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40 Madrid DOMINGO 21 11 2004 ABC PECADOS CAPITALES MAYTE ALCARAZ Cuando una subestación arde, las compañías eléctricas tejen, desde sus gabinetes de crisis, un complicado entramado de planes técnicos y de emergencias. El objetivo, devolver el brillo a una ciudad a oscuras ESPAÑA, CAPITAL VERSALLES ue Gallardón está hecho unos zorros lo saben hasta los Lores más Comunes, y eso que acaban de decidir que la típica estampa ecuestre de los casacas rojas a la caza del zorro en la campiña inglesa debe prohibirse en febrero. Y no es que el alcalde practique ese deporte, pues ni siquiera juega a la gallinita ciega cada vez que a Unión Fenosa se le funde una subestación. Dicen los que le conocen que se resiente de las duras jornadas de octubre cuyas cicatrices puede que no se le borren nunca. Gallardón vive volcado en la gestión (aunque Cobo y Partida enmienden que te enmienden el Reglamento de Aguirre) lamiendose las heridas que él se practicó solo o con la ayuda de otros. Tal y como están las cosas y con el IBI de Damocles sobre su cabeza, cuentan que lo que más le divierte es impulsar la candidatura olímpica, a la que Luis Aragonés y la deriva del España- Inglaterra han hecho un favor perfectamente descriptible. Qué razón tienen los clásicos cuando recuerdan aquello de que: los amigos se los busca uno, y la familia te la dan hecha. Y si no, que se lo pregunten a Esperanza Aguirre que ha conseguido, después del tamayazo, establecer una relación institucional más que aceptable con Rafael Simancas, cuando nadie daba un duro por esa colaboración tras los insultos que ambos se dedicaron en el verano de 2003. ¡Quién lo diría! Cuando la oposición se encuentra del lado de los tuyos, el civilizado enfrentamiento de tu contrincante en las urnas puede hasta ser gratificante. De ahí que Espe y Rafa, perdón por la familiaridad, se reúnen, pactan, hablan, se intercambian mensajes SMS, se felicitan los cumpleaños y, de vez en cuando se cantan las cuarenta en la Asamblea, pero todo muy europeo, como si no hubiéramos conocido esta semana al eslabón perdido catalán. Vamos, España, capital Versalles. Gabinete de crisis contra apagones TEXTO: L. CALVO FOTO: JAVIER PRIETO Q MADRID. Sesenta milisegundos, menos de lo que dura un parpadeo, es el tiempo que tarda el Centro de Operaciones de Red (COR) de Unión Fenosa en conocer un problema en una subestación como la que ardió el pasado jueves. Cuando se da una situación de este tipo, un equipo altamente especializado procede desde el centro neurálgico de la compañía a desplegar el Plan de Emergencia. Lo primero es localizar a los operarios en la zona. Con su información sobre el incidente- -es el caso de los dos últimos fuegos- -y los datos que se reciben vía satélite desde la subestación se puede calibrar la envergadura de la avería. Lo normal es que, cuando una línea se cae, la red de distribución de media tensión sea capaz de derivar energía hasta la zona afectada. Sin embargo, el bloqueo de una subestación entera- -Madrid se aprovisiona con 34 de estas instalaciones- resulta excesivo. El mecanismo, a la vista, parece sencillo. Los complejos transformadores se encargan de rebajar la tensión de alta a media. Después, se transportará hasta los convertidores de baja tensión para que pueda ser consumida. En todo este proceso, el papel de las subestaciones no es producir energía, sino adecuar el formato con el que se alimentan todas las instalaciones y aparatos eléctricos, el famoso 220. La densa humareda del pasado jueves en la subestación incendiada vil de Loeches, que parten inmediatamente hacia Madrid. Además, la disposición en red del circuito de media tensión madrileño posibilita alimentar desde otras zonas a los usuarios. Después, la llegada de los grupos electrógenos permite devolver el suministro, de forma provisional, a muchos usuarios. En total, el comité de crisis moviliza a más de quinientas personas- -entre personal de los turnos y los retenes especiales- -para solventar los problemas lo antes posible. Las empresas agrupadas en la patronal Unesa- -Endesa, Iberdrola, Unión Fenosa, Hidrocantábrico y Viesgo- -invirtieron el año pasado 4.131 millones de euros, de los que 1.572 se destinaron a extender y mejorar las redes de distribución y transporte. Más de 2.400 reclamaciones El corte de suministro eléctrico tras el incendio del pasado jueves en la subestación de Unión Fenosa ha motivado ya la presentación de 2.482 reclamaciones a la compañía, cuyo servicio de atención al cliente ha atendido además 10.977 llamadas. Según informó un portavoz de la compañía, las reclamaciones se han presentado tanto en sus oficinas comerciales de Goya y Ciudad Lineal como en las oficinas móviles instaladas en la zona de Méndez Álvaro, en las calles Retama, Doctor Esquerdo y Avenida San Diego. Plan de emergencia Tal y como explicaron a ABC los técnicos en una visita por las instalaciones, en los protocolos de seguridad hay una prioridad: salvaguardar la integridad de quienes trabajan en las líneas o que pueden verse afectados por ellas. Para ello, las instalaciones siniestradas se aislan del resto de la red y no reciben corriente. Esto permite que el servicio en las demás subestaciones transcurra con normalidad. Según los expertos, en averías como la del pasado julio o la de esta semana lo habitual es movilizar los equipos auxiliares, situados en el parque mó-