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100 Deportes BARCELONA- REAL MADRID EXHIBICIÓN DE LOS AZULGRANA ANTE UN RIVAL ENCOGIDO DOMINGO 21 11 2004 ABC Xavi dirigió la fiesta y Guti no pudo ser timonel en un Madrid sin rumbo El barcelonés fue la conexión de Ronaldinho; el madrileño se sintió solo entre tanto marasmo TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Xavi Hernández (Tarrasa, 25- 1- 80) le ganó la partida y el partido a Guti (Madrid, 31- 10- 76) como el Barcelona le ganó al Real Madrid. Ambos jugadores fueron el reflejo del encuentro. No tanto por deméritos de Guti como por méritos de Xavi y de sus compañeros. El catalán pudo jugar. El madrileño, como su equipo, no tuvo opción, porque nunca tuvo el balón. El azulgrana llevó el timón del partido porque su equipo dirigió el encuentro. No hubo el dilema de si fue primero el huevo (Xavi) o la gallina (el Barcelona) Todos los hombres de Rijkaard dominaron desde un principio, ante un rival encallado fatalmente en el Prestige de su terruño. No sólo fue Xavi el culpable de ese mando. Los locales embotellaron tanto al Real Madrid que el balón duró poco en los pies del medio centro de la selección española, hasta el punto de que Ronaldinho se convirtió en su conexión perenne. Fue coger y tocar a la primera, hacia las botas del brasileño, hacia el borceguí del artista. Ni el Real Madrid ni su capitán consiguieron coger nunca las riendas del espectáculo. Incluso, pareció que el madrileño se escondió en algunos momentos cuando la defensa buscaba organizadores. Se ahogó entre tanto marasmo, al observar que Zidane y Beckham tampoco ayudaban. El nuevo balón amarillo y azul estaba comprado por los caseros. En medio de ese imperio barcelonista, en el epicentro de esa agonía general de los blancos, Guti tuvo que agarrar a Deco para evitar una escapada. Le costó una amonestación. Y junto a Samuel cometería posteriormente el penalti sobre Eto o que escenificó la goleada. El capitán blanco nunca pudo ejercer en el campo. Sólo en la manga. Para Xavi fue más fácil a cada minuto que pasaba. La superioridad del Barcelona fue tal que dio siempre el balón al primer toque. Por eso dio la sensación de que no estaba en el césped. El gran secreto de esa realidad era que el líder jugó siempre a doble velocidad que el segundo clasificado. Voló tanto que el Real Madrid sólo lo vio pasar. Xavi, siempre por delante de Zidane AFP Xavi, toque a doble velocidad Enfrente, Guti quiso y no pudo. El pivote madridista ni osó competir con su enemigo. De hecho, ni se cruzaron, pues debió retrasar su posición ante el acoso adversario. Jugó bien casi todos los balones que tocó (41) y cortó dos peligrosos ataques del líder, pero sus intentos de creación de juego se vieron truncados por sus compañeros, incapaces de enlazar tres pases seguidos con la pelota en su poder, incluido Zidane. Se presumía que Guti tomaría más galones después del segundo tanto azulgrana, que el apagado Madrid de las estrellas reaccionaría, aunque sólo fuera para lucir su pedigrí. No fue así. Con el paso de los minutos, José María Gutíerrez se hundió junto a su equipo. Undiano Mallenco, tan bien como el Barcelona T. G. -M. El Barcelona lució a doble velocidad, pero se encontró con un competidor inesperado. Undiano Mallenco (Pamplona, 8- 10- 73) se erigió en la otra figura del encuentro. Este colegiado promete. Debutó en Primera en el año 2000 y en su quinta temporada, a sus 31 años, se ha convertido en el número uno de los jueces españoles. Realizó un arbitraje perfecto, bien es cierto que ayudado por los dos equipos. Especialmente por el Barcelona, que con tanta superioridad eliminó tensiones y regateó polémicas en las áreas, porque entró en ellas sin oposición, como si fueran