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4 Opinión LUNES 22 11 2004 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Pablo Planas (Reportajes- corresponsal político) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO ZAPATERO NO PUEDE ADA vez parece más nítidamente dibujada la incapacidad del Gobierno de Rodríguez Zapatero de salir del atolladero al que ha conducido las relaciones bilaterales con Estados Unidos y del aturullamiento en el que ha sumido su política exterior. El rosario de torpezas e impericias diplomáticas desplegado en estos siete meses (al que ha contribuido más de un miembro del gabinete) tuvo ayer como consecuencia lógica el reconocimiento implícito por parte del presidente del Gobierno de que ha depositado en Su Majestad el Rey la recuperación de la confianza y la colaboración amistosa que han de presidir las relaciones con un país aliado, que además es la única superpotencia mundial. Zapatero dio a entender que le hará llegar mensajes a Bush, a través de Don Juan Carlos, en el encuentro que éste mantendrá con el reelegido presidente estadounidense, que aún no le ha devuelto la llamada que el jefe del Ejecutivo español le hizo poco después del martes electoral. En este punto, y aunque no se trate de un asunto tan trascendental, cabe recordar que ya durante la Cumbre Iberoamericana de Costa Rica, Don Juan Carlos hubo de llamar personalmente al presidente argentino, Néstor Kirchner, para que acudiera al mencionado cónclave, consciente de lo relevante de su asistencia al ser Argentina uno de los países que aglutina buena parte de las inversiones españolas en la región. Parece evidente que la diplomacia española, que ha de descansar sobre el Ejecutivo que gobierna el país, sus intereses y sus asuntos, estuvo manifiestamente dormida para garantizar en ese foro una más nutrida representación de dirigentes de países en los que España se juega sus intereses. El presidente del PP expresó la imagen de la Cumbre Iberoamericana de forma muy directa: No ha ido ni el Tato afirmó Rajoy, quien pudo haber elegido C otras palabras más académicas para referirse al evento, aunque no se le puede negar que se entendió perfectamente lo que quiso decir. Menos comprensible es la reacción del PSOE al exigirle disculpas por haber ofendido con sus palabras la presencia de los Reyes en San José. Habría sido más razonable dejar al Monarca fuera de la polémica y haber dado una respuesta política y una explicación del papel jugado- -si es que lo hubo- -por nuestra diplomacia en los preliminares de la Cumbre. Pero al meter la figura del Monarca por medio de la réplica, y con la certeza de que Rajoy no estaba pensado en Don Juan Carlos al criticar el saldo de asistentes, los socialistas han descubierto de nuevo sus inquietantes carencias. El Gobierno debería reflexionar sobre por qué ha tenido que echar mano del Rey, y que no puede seguir haciéndolo eternamente. El prestigio mundial de Don Juan Carlos se ha cimentado en la proyección histórica de su papel moderador y arbitral durante la transición y la consolidación democrática. El título de mejor embajador expresa el simbolismo inherente a un Monarca que ha sabido asociar a su persona la mejor idea de España, moderna, fuerte y democrática. Su instinto político, su oficio internacional y el buen feeling que despierta en cualquier despacho presidencial del mundo no eximen al Gobierno de sus obligaciones diplomáticas. Por eso, Zapatero debería quedar advertido de que el capital histórico acumulado por el Rey no está a disposición de sus limitaciones y carencias, ni es un instrumento de reparación de la mediocridad de nuestra política exterior o del confusionismo en la política interior. La responsabilidad en estos ámbitos es del Ejecutivo y no es bueno que se distorsionen los límites dispuestos por la Constitución, para no incurrir en mistificaciones inadecuadas. MIRANDO A ASIA IENTRAS la diplomacia española naufraga en la Cumbre Iberoamericana de Costa Rica, la atención del continente está volcada en Santiago de Chile en la reunión del Foro de Cooperación Económica Asia- Pacífico. Los países iberoamericanos, exportadores de materias primas y productos industriales básicos, buscan en Asia mercados e inversiones para que sus economías puedan crecer, su principal preocupación tal y como señala una reciente encuesta de Naciones