veintidós días de retraso debidos al bloqueo de una parte del Parlamento Europeo contra el italiano Rocco Buttiglione, lo que obligó a Barroso a rehacer su equipo, son la señal más evidente de que esta Comisión no ha empezado con buen pie en sus relaciones con el Legislativo. Es cierto que Barroso obtuvo más votos para el conjunto de su equipo en la ratificación ante la Eurocámara, el pasado viernes, que en la votación de su investidura en julio, pero los diputados se han crecido y han logrado el compromiso político (sin sustento legal) de que podrán pedir la dimisión individual de cualquier comisario. En realidad, esas peticiones de dimisión se produjeron ya en el mismo debate de investidura, esta vez contra el comisario francés Jacques Barrot, al que se le reprocha haber sido condenado por financiación ilegal de partidos políticos, delito del que fue amnistiado y del que no informó en su biografía. Ayer mismo, Barroso le ordenó que informase de todo por escrito para evitar una crisis que habría estallado ya si la acusación no hubiera partido de un grupo tan aislado como el de los independentistas británicos, que piden la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Aunque los representantes de los diez nuevos países que ingresaron en mayo ya estaban de forma simbólica en la Comisión Prodi, Barroso será el primero en vérselas con un equipo tan numeroso y formado en muchos casos por dirigentes con muy poca experiencia europea. Con un grupo socialista en la Eurocámara que parece no haber-