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54 Sociedad LA RUTA DEL ENVEJECIMIENTO DOMINGO 21 11 2004 ABC (Viene de la página anterior) hijos, para sus familias, y piensan que también para las diecisiete personas que intentamos cuidarlos La mayoría, no obstante, halla muy pronto en estas paredes el consuelo que ansían. Baños alude, con los ojos teñidos de emoción, al sentimiento simbiótico que emerge en la residencia: ellos, los cincuenta mayores (26 con severas demencias o incapacitados físicamente) están ávidos por dar afecto, necesitan como el aire bregarse para que el resto contemple que sienten y padecen, incluso llegan a sufrir ataques de celos cuando les faltan esas incesantes demostraciones de cariño; el personal, la directora en particular, agrega que es una privilegiada por cómo, tras su traslado hace dos años y medio desde su lugar natal, Santa Comba, las gentes del pueblo y sus ancianitos la han acogido. Brazos abiertos a unos cuidados, manos tendidas a un vínculo paterno- filial. 34 menores en medio del desierto Esperando encontrar la desolación en la residencia, nos topamos con el cariño, la colaboración y la actividad. Esperando encontrar el bullicio y el contagioso alborozo juvenil en las aulas del colegio, nos topamos con la quietud de un desierto. 34 niños venidos de las 29 parroquias. Distribuidos en nueve cursos. Cinco docentes. La proporción resulta halagüeña para su formación a día de hoy, la atención es casi personalizada y los profesores estamos muy encima del aprendizaje de los pequeños advierte Concha Losada, directora del colegio) aunque tal y como va el índice de natalidad, pronto habrá sólo especialistas itinerantes, de modo que los niños se agruparán tengan la edad que tengan y recibirán una clase de inglés a la semana, otra de educación física... Losada, maestra de Educación Infantil, se duele porque Marina Sanjurjo, doctora en la residencia de La Vega, cumplimenta con el ritual de cuidados a sus pacientes, Rosa, en este caso Los abuelos de España El sobreenvejecimiento en Galicia es acuciante: a una población ya envejecida se le une el progresivo aumento de personas de más edad. Municipios con mayor porcentaje de ancianos: en Orense, Calvos de Randín (48,6 Bolo (47,3) La Vega (46,9) Irixo (46,4) San Juan de Río (46,3) Porqueira (45,1) y Ramiras (44,3) Sober (con un 48,4) y Pantón (45,1) en Lugo. Campos del Paraíso (en Cuenca, y con un 48,1 es el abuelo no gallego. Municipios con mayor edad media: Calvos de Randín, 57,4 años; Pantón, 55,8; Sober, 56,7; Bolo, 56,6; La Vega, 56,5; Irixo, 56,1; Baltar (en Orense, con 55,6) Ourol (en Lugo, con 55,9) Fuera de Galicia, Campos del Paraíso, con 55,6 años y Vegas del Condado (Lérida) con 55,5. en cuatro o cinco años no habrá niños Reminiscencia inmediata del dato que nos proporcionó el regidor municipal: 3 nacidos este año y 50 fallecimientos. Crecimiento vegetativo, como diría aquel técnico holandés, nunca positivo, siempre negativo. Es algo en lo que La Vega no se queda aislado, ni mucho menos. Baltar, Pantón, Bolo, Calvos de Randín... Topónimos en una lista marcada con la X de la inminente desaparición. Así lo temen sus alcaldes, quienes corean de forma unánime los proyectos municipales (un centro geriátrico en Irixo, explica el teniente de alcalde, Manuel Cerdeira; un centro de día en Porqueira, comenta la alcaldesa Susana Vázquez) pero es Darío Álvarez, regidor de San Juan de Río, el que apostilla que para el pertinente cambio de rumbo demográfico en las provincias orientales (Orense es el caso más sangrante, con un índice de natalidad de 0,8 a 0,9 hijos por mujer; así que se requerirían 2,8 para mantener su población) habría que descubrir y de inmediato yacimientos de petróleo en estas localidades. Abocadas a los recuerdos. Volvemos a cruzar la línea divisoria de dos mundos irreconciliables dentro de una región. Santiago de Compostela. Parada y fonda. Suena diferente ese tic- tac. Santa Cristina acoge con alborozo a los visitantes y sus chismes de ciudad En Galicia, anciano es el que cuenta más de 90 primaveras De talla enjuta y ojos hundidos, la fortaleza de esta mujer es envidiable. A sus 85 años, Manuela ha invertido su vejez en el cuidado de su esposo. Al verla uno se pregunta cómo tan diminuto cuerpo puede albergar tanto aprecio (y lucha) por la vida: No salgo de casa, porque cuando lo he hecho, me he encontrado a mi marido tumbado en el suelo, caído de la silla de ruedas Hasta hace un año, Paco recurría al silbato (que todavía guarda en el bolsillo frontal de su camisa) para avisar a Manuela. Hoy compagina ese sistema con un colgante donde, con pulsar un botón, alerta a la par a su cónyuge y a los servicios de emergencias. Y dan gracias, porque al menos hasta Santa Cristina pueden llegar las ayudas, hay una parroquia a la que ni siquiera llega el camino cuentan. Pero no fue sólo la teleasistencia la que obró el milagro de estar atendidos Manuela impulsó la economía familiar (que estriba en una pensión de algo más de 400 euros) procurando subsistencia al hogar a través de su huertecito de pimientos y tomates. Cada mañana se afana por cultivar la tierra que se halla contigua en un lateral de la vivienda. Es la motivación que le queda. Ésa y la de que corran pronto las manecillas del reloj para volver a ver a sus hijos, nietos y bisnietos. Es sólo una de los cientos de historias de mayores que en Galicia no se conceden ni un segundo al relajo. Anciano en Galicia es el que tiene más de 90 años asevera la alcaldesa de Sober (Lu- go) Raquel Arias. Opinión que suscribe Esther Fernández, educadora social en La Vega: Los mayores en esta zona son tremendamente activos Se apuntan al gimnasio, reciben lecciones de internet, por no hablar de la red etnográfica conformada por ancianas que dan buena muestra de las delicias del lugar: telares, hornos de leña...