suyas. Sólo hubo una pequeña acción polémica en un área, una caída de Larsson ante Samuel que pareció eso, caída. Así lo sancionó el navarro. El penalti señalado, cometido por Samuel y Guti sobre Eto o, fue claro- -agarrón y derribo- -y no hubo ni protestas. Sensacional en la ley de la ventaja Undiano aplicó excelentemente la ley de la ventaja, de tal forma que dejó jugar y mantuvo vivo el ritmo del juego en todo momento, para deleite azulgra- na y sufrimiento del Real Madrid. La otra virtud del colegiado, tan excelsa como el fútbol del vencedor, fue el control que ejerció en el partido. Se impuso con personalidad. Indicó a los jugadores que se levantaran cuando consideró que no había falta y negó con su mano cuando otros solicitaron un castigo. No necesitó ayudarse de las amonestaciones para controlar a los jugadores. Sólo mostró dos cartulinas, a Guti y a Ronaldo, por entradas claras. Cumplió el augurio de los grandes: pasó inadvertido. Pero lo hizo tan bien que hay que lucir su brillantez. ASÍ JUGÓ EL BARCELONA E. O. VALDÉS: sin calificar. Un par de salidas fuera del área. No tuvo que hacer ninguna parada de mención. BELLETTI: notable. Reapareció y realizó una gran primera parte. Como un extremo entró por su banda y sus centros laterales siempre crearon problemas en la zaga blanca. Agobió a Zidane y descentró a Roberto Carlos. Algún problemilla atrás. PUYOL: sobresaliente. Inconmensurable en la primera parte que fue cuando el Madrid se acercó algo por su zona. Sentido de la anticipación, velocidad, potencia... Anuló a Ronaldo y siempre mantuvo su posición defensiva adelantada. OLEGUER: notable. Menos presente que Pu- yol pero pulcro en todas sus acciones. Se entiende perfectamente con su compañero y le cubre las espaldas. Bien por alto. GIO: notable. En la primera parte tuvo algún problema defensivo con Figo: le pillaba siempre con muchos metros a su espalda. Muy activo en ataque, aprovechando los huecos que le deja Ronaldinho. Preciso en el segundo gol. Acabó de centrocampista cuando entró Silvinho. MÁRQUEZ: notable. El comodín. Nunca pierde la posición, se metió entre los centrales y barrió todos los balones que pasaron por su zona. Apretó bien en la presión y mantuvo más el sitio que en partidos anteriores. XAVI: sobresaliente. Otra demostración de lo que debe ser un centrocampista moder- no. Dinámico con y sin balón, moviéndose continuamente para evitar la vigilancia del contrario y con una habilidad para mantener el balón hasta el momento de jugarlo al compañero mejor colocado. El Camp Nou le despidió en pie. No era para menos. DECO: notable. Algo fallón en el pase al principio, pero siempre dispuesto a ofrecerse e intentarlo otra vez. Técnicamente tiene todos los recursos del buen futbolista y físicamente su constancia agota a los que le rodean. Tuvo un par de ocasiones para remates claros y se recreó demasiado. LARSSON: bien. Comenzó como extremo derecha pero no muy pegado a la banda e intercambio posiciones con Eto o. Está más cómodo en el centro donde tiene más posibilidades de remate, que es lo suyo. Importante en la presión a la salida del balón. ETO O: notable. Su primer gol fue fruto de la constancia y la confianza que tiene. Con el balón controlado sembró el pánico entre los defensores blancos. Buenas acciones individuales y mucho trabajo de desgaste. RONALDINHO: notable. Cada vez que tiene el balón intenta algo distinto. Pases espectaculares, especial visión del juego. No pierde casi nunca su posición en la izquierda. INIESTA: bien. Salió con el partido decidido y jugó con el desparpajo que le caracteriza. DAMIÁ: bien. Tiene fuerza y sabe qué hacer con el balón. No desentonó cuando entró. SILVINHO: sin calificar. Unos minutos para entrar en juego después de su lesión.