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ABC DOMINGO 21 11 2004 Los domingos 69 Por civilizado que sea el nacionalismo siempre ejerce una violencia sobre el individuo y la realidad La dosificación de transferencias a las Comunidades ha instaurado un programa político basado en la reclamación que votar es relativo y, además, hay tantas elecciones seguidas que al final en unas municipales se vota contra la guerra. Entonces una propuesta emocional de liberar una patria oprimida es estimulante. -La Constitución, ¿fue una imposición? -No, todos estuvieron de acuerdo, aunque los vascos digan ahora que no. Hubo un momento de ilusión, España era amable. Luego vino la política. ¿Por qué en España tiene prestigio algo tan denostado fuera como el nacionalismo? -Por más que lo intenten, eso no viene de la guerra, sino del tardofranquismo. Cuando se auguraba el fin, los partidos se reservaron para el después, mientras que los nacionalistas, que veían que con la democracia se les acababa todo y necesitaban crear una base social antes, encontraron el campo de juego vacío y crearon el mito del antifranquismo y el nacionalismo de izquierda y libertador. ¿Todos los nacionalismos son iguales? -No, hay circunstancias y orígenes muy diversos. Ahora todo nacionalismo implica violencia, aunque pueda ser muy correcto y civilizado, porque busca imponer, forzar una visión sobre otra y necesita excluir. Eso es violentar por lo menos la realidad. ¿Y el españolismo? -El nacionalismo siempre suscita el EFE La institucionalización y el subsidio han empobrecido a la cultura catalana como también a la española Venimos de una historia nada simple y es difícil asumir tanto que no se puede replantear todo, como que nuestra historia del libro de primero de bachiller era una simplificación, que unos y otros tenían sus propias historias distintas. Vascos que han hecho España ¿Qué identidades tenían unos y otros? -No, esto de las identidades es un fenómeno muy reciente, salvo en las elites, algo del XIX. Antes nadie hablaba de lo que era. La Carmen de Merimée, que además era vasca, es la simplificación española hecha por un turista. Fíjese que quizá los vascos son los que más han hecho España, los que hicieron la reconquista, conquistaron América y fundaron el Estado moderno actual. ¿Y Franco pasaba por allí? -Franco dijo levantarse para evitar la desintegración de España, pero- -al contrario- -eso unió a todos, nadie aprovechó para declararse neutral o hacer la paz por su cuenta. Luego Franco dio mucho color al regionalismo, como en la URSS, es algo muy de imperio que muestra a sus pueblos. Y ciertamente ha habido restos absurdos de una concentración de poder que tuvieron su origen en necesidades espirituales y fundacionales de un Estado, pero que eran caducos. Ahora, me resulta abusivo oír frivolidades como la palabra genocidio referida a la cultura. y tú peor Pero el nacionalismo es reivindicativo, mientras que el centralismo será lo que sea pero no reivindica nada. Franco era otra cosa, él sí reivindicaba: un lugar para España en la historia y a ser posible para él también. Franco sí era nacionalista, sí entendía que España había sido desposeída y requería algo. Para lograrlo sólo se le ocurrió algo tan español como importar una ideología extranjera, el fascismo, y ponerle unos uniformes vasco- navarros. -El Tripartit refleja un malestar catalán mayor que hace 20 años. -Alguien dijo que contra Franco vivíamos mejor. Cuando todo se normaliza empieza la competición, en ésta se usa más la brocha y el trazo grueso. Esto, el victimismo y los repetidos retrasos en el ritmo de transferencias a las comunidades han instalado un programa político basado en la reclamación. Creo que es evidente que la diferencia está en matar o no matar y, por ejemplo, en el País Vasco por razones de identidad se han cometido hechos de sangre. ¿Por qué los catalanes se sienten mal entendidos? -Dirá los políticos, porque al margen de esas reivindicaciones y deudas históricas, con las que nos han recreado una España dolorida y enfrentada, la gente se entiende muy bien y se trata con una gran cordialidad. Ahora, hay mayor recelo en la España castellana hacia los catalanes que hacia los vascos. Somos una cultura de comerciantes, siempre vendiendo y comprando, un tanto precariamente, resulta un poco falsa. Como nos conocemos poco funcionan las leyendas urbanas, todo el mundo conoce a uno al que no le vendieron en una tienda por no hablar catalán. ¿Qué ha cambiado del alcalde al president Maragall? -Que ahora tiene que hacer de Maragall y de Pujol. ¿Cuál de los dos le ha dado la Creu de Sant Jordi a Boadella? -Boadella, con sus razones, la ha rechazado educadamente. Yo también la tengo, pero no soy yo nadie importante para hacer algo así, hay que tener una gran seguridad en uno mismo para eso. -En 1992 Maragall logró una Barcelona muy de todos. -El éxito de la Barcelona olímpica sorprendió a la empresa y hasta a los trabajadores de la empresa que éramos los barceloneses y todos. Sacó la fiesta de los estadios y la llevó a la calle, pero es que además salía agua del grifo y las cosas funcionaban. Barcelona y las ciudades españolas en general descubrieron que tenían algo que vender que pocos tienen: una mezcla amable de vida pública y vida privada que no habíamos valorado suficientemente. La imagen de Barcelona hizo un gran favor a todos los españoles. -Entonces no hacía falta sacar a Companys de su tumba. -Guerra Civil y dictadura serán temas recurrentes porque se decidió no saldar responsabilidades, que además se remontaban a 40 años atrás. Para suplirlo se hacen actos simbólicos de reparación, que pueden resultar absurdos pero para la víctima son importantes. Ahora se exige que el gobierno pida perdón, pero ¿quién? ¿y a quién? De repente todos se buscan un abuelo que en la guerra hizo esto o aquello, se vende el absurdo de que fue una guerra de España contra Cataluña; eso sí, pagada por empresarios catalanes. 65 años después los jóvenes necesitan eligir bando en la guerra como si fuera un equipo de fútbol. Hay una gran falta de compromiso con la realidad.