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ABC DOMINGO 21 11 2004 99 Deportes BARCELONA REAL MADRID 3 0 El equipo español, con un Sergio García genial, alcanza el primer puesto en la Copa del Mundo de golf Un excelso Barça barre a un Madrid menor Exhibición futbolística de los azulgrana, muy superiores siempre a un equipo blanco encogido Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Belletti (Damiá, m. 71) Puyol, Oleguer, Van Bronckhorst; Xavi (Sylvinho, m. 85) Márquez, Deco; Larsson (Iniesta, m. 71) Eto o y Ronaldinho. Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Míchel Salgado, Pavón, Samuel, Roberto Carlos; Figo, Beckham (Owen, m. 53) Guti, Zidane (Celades, m. 77) Raúl (Solari, m. 84) y Ronaldo. Árbitro Undiano Mallenco. Amarilla a Ronaldo y Guti. Goles 1- 0, m. 28: Eto o. 2- 0, m. 42: Van Bronckhorst. 3- 0, m. 75: Ronaldinho, de penalti. ENRIQUE ORTEGO BARCELONA. Este Barça es un líder de verdad. Este Barça es un equipo que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Este Barça se encuentra tan convencido del fútbol que lleva dentro que lo desarrolla en cada momento del partido y en cada metro del terreno, más allá de quien sea el adversario. Este Barça, en definitiva, es el mejor conjunto de la Liga. Todos los demás se antojan japoneses a su lado. Incluido el Real Madrid, o al menos el Madrid que se asomó atemorizado por el Camp Nou y ya se marchó al descanso con el partido perdido y la sensación de que el rival le había pasado por encima cual rodillo. Nada arredra a los de Rijkaard. Ante el enemigo por excelencia el Barça fue más Barça que nunca. La defensa adelantada, no más de quince metros por detrás de la divisoria. Intratables Puyol y Oleguer. Dos laterales, Belletti y Gio, que son extremos. Un medio centro, Márquez, que maneja espacios y cubre posiciones para que los demás se sientan más desahogados. Dos interiores, Xavi y Deco, de ida y vuelta. Y arriba, tres delanteros- -Larsson fue titular en perjuicio del tocado Giuly- -que llevan el peligro cosido a sus botas. Son tres ardillas que no paran quietas. Ahora por la derecha, ahora por la izquierda, ahora por el centro. En resumen un máquina de hacer fútbol. Ronaldinho y Eto o celebran, cara a la afición, la exhibición de fútbol del Barcelona ante el Real Madrid LO MEJOR LO PEOR AP El fabuloso momento de forma del Barcelona, capaz de mantener su sistema de juego ante cualquier rival contra por lo lejos que estaban sus hombres del área contraria. Mientras que el Barça llegaba por todas partes, el Madrid sólo se acercó con peligro un par de veces en la primera parte: un centro- chut de Roberto Carlos, que sacó Belletti, y un contragolpe mal ejecutado por Beckham con Ronaldo en posición de remate. Metió demasiado atrás su línea defensiva el equipo blanco. García Remón colocó a Beckham y Guti en la misma línea de juego. El inglés cuidaba la parcela derecha y el madrileño, la izquierda, y ahí esperaban a Xavi y Deco que, indistintamente, entraban por un lado y otro. Especialmente desacertado Beckham, fuera de forma e impreciso con el balón en los pies. Zidane aportó poco porque estuvo más pendiente de co- El temor que atenazó al Real Madrid, de forma especial después del error de Roberto Carlos en el primer gol rrer detrás de Belletti que de servir de enlace entre líneas. Aunque ya pudo marcar antes, casi media hora se hizo esperar el gol azulgrana y fue un regalo de Roberto Carlos, que con toda la ventaja quiso dejar el balón a Casillas y Eto o les dejó a ambos con el molde. Un error imperdonable en un jugador de la experiencia del brasileño. El segundo cayó en pleno festival azulgrana, cuando el Madrid había bajado los brazos incapaz de superar el golpe del primero. Un tanto reflejo de los dos equipos. Uno, capaz de hilvanar tres toques seguidos ¡dentro del área contraria! y otro, que lo tolera con imperdonable parsimonia. Con el partido ganado en el primer tiempo, el Barça mantuvo en el segundo sus constantes vitales, pero presio- Encerrados en un refugio sin salida Ni un segundo para la especulación. El Barça no entiende de los clásicos momentos de tanteo que presiden los comienzos de los duelos. Se lanzó hacia la puerta de Casillas como si tuviera prisa por demostrar que hoy por hoy es infinitamente superior al Madrid. Los de García Remón tuvieron que cerrar filas para evitar males mayores. Un repliegue casi absoluto en su campo que dejaba al equipo lejísimos de la puerta de Valdés y, además, sin capacidad para dar tres pases seguidos y salir de su refugio. Ni cuando el Barcelona perdía el balón podían montar la nó un poco más atrás, eso sí con su línea defensiva adelantada para achicar espacios, y le tendió al equipo blanco la posibilidad- trampa de que se fuera hacia delante para rematarle a la contra. Ni siquiera lo intentó el rival, incapaz de tener el balón y rearmarse. Se gustaban los azulgrana según pasaban los minutos y saboreaban su superioridad y su victoria. Se recrearon en acciones individuales adornadas con tacones, caños, sombreros... ante la impotencia absoluta de los madridistas. García Remón, desesperado y con más de media hora por delante, se jugó la baza de Owen y el equipo regresó al dibujo de cuando Beckham estaba lesionado y entonces fue cuando se descompuso del todo. Comenzó a romperse en dos mitades. Cinco por detrás del balón y cinco por delante y el Barcelona continuó jugando a su antojo, incluso con más espacios que el primer tiempo. Hasta que llegó el penalti y el tercer gol de Ronaldinho. Pocas veces en un Barça- Madrid se ha visto tanta diferencia. Los siete puntos que les separan en la Liga, incluso pueden ser pocos para la distancia futbolística que existe hoy entre uno y otro.