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ABC DOMINGO 21 11 2004 Los domingos 61 2004 2002 2004 2002 Del chapapote al percebe. José Nuñel, presidente de los mariscadores de Corme, sonriente con el género en la mano... y desesperado con el infierno bajo sus pies ganos. El patrón mayor se queja de que los intereses de la deuda ya han generado nuevos intereses, así que no sé cuándo será rentable este negocio pero mientras su embarcación pone rumbo al grupo de artefactos que flota en el mar le pierde la pasión, y empieza a hablar del diminuto de las long lines (traducido: los minúsculos mejillones que se siembran en las líneas de cultivo para que empiecen su crecimiento) de los cuatro tamaños de bicho y su colocación en mini bateas y bateas, de cómo se recogen las cuerdas sobrecargadas y se redistribuye el producto para que engorde bien... Hacen falta 18 meses para lograr un mejillón comercial. Isidoro rompe la concha de uno de buen porte y pasa la uña delicadamente por la carne del animal. Todo esto son huevos. Miles de ellos. Cuando los mejillones los sueltan en primavera, una marea de crías se distribuye por la bahía Una marea de esperanza que queda prendida en las cuerdas limpias. son mariscadores veteranos, incluyendo algunas mujeres con edad de ser abuelas que se mueven como gatas en este terreno resbaladizo. Se ponen el neopreno, cogen la ferrada (herramienta que usan para arrancar el percebe de la roca, básicamente un palo con una gran espátula en la punta) y echan a andar monte abajo, hasta llegar a las piedras. Somos unos cien explica José Nuñel, el presidente de los mariscadores de Corme. La mitad venimos por tierra y la otra mitad por mar, para acceder a los pequeños islotes Hasta mediados de octubre habían conseguido extraer 22.787 kilos de percebes (que se vendieron por 454.492 euros) Si el final de temporada se da bien, llegarán a los 40.000 kilos. No está mal, ¿verdad? Aunque la abundancia tira los precios En efecto, no está mal. Sobre todo por el infierno que se vivió aquí hace dos años. Nuñel se ve en una fotografía sacada en diciembre de 2002. Aparece vestido con un mono blanco pringado de fuel y con el gesto crispado por la desesperación. El decorado a sus espaldas es el Roncudo, la mejor reserva del mundo de este fruto de mar. Los acantilados donde el mar pega más fuerte y los percebes se hacen más testos más duros y compactos. El caviar del marisco. Esa zona está hoy limpia, pe- Touriñán fue el cabo del miedo hace dos años. Los mismos percebeiros que recogían bolas de fuel arrancan hoy los frutos del mar prendidos a las rocas Si los mariscadores han recibido ayudas, ¿por qué los mejilloneros no hemos visto un duro? se pregunta el patrón mayor de Corme El Roncudo, la mejor reserva de percebes del mundo, se guarda para época navideña. El año pasado, el kilo llegó a venderse a 125 euros El caviar del marisco Los percebeiros llegan a pie o en coche a lo alto de los acantilados de O Canteiro. Enfrente está Corme mirándose en un mar como un plato. El día, espléndido, promete una buena faena. Hay chavales jóvenes, pero la mayoría ro no la tocaremos hasta Navidad. El año pasado, el kilo de percebes del Roncudo se vendía a 125 euros (unas 20.000 pesetas) Entre los percebeiros que se afanan en O Canteiro está Rita, una valiente mujer que echó el resto quitando chapapote hasta que los vómitos y los mareos la retiraron de la pelea. El médico le dijo entonces que estaba embarazada. Más tarde perdió el bebé, pero volvió a quedarse en estado y alumbró una niña que es un símbolo de la renovación de su mundo. exclama Rita para avisar a sus compañeros de que viene una ola con malas intenciones. Los percebeiros se ponen a salvo y, cuando pasa el peligro, continúan arrancando piñas de percebes con las ferradas. Depositan el marisco en una pequeña bolsa de red colgada en la cintura. Una vez llena, vacían su contenido en cubos, y vuelta a empezar. Los matrimonios forman equipo mientras uno recolecta, el otro criba los manojos quedándose con los mejores ejemplares, y les quitan con un cuchillo el verdín y las piedras adheridas para que luzcan esplendorosos en la lonja. Nos vamos a otra zona- -se despide Rita- que estas piedras ya están agotadas. Hasta la vista, (Pasa a la página siguiente)