Unidas, y amortiguar así sus problemas de pobreza. Europa les ha cerrado la puerta con una política agraria común que es considerada un gran agravio, y semuestra demasiado ocupada con hacer funcionar la Ampliación como para entender que el centro neurálgico del mundo se está desplazando hacia el Pacífico. Que en Santiago estuvieran reunidos los presidentes de Estados Unidos, China, Rusia, Japón y México es una buena prueba deello. Pero mientras el Gobierno español siga empeñado en entender la política exterior como si fuera un partido de fútbol de máxima rivalidad entre Europa y Estados Unidos, corremos el riesgo de que nos pase como al Real Madrid en el Camp Nou. El presidente Bush ha apostado por elevar la temperatura política de las reuniones de la APEC. Ya no son sólo discusiones económicas las que centran los debates. La liberalización comercial y la búsqueda de un acuerdo para sacar adelante la ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio, siguen teniendo su papel en la identidad colectiva de la APEC. Pero Estados Unidos está buscando nuevos aliados en un mundo crecientemente complejo y multipolar en el que las viejas potencias coloniales europeas permanecen ancladas en esquemas institucionales nacidos de la Segunda Guerra Mundial. Y está utilizandolas relacionescomerciales como estrategia política. Para conseguir aliados en la lucha contra el terrorismo o en el control de las armas nucleares ha abierto su mercado doméstico a Asia de una forma tal que prácticamente explica por sí sola el déficit comercial americano no petrolero. Y si los países americanos no se han aprovechado de la Iniciativa de las Américas, que propone la creación de una Zona de Libre Cambio en todo el continente para el año 2005, es porque siguen anclados en discusiones ideológicas y nacionalismos empobrecedores. Pero los más pragmáticos como México y Chile ya disfrutan de un trato comercial preferencial. No les ha obligado a bajar la cerviz en asuntos internacionales, sólo a mostrar comprensión por los problemas de los aliados y a no alegrarse con sus desgracias. Mientras los europeos seguimos acusando a la Administración norteamericana de unilateralista y contraria a la legalidad internacional, se van forjando nuevas alianzas y solidaridades de las que permanecemos ausentes. Si no cambiamos el rumbo, descubriremos que no es Bush el que está solo, sino la Unión Europea. M VAIVÉN SOBRE EL DIVORCIO E L Gobierno vuelve a rectificar. Dos meses después de la aprobación en Consejo de Ministros del Anteproyecto de Ley para la modificación de la regulación del divorcio en el Código Civil, prepara modificaciones al texto que aprobará el próximo viernes. Las presiones de la vicepresidenta Fernández de la Vega no han podido ser resistidas por el ministro de Justicia, López Aguilar. El nuevo texto, fruto de las exigencias de las organizaciones de mujeres separadas, aumenta las trabas a la custodia compartida de los hijos y establece la regulación de la causalidad pero sólo durante el litigio ante los tribunales. Así, no se modifica el principio de la celeridad, pues sigue bastando la libre decisión de los cónyuges, sino que sólo se establece la relevancia de la determinación de la culpabilidad cuando el litigio llegue a los tribunales. Para la determinación de la custodia, se obliga a los jueces a tener en cuenta, además del interés del menor, la paz familiar y que no concurran circunstancias de violencia. El Gobierno vuelve a exhibir sus vaivenes, su falta de criterio y sus divisiones internas, así como su fragilidad ante las presiones. Aunque no se vulnere ningún precepto legal, la reforma debería haber sido debatida antes de enviarse al Consejo de Ministros, y no informar sobre ella y recabar opiniones una vez aprobada en dicho Consejo. Por otra parte, las críticas, entre ellas las de las asociaciones de padres separados, no se han hecho esperar, pues la regulación parece descansar en una especie de presunción de culpabilidad de los varones. No estaría de más, como sucede en otras legislaciones, el análisis y la búsqueda de soluciones a las rupturas familiares y la creación de Centros de Orientación y Terapia Familiar. También en esta materia es prioritaria la prevención del mal antes que su curación traumática. Estamos ante las consecuencias de la improvisación, la debilidad y la falta de criterio.