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60 Los domingos DOMINGO 21 11 2004 ABC REGRESO A LA RUTA DEL FUEL 2004 2002 Caión muda de aspecto. Evaristo Lareo (izquierda) sustituye a José María Mallo, que estaba faenando. Dos marineros repiten: Evaristo Lois (centro) y José Antonio Canedo (Viene de la página anterior) siega a Lareo, y tiene que ver, de nuevo, con el hidrocarburo. El precio del gasóleo para los barcos se está poniendo prohibitivo, y el Gobierno no hace nada por remediarlo. Los que antes chillaban están callados como tumbas y no quieren saber nada de movilizaciones. El Prestige ya pasó; los problemas de fondo, no El runrún se escucha desde hace años en Caión. Este oficio va mal, y no es culpa del Prestige señala José Antonio Canedo, que se dedicaba hasta hace un mes a la pesca de cerco (especies pelágicas, como la sardina y el jurel) Ya no ando a la mar. El mes pasado desguacé el barco, porque tenía una edad y no estaba para venderlo ¿Prejubilación? No, reciclaje forzoso. No encontraba mano de obra nacional. La gente de aquí está desertando de la pesca. Es posible reunir una tripulación, pero de origen peruano o subsahariano Hace apenas un lustro, el 75 por ciento de la población de la vecina Malpica vivía directamente del mar. Ahora esa proporción se ha reducido a casi la mitad porque no hay relevo. Los jóvenes prefieren buscarse la vida en tierra firme. -Oiga, ¿es cierto que por aquí se ha Circula el chascarrillo de que por aquí ya no se grita Nunca máis sino outro máis porque el desastre fue rentable para muchos afectados sustituido el grito de Nunca máis por el de Outro máis La pregunta es recurrente en este aniversario. Hombre, nadie quiere otro siniestro, pero hay quien lo dice con la boca pequeña- -se ríe Canedo- Tenga en cuenta que hubo mucha gente que cobró 1.200 euros al mes durante ocho meses por estar con los brazos cruzados. Pero diga usted que lo del outro máis no es más que un chascarrillo de bar Olas que dan miedo Cuando en el otoño de 2002 las mejilloneras se preparaban para recoger la cosecha, llegó la marea negra y lo arruinó todo. Hubo que quemarlo Bromas, las justas. El puerto exterior de La Coruña se ve como una oportunidad, pero también como un riesgo. El mal tiempo mete mucho miedo en estas aguas- -continúa este pescador en paro- Cuando te pilla un temporal y el barco está entre ola y ola, llegas a perder la visión de la costa. El centro de medición de oleaje y corrientes que hay en el pueblo detectó en una ocasión una ola de 14 metros de altura. No quiero ni pensar qué puede ocurrir cuando, en plena tormenta, tenga que entrar un carguero de gran tamaño en esas instalaciones. No creo que nadie en su sano juicio quiera la destrucción del lugar donde nacieron sus hijos a cambio de subvenciones Dinero que, en el caso del Presti- ge no llegó a todo el mundo. Tres recodos de costa más al oeste, en Corme, el polígono de bateas que se fundó en 2000 todavía no ha dado sus frutos. La instalación costó 1,8 millones de euros (300 millones de pesetas) Cuando a mediados de otoño de 2002 las bateas estaban cargadas y los mejilloneros se preparaban para recoger la cosecha, llegó la marea negra y lo arruinó todo. Los primeros análisis de la aguas del polígono- -situado a apenas doscientos metros del puerto- -revelaron una tasa de contaminación nueve veces superior a la permitida. Tuvimos que quemar más de un millón de kilos de mejillones se lamenta Inocencio Suárez, patrón mayor de la cofradía de Corme. Y no vimos un duro. Mire- -señala los acantilados de enfrente- ahí están trabajando los percebeiros Si ellos recibieron ayudas, y me parece muy bien, ¿por qué nosotros no? Marea de esperanza Inocencio y sus socios acaban de dragar el fondo para terminar de retirar los últimos grumos de fuel. Están trabajando muy duro para que, dentro de aproximadamente un año, sus esfuerzos se vean por fin recompensados. La acuicultura no consiste en dejar que engorde el producto, y ya está. Exige una dedicación que sorprende a los pa-